Los reguladores y supervisores tienen ante sí un enorme desafío: reaccionar a la ola de innovación digital de la banca. En opinión del responsable de regulación de BBVA, José Manuel González-Páramo, los tres principales retos a corto plazo son establecer un terreno de juego equitativo para todos, crear ‘sandboxes’ o entornos de pruebas cerrados, y la ciberseguridad.

El terreno de juego equilibrado debería asegurar una competencia justa entre los bancos y el resto de proveedores de servicios financieros (como las ‘fintech’ y los ‘techfin’, los gigantes digitales). Por otro lado, la creación de ‘sandboxes’ parece una alternativa viable para dejar a las entidades probar nuevos productos digitales con clientes reales en un entorno de pruebas seguro. Y, en tercer lugar, la ciberseguridad donde la cooperación internacional es clave por el impacto económico y geopolítico de los ataques por Internet. La falta de ciberserguridad puede mermar la confianza en la seguridad de las tecnologías digitales, a pesar de que ofrecen beneficios sustanciales, y por ende en la estabilidad del sistema financiero.

José Manuel González-Páramo ha explicado estos retos en Belgian Financial Forum, un encuentro financiero internacional impulsado por el Banco Central de Bélgica y la Asociación Bancaria Belga. Se organiza desde 1992 con el objetivo de promover la investigación y el análisis, así como estimular las nuevas ideas en el ámbito financiero.

En su discurso, ha llegado a la conclusión de que “la era de disrupción que vivimos” no es ajena a los reguladores y supervisores. Ahora, tienen el reto de mantener sus cuatro objetivos tradicionales: salvaguardar la estabilidad del sistema financiero, fomentar la eficiencia, la protección del consumidor y garantizar la integridad del sector en el nuevo entorno digital.

El ritmo al que los reguladores entiendan este nuevo  entorno digital y se empiecen a mover en esa dirección marcará la velocidad del cambio en el sector”

En definitiva, ha defendido que los nuevos riesgos que conlleva la irrupción de las tecnologías exponenciales en el sector bancario no están completamente cubiertos por el enfoque de supervisión tradicional (es decir, por los requerimientos de capital o liquidez). Y los reguladores y supervisores deberían abordarlos sin obstaculizar la transformación de la industria financiera.

José Manuel González-Páramo durante su discurso en el Belgian Financial Forum, en Bruselas

Belgian Financial Forum

El cambio de mentalidad de los reguladores y supervisores

Asimismo, ha resaltado que “el ritmo al que los reguladores entiendan este nuevo  entorno digital y se empiecen a mover en esa dirección marcará la velocidad del cambio en el sector”. En su opinión, “muchos bancos tienen ya claro dónde quieren estar” en relación con las tecnologías, pero no así tanto los reguladores. En definitiva, la combinación entre la visión interna que las entidades tengan del futuro y el papel de los reguladores y supervisores determinará el ritmo de la innovación en el sistema financiero.

Por último, ha sugerido la creación de centros de conocimiento y de innovación que funcionen como punto de contacto entre los reguladores y la industria financiera, que lleve a la exploración innovadora conjunta en los ‘sandboxes’. Además, considera que las autoridades regulatorias deberían contar con nuevo talento experto en innovación digital y abierto a la colaboración pública-privada.

En definitiva, ha subrayado que cualquier decisión regulatoria debería tener en cuenta tres principios: situar al cliente en el centro de cualquier iniciativa, estar pendiente de los nuevos retos que puedan surgir, y colaborar entre todas las partes relacionadas con la digitalización de las finanzas.

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