Llegar al retiro laboral acredita un cúmulo de conocimientos, por lo que es pertinente hacer uso de estos y aplicarlos en esta nueva faceta de la vida. Esto precisa un enfoque acorde para sacar el máximo provecho y es aquí donde la planificación juega un papel central.

Retirarse no implica ser improductivo financieramente. Todo lo contrario. Se puede aprovechar para reinventarse, redescubrirse, generar capital y lograr libertad financiera. Por lo tanto, ¿qué se debe tomar en cuenta para emprender en pleno retiro laboral? Esto depende de cada persona, según su estilo de vida, su proyección futura y los recursos con los que cuenta.

¿Cuándo retirarse?

Si bien la edad para el retiro oscila entre los 60 a 65 años, hay muchos casos en los que las personas deciden jubilarse antes. Y otros en los que simplemente finalizan una relación de dependencia laboral para dedicarse a planes y proyectos personales que se han convertido en alternativas para percibir nuevos ingresos.

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¿Es el retiro laboral algo negativo?

”En tiempos de crisis unos lloran y otros venden pañuelos”, reza la popular frase. Por cuanto todo se resume a la perspectiva con la que se mire el retiro laboral. Para algunos, puede parecer algo trágico, mientras que otros hacen un repaso sobre todo lo aprendido durante su vida laboral. “¿A qué puedo dedicarme ahora?, ¿debería emprender un negocio?, ¿y de qué?”, es lo que más se suelen preguntar quienes están en esta etapa.

Para poder empezar de la mejor manera el retiro, se puede considerar los siguientes aspectos:

  • Diversificar el uso de inmuebles o habilidades: se puede percibir ingresos a partir del arriendo de habitaciones/estacionamientos que no estén en uso en casa, o bien aprovechar el tiempo libre para distraerse y desarrollar actividades en las que se pueda sacar provecho de los conocimientos y destrezas adquiridas en su vida laboral.
  • Estar al día con los pagos: actualmente, la banca digital ofrece múltiples facilidades para el pago de compromisos. En caso que se requiera, es recomendable pedir la ayuda de un familiar para el manejo de estas aplicaciones. Los pagos del mes pueden ser programados, a través de las plataformas correspondientes, aunque la mejor recomendación en este aspecto, según los expertos, es llegar a la tercera edad sin deudas.
  • Evitar gastos innecesarios: lo correcto es gastar en cosas necesarias. Resulta útil tener un inventario y llevar el control de productos que se puedan sustituir para satisfacer necesidades. Una buena planificación ayuda ante algún imprevisto.

Planificarse mediante un presupuesto (anual, mensual, semanal o inclusive diario) podría ser la herramienta más elemental. Éste debe incluir ingresos fijos, ingresos residuales (pensión mensual o entradas de dinero por activos como rentas o servicios) y deudas (alquileres de local, créditos hipotecarios y tarjetas de crédito). La Fundación BBVA Provincial dispone en su web de educación financiera unos útiles simuladores, que pueden ayudar al cálculo de los gastos.

Procurar mantener un fondo de dinero para casos de emergencia o algún suceso inesperado es una de las mejores prácticas. Sin embargo, dependiendo del contexto financiero de cada persona, tal dinero puede seguir ahorrándose o invertirse.

Definitivamente, lo más importante en esta nueva etapa de vida es estar atento a oportunidades que brinden bienestar personal, familiar y económico, y que puedan consolidarse en decisiones financieramente acertadas.

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