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Salud financiera y educación financiera, ¿sinónimos o complementos?

Cuando se habla de administrar la economía familiar es importante conocer y aplicar dos conceptos: educación financiera y salud financiera. Aun cuando ambos se parecen, no son lo mismo, pero dependen uno del otro para otorgarle a las personas fortalezas que los ayuden a  manejar de manera adecuada sus ingresos y gastos.

La educación financiera de acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) ayuda a las personas a adquirir una serie de competencias y habilidades para administrar mejor sus recursos, incrementar y proteger su patrimonio a través del adecuado y responsable uso de productos y servicios financieros.

Para BBVA México la salud financiera se define como el bienestar que alcanzan las personas cuando logran una buena administración de sus recursos económicos en lo personal, lo familiar o bien en la gestión de una empresa, que además les permita enfrentar imprevistos y alcanzar objetivos de corto, mediano y largo plazo en su economía.

La educación financiera ayuda a las personas a adquirir una serie de competencias y habilidades para administrar mejor sus recursos.

¿Y de qué manera se complementan estos dos elementos? Una buena salud financiera requiere que las personas mes a mes tengan claro cuáles son sus gastos fijos, que se refieren a aquellos que de manera regular se pagan como servicios en el hogar, compra de alimentos, pago de escuela, etcétera y los que corresponden a gastos variables donde se concentran todos aquellos eventos como las vacaciones que suceden ocasionalmente.

Del servicio al asesoramiento: Asi usa BBVA los datos para cuidar de la salud financiera de sus clientes

El siguiente paso para consolidar un equilibrio financiero es armar un presupuesto con los ingresos que se perciben, separando los gastos futuros (fijos y variables), de esta forma se puede identificar si el dinero que se destina es superior a lo que se recibe, es adecuado o si existe un porcentaje “sobrante” que genera otro componente fundamental para las finanzas personales: el ahorro, ya que una vez que se incluye en la estrategia financiera permite hacer uso de otros mecanismos, como la inversión, que ayuda a incrementar el patrimonio de las personas.

¿Y dónde entra la educación financiera? Cuando las personas no sólo son capaces de identificar y prever situaciones que afectan su salud financiera, sino también de aprovechar las herramientas o mecanismos que proveen organismos o instituciones financieras como BBVA México a través de los cuales se pueden aprender estrategias para administrar y proteger mejor las finanzas, y evitar problemas de endeudamiento no sostenible y necesidades financieras básicas insatisfechas.

La salud financiera se define como el bienestar que alcanzan las personas cuando logran una buena administración de sus recursos económicos.

La tecnología, por ejemplo, se ha convertido en una gran aliada de la educación financiera, porque gracias a ella el banco cuenta con talleres en línea en los rubros de ahorro, crédito, inversión, seguros y hasta banca digital, todo con el objetivo de apoyar a los usuarios de servicios financieros clientes y no clientes a tomar decisiones a favor de su bolsillo y acercarlos a un uso adecuado de sus finanzas personales.

Si las personas tienen herramientas para equilibrar su consumo, ahorrar e invertir, pueden gestionar de manera adecuada sus riesgos financieros y, al mismo tiempo, aprenden sobre sus derechos y obligaciones cuando adquieren un producto o servicio, aumentan su educación financiera y las posibilidades de tener una planeación y administración de su economía con responsabilidad, lo que se traduce en alcanzar una sola meta: lograr una buena salud financiera.