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Bolsa de valores Act. 02 abr 2020

Cómo invertir en divisas sin salir de España

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En este caso, nos referimos a tener materializado nuestro dinero en un activo financiero, denominado en una moneda distinta al euro, por lo que lo primero que debemos tener claro es que existe un riesgo de cambio. Dicho de otro modo, si el euro sube de valor frente a dicha divisa y sacamos dinero de ese activo para transformarlo en euros, tendremos una perdida. Esto funciona en los dos sentidos, en la perdida y en la posibilidad de ganancia.

Con dinero en efectivo

La opción más primaria, es prescindir del activo financiero y atesorar esa inversión en billetes físicos, es decir, cambiar euros nuestros por la divisa que deseemos, y guardarlos en casa o en una caja de seguridad. Pero esta opción no parece muy recomendable para cantidades elevadas, especialmente por dos motivos. Por un lado, los tipos de cambio y otros costes asociados a la operativa en efectivo son siempre mucho más elevados que si el cambio se produce en divisas, entre cuentas.

Además el proceso resulta bastante complejo desde un punto de vista burocrático si superan determinadas cantidades, como el famoso modelo S-1.

Cuentas corrientes y plazos fijos

Para empezar, podemos dirigirnos a nuestro banco habitual y comentar nuestra intención de abrir una cuenta o un plazo fijo en otra divisa. Los bancos pueden tener cuentas o plazos en divisas de residentes en España en sus balances. Otra cosa distinta es que estas cuentas se limiten a divisas convertibles, y además sólo suelen trabajar con las más habituales (dólares estadounidenses, libras, yenes, etc…).

Es posible que algún banco, con presencia en el extranjero, en lugar de ofrecernos abrir la cuenta en España, nos ofrezca hacerlo directamente en una filial suya donde funcionen con esa divisa. En ocasiones pasa con las divisas convertibles, pero sobre todo si queremos una cuenta en divisa no convertible.

Es muy importante que sepamos si dicha cuenta está o no en España, incluso cuando no hemos salido de la sucursal española en ningún momento, ya que el marco legal que protege nuestra inversión no es el mismo»

Una vez tenemos abierta la cuenta corriente, podremos domiciliar pagos y cobros, pero si no son en la divisa en la que le hemos abierto, en cada operación nos van a aplicar el correspondiente tipo de cambio, con los gastos que ello supone. También podemos contratar plazos fijos en divisas asociados a dichas cuentas, o a la cuenta en euros. El funcionamiento es análogo al que hemos comentado.

Acciones, bonos, futuros, opciones…

Otra posibilidad es que compremos acciones o bonos en los mercados internacionales. Por ejemplo, acciones que cotizan en los EEUU. De ese modo, indirectamente, no sólo estamos apostando por la empresa, lo estamos haciendo por el dólar. Se puede llegara producir la aparente paradoja de que las acciones bajan y sin embargo gana con la súbida del dólar, algo tan frecuente como la situación a la inversa.

Directamente, y desde su cuenta valor española, puede operar con futuros y opciones referenciados a la divisa que nos ocupa, o, como en el caso anterior, vinculados a acciones que cotizan dólares, yenes o francos suizos. Las dos fórmulas suponen una apuesta directa por dicha divisa.

Fondos de inversión y de pensiones

Otra opción es la inversión, desde nuestro banco español, en un Fondo que invierta en renta fija o variable de países con divisa distinta al nuestro, y que, por tanto, compran los activos que hemos comentado en el punto anterior. Aquí conviene aclarara varios aspectos.

Da igual que el fondo esté denominado en dicha divisa o lo esté en euros, en ambos casos estamos invirtiendo en dicha moneda, asumiendo dicho riesgo. Pongamos un ejemplo:

Tenemos un Fondo que invierte en acciones japonesas y dicho fondo esta denominado en yenes. Después de un año, las acciones esta clavadas, luego por ahí ni ganamos ni perdemos, pero supongamos que el yen ha caído un 40%. En el fondo no observamos esa caída, pues esta denominado en yenes, pero nosotros sabemos que ya no tenemos los mismos euros»

Ahora pensemos que es el mismo Fondo de inversión en renta variable japonesa, pero que está contabilizado en euros. La información que nos da diariamente está en euros, y ahí se va a ver reflejada directamente nuestra perdida del 40%.

Lo que sí que pude ocurrir, en ocasiones, es que los gestores de ese fondo en euros, que invierte en acciones japonesas, cubran parcialmente (totalmente es muy caro) el riesgo divisa, contratando algún producto, en cuyo caso nuestra inversión en yenes no será al 100%.

Seguramente ya estás invirtiendo en divisas

Es muy posible que, sin saber, ya estés invirtiendo en divisas. ¿Cómo? Pues a través de tu fondo de inversión o de tu plan de pensiones. Por mucho que esté denominado en euros, ya sea de renta variable o de renta fija, es frecuente que una pequeña o no tan pequeña parte de la cartera esté invertida en activos con una divisa distinta al euro. Eso explica, por ejemplo, más allá de las comisiones de gestión, fuertes diferencias en las rentabilidades de los fondos de tesorería, de renta fija a muy corto plazo. Es algo normal, especialmente en un mundo globalizado, pero conviene tenerlo claro para evitar sorpresas.

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