El informe ‘Global Fintech Report 2017’, elaborado por la consultora PwC, advierte de una nueva era en la que entidades financieras y ‘fintech’ colaboran más estrechamente para afrontar sus respectivas debilidades.

“El mundo de los servicios financieros será irreconocible dentro de cinco años”. Con esta contundencia comienza el apartado de conclusiones del ‘Global Fintech Report 2017’, elaborado por la consultora PwC, en el que analiza el futuro del sector partiendo de entrevistas a 1.308 ejecutivos financieros, tanto de grandes bancos como de ‘fintech’.

Precisamente esas ‘fintech’, startups que unen las finanzas con la tecnología, son el principal motor del cambio: en los últimos cuatro años los fondos recibidos por estas empresas han crecido a un ritmo anual del 41%, hasta llegar a un cifra acumulada de 40.000 millones de dólares.

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Mientras crecían en músculo financiero, el papel de las ‘fintech’, dicen los expertos de PwC, se ha ido modificando. Ya no son solo startups que buscan destronar a las entidades ya establecidas. Ahora forman parte de un ecosistema complejo en el que se trazan constantemente alianzas y acuerdos. Las ‘fintech’ necesitan capital, pero también, incluso más, clientes. Y los bancos ya establecidos saben que el enfoque innovador y la cultura organizativa 100% digital es patrimonio de las ‘fintech’. La conclusión es clara: mejor colaborar y tender puentes.

En consecuencia, el 82% de los ejecutivos del sector financiero tradicional cree que va a aumentar sus acuerdos con las ‘fintech’ entre los próximos tres y cinco años. Además, el 74% planea invertir en analítica de datos en los próximos doce meses, frente al 34% que cita la inteligencia artificial, el 32% la ciberseguridad y el 20% blockchain.

No obstante, los datos cambian cuando el estudio se centra en las compañías de más tamaño. Las ‘fintech’ grandes apuestan claramente por blockchain, mientras que las entidades financieras consolidadas de mayor tamaño están planificando invertir en inteligencia artificial.

Una de las conclusiones más llamativas del informe es precisamente que blockchain ha salido del laboratorio para convertirse en una tecnología que ya recibe inversiones muy serias. Según los datos de PwC, los fondos recibidos por las compañías de blockchain aumentaron en 2016 un 79% anual, hasta los 450 millones de dólares. En cuanto a la aplicación de la tecnología de la cadena de bloques a los sistemas de las entidades, el 55% de los encuestados considera que se producirá el año que viene, y el 77% cree que no será más tarde de 2020.

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La regulación, en el centro de la agenda

La regulación se suele considerar una barrera a la innovación, especialmente en el sector financiero. Pero también puede ser una vía de negocio.

PwC prefiere ver la botella medio llena, y destaca la inversión y las posibilidades de las regtech, es decir, las ‘startups’ que utilizan tecnología para resolver problemas regulatorios del sector financiero. Han contabilizado hasta 230 startups de regtech y destacan las posibilidades que ofrecen en la automatización de procesos regulatorios y de cumplimiento normativo (gracias a la inteligencia artificial y el machine learning), y en procesos de autentificación de la identidad para reducir el fraude. Y el mercado parece creer en esas capacidades: las regtech acumulan una inversión de 1.400 millones de dólares, con crecimientos medios del 44% en los últimos cuatro años.

Paralelamente, y como escribía en un reciente artículo José Manuel González-Páramo, consejero ejecutivo de BBVA, las ‘fintech’ pueden pasar en muy poco tiempo del “demasiado pequeño para preocuparse al demasiado grande para caer”, por lo que es necesaria una regulación que, sin estrangular la innovación, proteja al consumidor y la estabilidad del sistema.

No todas esas inversiones en nuevas tecnologías o nuevos sectores de negocio serán exitosas, y es posible que alguna burbuja se pinche para, más tarde y pasada la moda, renacer con bases más sólidas.

Lo único que está claro es que las nuevas generaciones que se van incorporando a la actividad económica piden a su banco una experiencia que tiene más que ver con la tecnología que con la sucursal tradicional. El reto de los bancos está en transformarse, y no lo podrán hacer sin tener en cuenta a las ‘fintech’. Pero la dependencia es mutua: las ‘fintech’ también necesitan de la banca.

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