Dime qué palabras utilizas y te diré de qué país eres: si paseas por la Gran Vía de Madrid y alguien te pide dinero, es posible que la respuesta sea «No tengo un duro»; si te encuentras, en cambio, en el barrio de La Boca en Buenos Aires, una contestación posible sería «No tengo un sope», esto es (y hablando al vesre), «No tengo un peso».

La Fundación del Español Urgente y BBVA lanzan un nuevo proyecto para reflejar la riqueza lingüística del español invitando a sus seguidores a indicar los sinónimos empleados en cada país hispanohablante.

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Un artículo con una frase como «Un colombiano, un argentino, un chileno y un español» parecerá más el comienzo de un chiste que una pieza periodística… y en este caso quizá no andemos tan desencaminados. Y es que cualquier persona viajada o abierta a entablar conversación sabrá por experiencia lo divertido que puede ser comparar cómo se dice en un sitio una palabra con cómo se dice en otro: ¿que los estudiantes colombianos capan clase cuando deciden no asistir al aula? Pues los argentinos y chilenos hacen la cimarra, mientras que los españoles hacen novillos pellas.

Basta este ejemplo para ilustrar la inmensa riqueza del español, un idioma compartido por millones de hablantes y que al mismo tiempo deja mucha libertad para la creación léxica. Si la gramática es el hilo que cose y vertebra la comunicación, el vocabulario es el broche peculiar que da color al habla de cada país o ciudad.

Para poner en común todo este tesoro acumulado por el conjunto de hispanohablantes, la Fundación del Español Urgente y BBVA lanzan cada martes una iniciativa en la que piden a sus seguidores, repartidos por todo el mundo, que jueguen a aportar sinónimos característicos de cada región interviniendo a través de redes sociales como Twitter o Facebook con la etiqueta #yolollamo.

Cada semana, se publicará una breve lista compuesta por cuatro términos de significado semejante, pero utilizados en países distintos. A partir de ahí, los seguidores tendrán la oportunidad de alargar la lista con el máximo posible de voces afines.

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«Se trata de un proyecto lingüístico con un enfoque claramente lúdico —afirma Javier Lascurain, coordinador de la Fundéu BBVA—. La riqueza de un idioma va mucho más allá de los confines limitados de los diccionarios. El hecho de que la Academia no recoja una palabra no significa que esta no exista o que su uso sea incorrecto. En realidad, ningún diccionario puede registrar todos los términos existentes, es imposible, y en ocasiones algunos quedan fuera simplemente por tratarse de localismos. Pero esos localismos extendidos también pueden ser válidos».

Cada palabra, con su correspondiente lista de sinónimos, vendrá presentada con un diseño atractivo para favorecer su difusión en las redes sociales. «El objetivo no es tanto generar una base de datos exhaustiva o llevar a cabo un análisis estadístico, sino fomentar el intercambio entre los usuarios, dar voz a los hablantes, ofrecer un escaparate a ese vocabulario siempre vivo y cambiante que no alcanza a cruzar fronteras».

Respecto al tipo de vocablos y giros que se abordarán, el proyecto se centra en palabras cotidianas que aludan a objetos domésticos o expresiones del día a día, prescindiendo de tecnicismos  y lenguajes especializados. Si los seguidores se implican, no solo nos enriqueceremos todos con su conocimiento, sino que también pasaremos un rato agradable, como quien se junta con unos amigos y acaba empalmando chistes de «Érase un colombiano, un argentino, un chileno y un español…».

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