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Finanzas personales 31 ago 2018

La cuesta de septiembre, menos famosa que la de enero pero también cuesta

Si bien es la cuesta de enero la que más notoriedad tiene por su efecto en los ahorros de las familias, la de septiembre no se le queda atrás. A los gastos habituales del verano, que suele incluir viajes, compra de ropa, actividades para los niños, mayor inversión en ocio, entre otros, hay que sumar los propios del regreso a la rutina. La vuelta al cole y la reparación de desperfectos en el hogar son los más habituales.

Sin embargo, es posible hacer más llevadera esta etapa, organizándose con tiempo e intentando prever las necesidades que se tendrán que cubrir. Para lograrlo, nada mejor que tener en cuenta algunas pautas como estas:

1. Elaborar un presupuesto realista

Planificar los gastos a los que se va a tener que hacer frente, realizando una estimación lo más precisa posible sobre cuáles serán los ingresos. En la actualidad, ‘apps’ y recursos de internet como Fintonic pueden ayudar a gestionar mejor las finanzas personales. Sin olvidarse de Bconomy, una herramienta de BBVA que mide la evolución de los ingresos y gastos de un cliente, su nivel de ahorro, el gasto que destina a vivienda o el nivel de endeudamiento para calificar con una nota media su salud financiera y adoptar planes de mejora.

2. Eliminar gastos superfluos

Revisar las coberturas del seguro de hogar, leer las condiciones de la tarjeta de crédito que se tiene contratada o repasar la póliza de salud. De esta forma, se puede encontrar el modo de eliminar servicios que realmente nunca se van a utilizar y reducir el pago de comisiones.

3. Reciclar siempre que se pueda

No hay que comprarlo todo nuevo en septiembre. Seguro que parte del material escolar de los pequeños sirve de un curso a otro, o incluso hay ropa que se puede seguir utilizando en estos meses. Visita también algunas de las tiendas y páginas web sobre productos de segunda mano, ya que puedes encontrar chollos en objetos que están en muy buen estado y que se pueden utilizar como si fueran nuevos.

4. Comprar con cabeza y comparar precios

La tentación de querer tenerlo todo listo para cuando se vuelva a la rutina diaria puede llevar a gastar el dinero de forma precipitada. En internet existen multitud de comparadores de productos que te serán muy útiles. Además, muchas empresas ofrecen promociones y descuentos muy interesantes en otoño, como Groupon, Privalia o Atrapalo, entre otras.

5. Pago a plazos

Junto con el objetivo de evitar comprar todo aquello que no resulte imprescindible para el comienzo del curso, hay que subrayar que cada vez más establecimientos permiten abonar la adquisición de productos mediante cuotas periódicas. Incluso en internet es posible hacerlo, siendo un desahogo importante en los gastos en esta época del año.

6. Reducir los gastos fijos de casa

Septiembre es un mes en el que muchas compañías de sectores como los seguros, la electricidad o las telecomunicaciones lanzan nuevas campañas de precios para intentar captar nuevos clientes. Revisar las ofertas y, si alguna es adecuada a los intereses que se tengan, habrá que valorar el cambio de proveedor. También existen los paquetes combinados (internet, telefonía,…) que potencian el ahorro sin tener que prescindir de ningún servicio. Además, en el caso del recibo de la luz, pensar en un cambio de tarifa puede suponer algún ahorro.

7. Nuevos hábitos de consumo

Tras los excesos de la estación estival, qué mejor que plantearse nuevos retos de salud. Algunos de ellos pueden ser comer más saludable, o en casa y comprar productos ‘low cost’; ir caminando hasta el trabajo y dejar de utilizar el coche; o abandonar hábitos, como el tabaco o el café. Todos ellos influirán a la larga para bien en la cartera.

8. Mejorar la cartera de inversión.

En el sector financiero, septiembre suele ser un mes en el que muchas entidades lanzan nuevos productos financieros, como depósitos, planes de pensiones o fondos. Consulta con tu banco a ver cuál te puede interesar. De cara al futuro, puedes plantearte abrir un plan de ahorro en el que ir creando un buen colchón que permita afrontar nuevos gastos importantes, como la compra de una casa o de un coche, o, por qué no, asegurarse una jubilación tranquila, sin tener que sufrir agobios.

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