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Educación financiera Act. 04 may 2017

¿Qué hacer cuando aparecen los ingresos extraordinarios?

En ocasiones suelen entrar en el hogar ingresos extraordinarios. La llegada de los mismos son, como indica el mismo término, poco habituales y, por tanto, no hay que contar con que se vayan a dar recurrentemente. Sin embargo, es conveniente saber cómo se deben gestionar para poder sacar el mejor provecho de ellos.

Se pueden entender como ingresos extraordinarios aquellos que provengan de actividades que no tienen que ver con el desempeño laboral habitual de los miembros de la familia. Pertenecen a esta tipología ingresos tan diversos como los que tienen que ver con la aparición de una herencia, los premios en loterías o juegos de azar o los beneficios de un negocio inesperado.

En principio, lo ideal sería destinarlos a generar la mayor rentabilidad posible siempre y cuando los gastos presentes o futuros estén ciertamente cubiertos. Para un mejor manejo de estas cantidades extra, conviene tener previstos los escenarios que se pudieran dar llegado el momento para no caer en la lógica tentación de gastarlas sin que exista una razón real para hacerlo.

Menos deudas

El destino más saludable para el bien de la economía familiar de esos ingresos no habituales es el de deshacerse de las posibles deudas existentes o, al menos, de aminorarlas.

Uno de los primeros destinos de ese dinero podría ser el de pagar saldos pendientes de las tarjetas de crédito, en el que caso de que se estuviera pagando una cantidad cada mes para satisfacer lo dispuesto.

Dependiendo de cuál hubiera sido la cantidad ingresada, también habría que tratar de reducir la deuda contraída en algún préstamo, si lo hubiere. Reducir el importe de las mensualidades o adelantar el pago de alguna de ellas supondrá un cierto alivio para la economía doméstica.

Ahorrar es positivo

En el caso de que no existieran deudas o que éstas ya se hubieran liquidado, el camino más lógico para aprovechar el pellizco recibido, pasa por ahorrar o invertir. Las distintas opciones para poner ese dinero a generar intereses son muy variadas y la elección dependerá en gran medida de si uno se siente más cómodo ante un producto financiero de más o menos riesgo.

Si se prefiere la seguridad, los depósitos remunerados pueden ser una buena elección. Quienes busquen mayores rentabilidades encontrarán su refugio ideal en la bolsa, y para los que se sientan cómodos con un modelo que equilibre la rentabilidad y el riesgo, los fondos de inversión ofrecen muchas posibilidades.

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Una inversión palpable

Ahorrar en un producto financiero puede no ser del gusto de todo el mundo. Hay personas que prefieren ver el resultado de su inversión, que sea palpable. Para estos casos se recomienda animarse a realizar reformas en la casa o en algún otro inmueble que se tenga en propiedad.

El uso de una casa o el mero paso del tiempo pide en muchas ocasiones una actualización o una reforma del inmueble para que su valor de mercado se mantenga o se incremente. Destinar una partida de los ingresos extraordinarios a dicho efecto permite cumplir con un doble objetivo. Por un parte se realiza una inversión y por la otra, se disfruta al mismo tiempo de las mejoras en el día a día.

El socorrido fondo de emergencia

Son múltiples los factores que pueden hacer que surja un importante gasto inesperado y es muy recomendable disponer de un fondo de emergencia para no pasar por un apuro en el momento del obligado desembolso.

En principio, un fondo de emergencia debería ir dotándose mensualmente mediante una pequeña parte de los ingresos ordinarios, pero en ocasiones un mal momento económico por el que se puede atravesar, obliga a prescindir de esa y otras partidas.

La entrada de unos ingresos extraordinarios también pueden aprovecharse para poner el fondo de emergencia al nivel deseado y evitar pasar por momentos de apuro cuando el coche deje de funcionar o cuando aparezca una enfermedad que requiera de un importante desembolso

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