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Coronavirus 26 may 2020

'Fake news': deben tratarse como al virus y evitar propagarlas

Asechanza, bola, falacia, falsas nuevas, insidia, posverdad. El español tiene mucho sinónimos para referirse a un término anglosajón, que cada día ocupa más espacio en las redes sociales y en los medios de comunicación: las ‘fake news’.

Mario Tascón, periodista y fundador de la consultora de comunicación Prodigioso Volcán, ha ofrecido una charla virtual a los empleados de BBVA para analizar este fenómeno, y explicar cómo se pueden identificar las noticias falsas y evitar su propagación. Esta charla se enmarca dentro de la iniciativa ‘BBVA en casa’, que ofrece a los empleados de la entidad consejos para trabajar y conciliar la vida personal y laboral, durante el confinamiento provocado por el coronavirus.

Tascón comenzó parafraseando al lingüista y politólogo Noam Chomsky, cuando dijo que “ya nadie cree en los hechos”. ¿Por qué sucede esto? Porque es más fácil creer en algo que sentimos, en algo que ya creemos que es verdad, aunque no esté demostrado, y sobre lo que ya tenemos un sesgo establecido. Las noticias falsas se apalancan en las propias creencias de los individuos, utilizando técnicas propias del ‘marketing’ para su creación y propagación.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es un gran exponente de esta tendencia, según Tascón, pues tiene un gran potencial para manipular el pensamiento. Esto lo consigue gracias a que es capaz de enmarcar y repetir los mismos conceptos muchas veces, logrando guiar a otros a repetir sus palabras y haciendo que la gente lo ataque dentro de su propio marco lingüístico. Como contrapunto a estas actitudes están la mayoría de la prensa, editores, medios de comunicación o comunidades científicas, que desconocen cómo funcionan y cómo se utilizan estos mecanismos.

Las noticias falsas pueden ser de muchos tipos y presentarse en formatos y contextos diferentes. Pueden partir directamente de un contenido inventado o manipulado; en ocasiones, también puede consistir en un contenido impostor que suplanta fuentes genuinas, o que, aunque el contenido sea real, el contexto en el que se presenta sea falso.

La crisis provocada por la COVID-19 es sin duda un caldo de cultivo perfecto para la propagación de noticias falsas. Tienen su elaboración más sencilla a través de los mensajes de WhatsApp con supuesta información que intentan ocultar los gobiernos, o soluciones ‘caseras’ para la cura de la enfermedad.

El director de Prodigioso Volcán mostró cómo, a diferencia de las noticias reales, los bulos no necesitan tener unos altos estándares de calidad para que sean percibidos como verdaderos y se difundan. Con una imagen y textos en mayúsculas, los ‘memes’ se convierten en algo que funciona. “Al generar noticias con cercanía emocional a las posiciones ideológicas del receptor, aunque la calidad sea baja, la gente las quiere creer, porque es algo sobre lo que ya tienen una idea preconcebida”.

Charla de Mario Tascón, periodista y fundador de Prodigioso Volcán, sobre noticias falsas.

Adicionalmente, Mario Tascón también hizo hincapié en que, cada día, las técnicas de suplantación de la voz o de la propia imagen son más sofisticadas, utilizando incluso tecnología vinculada a la inteligencia artificial. ‘Esto hace cada vez más difícil identificar si algo es real, o no’. 

Pero si hay algo más importante que la creación de un bulo, es su difusión. Con la llegada de las redes sociales, las técnicas utilizadas por la mercadotecnia para la segmentación de públicos son más elaboradas. Ahora ya no solo influyen los aspectos demográficos o geográficos, sino que los relacionados con la psicografía (actividades, personalidad, actitudes) y el comportamiento tiene una mayor relevancia.

La revista ‘ ‘Science’ publicó hace dos años un estudio denominado ‘The spread of true and false news online’, en que se clarifica que, si bien para la invención de noticias falsas hay, en Rusia y otros países, toda una red de empresas dedicadas a su fabricación, es el comportamiento humano el que hace que se distribuyan. Según este estudio, la falsedad se difunde significativamente más lejos, más rápido y más profundamente que si fuera verdad. Un bulo tiene un 70% más de posibilidades de compartirse en Twitter,  porque es percibido como novedoso.

Mario Tascón habló de cómo los usuarios construyen a su alrededor una cámara de eco. “En las redes sociales, al estar rodeados de las personas que hemos querido seguir, de alguna forma estamos construyendo a nuestro alrededor una cámara de eco, en la que nos oímos solo a nosotros mismos, en la que escuchamos a los que son iguales a nosotros”.

Por último, Tascón ofreció a los empleados de BBVA algunos consejos para luchar contra las mentiras de la red: “Tienes que empezar con la verdad, ya que es un marco que te da ventaja. Indica la mentira o la imprecisión, evitando siempre el lenguaje específico y vuelve a la verdad. Repitela más veces que la mentira”.

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