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Educación financiera 16 oct 2018

¿Cómo afecta a nuestras decisiones la economía del comportamiento?

El ser humano es un animal racional y por lo tanto tiene la posibilidad de que todas las decisiones que toma diariamente sean informadas, le generen el mayor beneficio posible y sean debidamente razonadas. Lamentablemente, no siempre sucede así. Para entender mejor lo que es la economía del comportamiento y su relación con el proceso de toma decisiones se llevó a cabo el evento Open Talks – Behavioral, celebrado en el Open Space México, donde se reunió a un grupo de expertos en la materia.

Para Isabel Fernández, directora de Behavioral Economics en BBVA Bancomer, la economía del comportamiento es una ciencia que integra principios de economía y psicología social y expone cómo los seres humanos toman decisiones y cómo éstas no son necesariamente racionales y en consecuencia presentan equivocaciones.

El ser humano cuenta con dos sistemas de pensamiento. El sistema uno, que se puede llamar automático o rápido, ya que es con el que se toman decisiones ágiles, sencillas e intuitivas. Este sistema se encuentra activo todo el tiempo y está presente en todas las tareas cotidianas. El sistema dos implica un pensamiento lento, lógico, metódico, consciente y exhaustivamente racional, por lo que es un gran consumidor de recursos mentales y por ello se encuentra generalmente desconectado.

Descripción de los dos sistemas de pensamiento.

Las personas toman miles de decisiones en un día, por ello se vive con el sistema uno conectado, ya que es el que decide rápido y de forma sencilla. Si se tuvieran que tomar todas las decisiones con el sistema dos no se podría ser ágil y la simple elección de un cereal en el supermercado podría tomar horas.

Sin embargo, el sistema uno al ser rápido, automático e intuitivo, se equivoca. Toma decisiones que no siempre son las correctas, esto se deriva de que no es un sistema racional, no es uno que piensa, es uno que reacciona rápido.

Factores que influyen en la toma de decisiones

El proceso de pensamiento tiene fallos sistémicos, es decir, que se repiten de forma constante y por lo tanto son predecibles. A éstos se les conoce como ‘sesgos’. Existen casi 200 sesgos que influyen en la toma de decisiones, sin embargo, hay algunos que se consideran más potentes y relevantes en el ámbito financiero.

Anclaje y ajuste

En su ponencia, Jorge Dryjanski Lerner, socio director de Irracional Co. explicó cómo las personas toman una decisión basándose en un dato inicial. Para demostrarlo, en una encuesta realizada previamente a los asistentes, efectuó la misma pregunta, pero presentada de forma distinta. La interrogante era indicar la edad en que murió Pedro Infante.

Al grupo A de estudio se le preguntó: ¿Pedro Infante murió antes o después de los 89 años? El promedio de edad de las respuestas fue a los 47 años.

Al grupo B de estudio se le preguntó: ¿Pedro Infante murió antes o después de los 29 años? El promedio de las respuestas fue a los 40 años.

¿Por qué se genera la variación a la misma pregunta? Según Dryjanski se toma el primer número como un punto de referencia inicial (ancla) para juzgar nuestros puntos de referencia siguientes (ajuste), sin alejarse mucho de la referencia inicial. Pedro Infante falleció a los 39 años de edad.

Aversión al riesgo

Continuando con la encuesta, al grupo se le planteó la siguiente situación. Teniendo la responsabilidad del sistema de salud de una ciudad, se presenta una enfermedad que matará potencialmente a 600 personas. La cuestión se expone nuevamente de forma distinta a los dos grupos.

Al grupo A se le plantean dos opciones:

Opción 1: aplicar una inyección en la cual dos terceras partes de las personas se salvan.

Opción 2: medicar con una pastilla a las personas en donde 400 individuos viven.

El 70% de las personas eligieron medicar con las pastillas.

Al grupo B se le brindaron las siguientes opciones:

Opción 1: aplicar una inyección en donde existe la posibilidad de que un tercio de las personas mueran.

Opción 2: medicar con una pastilla al grupo enfermo, con la seguridad de que 200 personas morirán.

El 69% de los encuestados eligieron aplicar la inyección.

Analizando los datos, se observa que en las cuatro opciones el resultado es el mismo, sin embargo, la variación en los resultados se deriva de la aversión al riesgo ante algo ya ganado y por el contrario ante las pérdidas se asumen mayores riesgos.

Sesgo del presente

Para los seres humanos resultan más gratificantes los beneficios presentes o inmediatos que las recompensas futuras. Un ejemplo de ello es el ahorro y las dietas. Es más gratificante viajar, vestir y comprar tecnología hoy, que ahorrar para el futuro. En las dietas, es más satisfactorio comer un postre o un platillo favorito, que mantener el régimen con el objetivo de un cuerpo más saludable y de menor peso.

Acciones que orientan a tomar mejores decisiones

Richard H. Thaler, economista estadounidense ganador del premio Nobel de Economía 2017 por su contribución a la economía conductual, describe en su libro “Un pequeño empujón” que hay iniciativas que ayudan a las personas a tomar mejores decisiones para ellas, dejando siempre la libertad de elegir a la persona. Un ejemplo de ello es la siguiente imagen, en donde al presentarse la información, la persona decidirá qué es lo mejor para su alimentación.

Elección del desayuno

Ejemplo de un empujón para la toma de una decisión.

La economía del comportamiento busca modificar la conducta de una forma positiva, busca ayudar a los clientes a no equivocarse, a minimizar los ‘sesgos’ en la toma de decisiones, a informarles y hacer el camino más fácil para que de una manera libre tomen la mejor decisión para ellos.

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