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Educación financiera Act. 06 mar 2017

España progresa (menos) adecuadamente en el tercer trimestre del año

EDIFICIOS, RASCACIELOS, CIELO, FINANzas economia empleo vivienda recurso inmobiliario

BBVA Research ha puesto negro sobre blanco en su Observatorio Económico España algo que cuesta leer: la recuperación se desacelera en el tercer trimestre. Eso quiere decir que previsiblemente vamos a seguir creciendo, pero algo menos. Con gran parte de la información ya disponible, parece que el ritmo de crecimiento anual de la economía española habría pasado de un 4% en el segundo trimestre a una cifra entre el 2,5 y el 3% en el tercer trimestre.

Para entenderlo mejor, podemos hacer una comparación con un coche. Cuando un coche pierde aceleración, sigue yendo hacia adelante, pero lo hace más despacio. La recesión sería la marcha atrás, desandar el camino. No se ven señales de que vayamos a retroceder en el corto plazo.

De forma pareja, la demanda que viene del interior del país seguirá creciendo, pero algo menos. Dentro de esa demanda es destacable el aumento de la inversión en la construcción de vivienda. Parece que nos encontramos ante otra etapa distinta en el sector de construcción de vivienda.

¿Qué tal van los «deberes» que nos impuso la crisis?

La crisis nos ha conducido hasta una situación muy complicada y que ha dejado coleando algunas tareas que deben acometerse. Podemos señalar tres principales : la lucha contra el desempleo, el desapalancamiento de nuestra economía y el saneamiento de las cuentas públicas.

Aunque no son términos equivalentes, la creación de empleo es muy importante en la lucha contra el desempleo. Seguimos creando empleo, pero más despacio. El dato positivo es que en septiembre se ha creado empleo. El paro ha aumentado en septiembre por la estacionalidad, pero ha aumentado menos de lo que suele hacerlo habitualmente en septiembre.

El desapalancamiento o disminución del apalancamiento es un proceso que lleva a depender menos de las deudas, a no pedir tanto prestado, a devolver más, a financiar lo que invertimos con los ahorros generados en el país en una mayor proporción que lo que lo hacíamos. La que era una de nuestras principales preocupaciones, el déficit por cuenta corriente, ahora se ha convertido en uno de los deberes mejor cumplidos. Ahora tenemos capacidad de financiar a otros países (y de devolver nuestras deudas). Esa capacidad de financiación mejora hasta el 2% de nuestro PIB al año, un 0,3% más que en el primer trimestre.

Ese proceso de depender menos de las deudas se ha centrado desde el comienzo de la crisis en el sector privado. Con la crisis, el Estado recauda menos y tiene que afrontar gastos ligados a esa situación de crisis como las prestaciones por desempleo. Al haber mejorado la situación económica, en los últimos trimestres han mejorado los ingresos y se han reducido los gastos. La impresión de BBVA Research es que la mejora del déficit es insuficiente para cumplir los objetivos fijados. Eso puede traer nuevos recortes en el futuro.

¿Cómo afecta el entorno exterior a la economía española?

Una parte del comportamiento de la economía española depende de lo que hagamos en España, pero otra depende de lo que sucede más allá de nuestras fronteras. Y lo que sucede en el exterior afecta a la forma en la que afrontaremos el cumplimiento de nuestros objetivos de lucha contra el paro, el desapalancamiento de la economía y reducción del déficit público; es decir, el exterior afecta a las decisiones interiores.

China crece menos, lo que ocasiona dudas respecto al futuro. En EEUU están dudando si subir o no los tipos de interés, o más bien están dudando cuándo subirlos. Ya se sabe que a los inversores no les gustan las dudas, es decir, entre dos alternativas de las que se esperen los mismos resultados prefieren aquella que les dé más seguridad. Ese clima exterior de mayores dudas es perjudicial para la inversión. Al mismo tiempo, las dificultades en otros países (como es el caso de China) perjudican a las exportaciones.

El precio del petróleo está bajo, lo que hace que los costes energéticos de las empresas se reduzcan. La reducción de esos costes lleva asociada una reducción de precios. La energía empujó al IPC a cifras negativas en agosto y septiembre. BBVA Research ha realizado estimaciones que muestran que no es preocupante, que la inflación tiende hacia cifras positivas en torno al 0,4%, frente a la tendencia de un 0,8% en Europa. Ese escenario sería bueno para España porque nos haría más competitivos (porque nuestros precios crecen menos que los del resto de Europa) a la misma vez que no se prevé que tengamos que afrontar los riesgos de la deflación, que hubiesen sido muy preocupantes porque la deflación es capaz de generar más deflación.

Parece que las exportaciones no turísticas seguirán un comportamiento favorable, aunque menos dinámico por el entorno exterior menos propicio (con las incertidumbres de China, los tipos de interés y la evolución del tipo de cambio del euro). Mientras, el comportamiento del turismo está siendo bueno.

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