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Asuntos exteriores 17 mar 2021

La importancia de México en la agenda de Estados Unidos

Portada de nota

Con la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos se perfila una recomposición de las relaciones internacionales de ese país con todo el mundo. México no será la excepción. La expectativa sobre el camino que tomarán las relaciones bilaterales es diversa y exige considerar las prioridades internas y externas de cada nación.

Como una forma de abordar más en profundidad este tema, la 84 Convención Bancaria de la Asociación de Bancos de México (ABM) organizó el panel ‘Relación México-Estados Unidos’, que contó con la participación de Richard N. Haass, presidente del Council on Foreign Relations (CFR); Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego; Duncan Wood, vicepresidente de Estrategia y Nuevas Iniciativas del Woodrow Wilson Center, y Luis Rubio, presidente de México Evalúa. El panel estuvo moderado por Leonardo Curzio, investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISEN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Haass fue contundente al hablar de la prioridad del vecino del norte. La urgencia en los últimos meses es la atención a la pandemia. Se busca el control de la misma a través de la producción y distribución de la vacuna, apoyado con el uso de cubrebocas. El efecto buscado es la recuperación de la economía. Esto se confirma con la reciente aprobación por la Cámara de Representantes de Estados Unidos del paquete de rescate fiscal de 1.9 billones de dólares presentado por Biden.

“Actualmente,  -destacó Hass- México no presenta un papel prioritario para Estados Unidos, ya que no es un aliado en los retos estratégicos de este país. La política exterior está enfocada principalmente en la relación con China, en fortalecer su mercado interno y competir mejor con el gigante asiático”.

En los aspectos globales para EEUU, destaca el tema del cambio climático y la reincorporación al Acuerdo de París, el retiro de tropas en Afganistán, la presión de Irán en el acuerdo nuclear y la preocupación con Rusia en esta materia. Es claro que México no participa en estos temas.

Sin embargo, de acuerdo con el presidente del CFR, hay dos consideraciones que hacen destacable a México. La primera es la preocupación de ambos países por la migración en las fronteras y la voluntad del gobierno mexicano para sumarse a este diálogo. La segunda se encuentra marcada por las diferencias en cuestiones climáticas y en el uso de energéticos. Haass prevé que la relación de México con Estados Unidos durante los próximos dos años será provocada más por la necesidad de atender una problemática que por la creación de un área de oportunidad.

La era Biden

Con la llegada de Biden a la presidencia, regresa la política de Estado a Estados Unidos. El demócrata es un político experimentado que no necesita aprender las reglas de la política. Ha trabajado en el servicio público desde 1972 , cuando se integró al Senado por el estado de Delaware y llegó a desempeñarse como vicepresidente de Estados Unidos en el periodo 2009 a 2017 en la administración de Barack Obama.

De acuerdo con Fernández de Castro, Biden tiene un profundo conocimiento de las relaciones e importancia de Canadá y México para el bienestar interno de su país. Por ello buscará poner en la mesa de negociación todos los temas bilaterales, como los derechos humanos, la democracia y el cambio climático. El analista muestra realismo al decir que existirán temas que serán álgidos y difíciles, pero que, sin embargo, en su momento serán llevados al diálogo. Una muestra de que a Biden le interesa reiniciar la relación con México de una forma cordial, fue omitir el tema de la energía en la primera conferencia entre ambos mandatarios.

A diferencia de Haass, Fernández considera que el estado mexicano sí es importante para Estados Unidos, pero dependerá de México poder aprovechar las oportunidades y crear una agenda donde los temas sean relevantes y prioritarios para el gobierno estadounidense.

Energía

El gobierno mexicano se ha dedicado los últimos dos años a la elaboración de un programa de soberanía energética, llevándolo a un nacionalismo exagerado, detalla Wood. Para el experto, se trata de sacar al sector privado de esta materia, por lo que prevé que no se otorgará ningún contrato a empresas privadas en los próximos años.

Con respecto a la aparente pasividad del gobierno estadounidense en esta materia, Wood precisa que el Consejo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos reconoce los procesos judiciales que existen en México como la impugnación a la Reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, pero que llegado el momento y de ser necesario se acudirán a las reglas establecidas en el reciente Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Con todo, la crisis destacada por la nevada en Texas en febrero de este año y la consecuente cancelación del suministro de gas natural a México, pone en evidencia la necesidad de contar en México con una matriz de energía multi-diversificada para adaptarse a todos los eventos climáticos que se esperan para los próximos años.

Las relaciones binacionales

Luis Rubio destacó que tras la década de los 80, las relaciones bilaterales se basaban en dos principios que facilitaban llegar a acuerdos y mantener un buen diálogo. El primero consistía en una visión compartida de cómo debería ser el futuro y el segundo en un acuerdo de compartimentar los asuntos, es decir, que no se contaminaran unos problemas con otros. Esto llevó a un reconocimiento de que hay problemas que no se pueden resolver unilateralmente y que es necesaria la cooperación de ambas naciones.

“La integración efectiva entre los dos países en innumerables campos y rubros, ya es un hecho consumado” detalla Rubio, y destaca que existe mucho riesgo en subestimar a Biden y suponer que por guardar las formas y actuar de manera institucional –como en la primera reunión con México- no cuenta con instrumentos para accionar y proteger sus intereses.

Hay coincidencia en los panelistas en que México no es prioritario para Estados Unidos, no porque no quieran considerarlo, sino por la escala que se tiene en los temas clave de su agenda. No obstante, México sí es importante para el vecino del norte; el gobierno de Biden tiene buena disposición para construir una relación positiva.

La vacunación, los asuntos migratorios, evitar una crisis en la frontera como la ocurrida en mayo de 2019, la reactivación económica y el respeto a las reglas establecidas en el T-MEC son los temas que marcarán la agenda bilateral.

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