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Salarios Act. 08 oct 2020

El aumento al salario en México, un detonante para el crecimiento económico

El aumento a los salarios es un tema de alta relevancia para México. En los últimos 25 años han presentado una caída en términos reales y en todos los deciles de ingreso. De lograrse un incremento, sería una oportunidad para mejorar la calidad de vida de las personas y la posibilidad de disminuir la pobreza. También potenciaría el mercado interno y, por ende, impactaría favorablemente el crecimiento económico.

En su artículo ‘Incremento al salario y políticas de competencia traerán mayor crecimiento’, publicado en el periódico El Financiero, Carlos Serrano Herrera, economista jefe de BBVA México, señala que el país está en una etapa preocupante con respecto al salario. Indica que sigue siendo bajo en comparación con países de un nivel de renta similar y agrega que aunque han realizado aumentos en años recientes, estos no son suficientes.

Serrano explica que después de la crisis de 1995 “el salario promedio real de cotización al IMSS cayó más de 25% y todavía no logra alcanzar los niveles que tenía hace 25 años”. En su opinión, esto muestra que generaciones enteras en el país no han podido recuperar el poder adquisitivo que tenían en ese tiempo, causado por la alta inflación. Además,  “a que una de las estrategias tomadas para controlarla fue la de contener los aumentos salariales nominales, a través de acuerdos del gobierno con los sindicatos”.

El economista señala que el 74% de los trabajadores formales (registrados en el IMSS) recibe tres salarios mínimos o menos y sólo el 3% más de cinco salarios mínimos. En 2005 representaba el 10%, “lo cual muestra la precarización de los salarios que se ha dado en el país en los últimos años”. Si se analiza a los trabajadores de la economía informal, para Serrano la situación es peor, pues solo el 1.7% percibe más de cinco salarios mínimos y el 32% gana un salario mínimo o menos.

Salarios por debajo de la productividad

Carlos Serrano afirma que quienes opinan que los bajos niveles salariares tienen relación con la baja productividad no están en lo correcto. Explica que en lo que compete a los trabajadores formales y aun cuando la productividad estuvo estancada en los últimos 25 años, los salarios cayeron, “es decir, han crecido por debajo de la productividad”. En lo que se refiere a la informalidad sí existe relación entre la productividad y los bajos salarios.

Para el economista jefe de BBVA México, los bajos salarios provocan “una mala calidad de vida y  niveles elevados de pobreza para muchos mexicanos”. Además, son el resultado en un mercado interno débil que no permite alcanzar mayores tasas de crecimiento económico “y también porque resulta en altos niveles de desigualdad, lo cual erosiona la cohesión social y eleva las posibilidades de que líderes populistas sean electos”.

“Los recientes aumentos al salario mínimo en México han ayudado, pero no son suficientes”

Serrano reitera que los recientes aumentos al salario mínimo en México han ayudado, pero no son suficientes y que no han motivado presiones inflacionarias. Explica que los bajos salarios obedecen a “estructuras poco competitivas en varios sectores de la economía, que resultan en situaciones monopsónicas en el mercado laboral y, por tanto, en que algunas empresas tengan un poder excesivo en dichos mercados”.

Un problema de acción colectiva

Es por ello, que para el economista es importante que se impulsen políticas de competencia que permitan solucionar esta situación de los bajos salarios, lo cual también obedece a un problema de acción colectiva. Serrano destaca que los empresarios podrían estar mejor si se logra un equilibrio de mayores salarios, pues en su opinión, esto “resultaría en un mercado interno más profundo y por tanto en una mayor demanda para sus productos. Tendrían, quizá, menos márgenes, pero mayores ventas”.

Por último, Serrano explica que el aumento a los salarios debe suceder en el mayor número de empresas para alcanzar el objetivo. Agrega que entre otros beneficios, ayudaría a una menor rotación de personal, más productividad, disminución de la desigualdad social y mejores niveles de crecimiento económico.

El artículo se publicó completo en El Financiero, el 8 de octubre de 2020, y puede consultarse en el siguiente link.

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