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Asuntos sociales 07 abr 2017

Embajadores BBVA: Fernando Álvarez, una vida como la de los demás

Si algo le sobra a Fernando Álvarez -BBVA Francés, Argentina- es empuje y paciencia. Y aun así, tres años después del primer fracaso, le costaba volver a intentarlo. Un compañero, una niña y un niño hicieron que se convenciera de que no podía rendirse.

Todo empezó hace siete años. Gerardo Parra, compañero de Fernando en el banco, lo invitó a visitar La Casita de los Ángeles, un hogar de acogida para niños en peligro de exclusión social. Aquella visita lo convertiría en una persona diferente.

Fernando descubrió un lugar en el que niños que llegaban con situaciones muy duras de su entorno familiar, volvían a sonreír, a jugar, a hacer deporte, a estudiar, a alimentarse. “A tener una vida como la de los demás”, dice.

Embajadores BBVA: Fernando Álvarez, una vida como la de los demás

Desde aquel momento es colaborador voluntario del hogar. “Buscamos que estos chicos a los que la vida los puso en desventaja tengan una formación completa y las mismas oportunidades que cualquiera”.

Una labor que se ha convertido en mucho más que una simple actividad de tiempo libre. “La oportunidad que me dieron de colaborar con el hogar es invalorable, me cambió la vida. Cada vez que puedo darle las gracias a Gerardo en público, lo hago, porque me generó la posibilidad de desarrollar un montón de aspectos de mi vida que de otra forma no se hubieran desarrollado”.

La Casita de los Ángeles se compone de un centro de día, en el que en época escolar hay unos 60 chicos; y el hogar, en el que viven entre 20 y 25 más. “Muchos no tienen ninguna familia y otros tienen problemáticas diversas en las suyas: no pueden alimentarlos o no tienen posibilidades de llevarlos a una guardería. Son todos casos judicializados”, explica.

Del “no” al “sí”

Hace tres años Fernando y Gerardo decidieron presentar una iniciativa al concurso de Proyectos Solidarios del Banco. Ambos querían construir en el hogar un SUM (salón de usos múltiples) para realizar diferentes actividades con los chicos, “en especial cuando las condiciones climatológicas no permiten hacerlo al aire libre”. Pusieron toda su ilusión y esfuerzo en armar el proyecto, “pero en aquella ocasión no salió”.

“Cuando volvió a surgir la oportunidad yo no estaba muy convencido”, relata Fernando. Pero tres personas fueron clave para animarlo a realizar un nuevo intento. El primero, el propio Gerardo, que creía que en esta ocasión tendrían más posibilidades.

“Buscamos que estos chicos a los que la vida los puso en desventaja tengan las mismas oportunidades que cualquiera

El segundo empujón vino de la mano de una niña, Anita. “En una cena que organizamos, agarró el micrófono y nos dijo que éramos una luz en el camino para ellos. Esa frase se nos quedó a todos”.

El tercer motivo fue su relación con uno de los chicos, Adrián, de quien es padrino y al que ahora ha acogido en su propia casa. Eso le permitió darse cuenta del enorme beneficio que tenía la actividad de La Casita de los Ángeles en los niños.

“Entre todos me animaron a volver a presentarnos. Y esta vez tuvimos la suerte de ganarlo. Eso nos dio el impulso necesario para terminar la construcción de un salón de usos múltiples, que teníamos muy atrasada por falta de recursos”.

Perfil

Nombre: Fernando Álvarez
Puesto: Ejecutivo PYME [San Pedro-BBVA Francés]
Función: Aportar un granito de arena al desarrollo de la comunidad a través del servicio y el beneficio para las empresas
Hobby: Rugby y viajar
Sueño: Ser feliz y compartir mi felicidad con los que me rodean

Una realidad dura

Fernando recuerda la inauguración del SUM como “un momento muy feliz. Porque fue un proyecto que trabajamos todos juntos, con nuestras propias manos. Estar todos reunidos en un año tan complicado, fue muy lindo”. Casi tanto como cuando le dieron la oportunidad de ser el padrino de Adrián.

Sin embargo, en el hogar también hay situaciones difíciles. “Siempre soñamos con que los chicos logren una adopción y tengan una familia. Pero cuando una adopción falla es duro. O cuando recibimos casos nuevos que llegan, duele ver esas realidades”. También la gestión del centro genera tensiones. “Argentina está en un momento complicado y estamos luchando cada día con los gastos del hogar”.

“La oportunidad que me dieron de colaborar con el hogar es invalorable, me cambió la vida

Aun así, Fernando asegura que “los problemas personales parecen desaparecer en el hogar, se quedan en la puerta. Y aunque a veces cueste sonreír, los chicos nos lo ponen muy fácil”.

Antes de despedirnos, nos reitera el agradecimiento a todos los compañeros de BBVA que votaron por su proyecto y consiguieron que resultara ganador. Y nos transmite su receta para superar los momentos difíciles: “Es una frase de Teresa de Calcuta que siempre me ha gustado mucho: No tenemos en nuestras manos la solución para los problemas del mundo, pero para los problemas del mundo tenemos nuestras manos”.

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