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Educación financiera 04 oct 2015

Errores financieros habituales que deberías evitar en tu economía doméstica

El refranero popular es muy prolijo para transmitir enseñanzas financieras y todos hemos oído alguna vez frases como “Nadie da duros a cuatro pesetas”, “no te metas en camisas de once varas” o “nadie es sabio en todas partes”, dichos populares que quizás deberíamos tener más presentes.

Errores financieros que pueden costarnos caros

Dos motivos, fundamentalmente, son los que nos llevan a cometer errores en la gestión de nuestro dinero: la falta de información y de orden en nuestras cuentas. Estas premisas son las que no debemos repetir para así optimizar nuestras finanzas cotidianas.

  • Hacer caso al primer ejemplo que nos planteen: a la hora de tomar una decisión que tenga que ver con nuestro dinero, solemos hacer caso a lo que nos dicen terceras personas. Pero lo más recomendable es hacer caso a profesionales del sector y no tomar decisiones de inversión motivado por las decisiones individuales de una persona.
  • Números rojos: no controlar los descubiertos en cuenta o los excedidos en las tarjetas de crédito generando números rojos provoca comisiones e intereses adicionales de cuantía importante.
  • Confundir meses por años: La letra pequeña es muy importante. Puede que entiendas que te cobran un 1,3% mensual cuando en realidad pagarás un 15,5%. No confundas el tipo mensual (1,3%) a la Tasa Anual Equivalente o TAE (15,5%)
  • Dinero rápido: en muchos sitios te ofrecen dinero rápido con pocas condiciones. Todas suelen llevar el mismo eslogan: “Llama ahora y tendrá el dinero en tu cuenta en menos de 48 horas”. Sin embargo, estas operaciones tienen unos intereses realmente altos que pueden oscilar desde un 300% al 5.000% anual.
  • Pagar en efectivo: por miedo al derroche, preferimos sacar dinero del cajero y, posteriormente, efectuar los gastos. Pero en este punto deberíamos tener en cuenta las posibles comisiones por realizar dicha operación.
  • Amortizaciones anticipadas: aunque algunas veces una amortización anticipada puede suponer una buena idea, existen otras en las que no. Ejemplo de ello es, estar pagando tu hipoteca y, después de pedir un crédito al consumo, amortizar los pagos de la hipoteca. ¿No sería mejor no pedir el crédito o esperar a poder pagar el crédito?
  • Asumir riesgos innecesarios: no deberías invertir el dinero que no te sobra asumiendo con ello riesgos superiores a tu nivel de vida.
  • Descuidar la gestión fiscal: solemos vigilar la parte financiera de nuestra vida, pero nos olvidamos de la fiscal. Luego vienen las sorpresas: llega Hacienda y nos reclama los impuestos correspondientes. Debemos buscar, mediante fórmulas adecuadas, la optimización de la factura fiscal.

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