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El préstamo personal en Argentina vuelve con todo y en el momento indicado

El 80% de la clase media argentina está endeudado. Dos tercios con tarjeta de crédito. A mitad de año tuvo que replantear esa posición para abaratar tasa, alargar plazo y ampliar la disponibilidad del plástico en el día a día.

Transcurrió la mitad inicial del año. Los argentinos que están empleados ya percibieron en el salario el primer ajuste de los pactados en las convenciones colectivas de trabajo, lo mismo que el medio aguinaldo (como se le llama al sueldo anual complementario).

Hubo quienes encararon consumos postergados, o se fueron de vacaciones de invierno, pero en ocho de cada 10 casos de clase media tuvieron que sacar cuentas para decidir su estrategia financiera. Son los que se encuentran endeudados.

Como, al mismo tiempo, casi la mitad (38%) concentra la deuda en la tarjeta de crédito y 28% la alterna con otras formas de financiación, les tocó analizar si lo mejor era destinar parte del refuerzo de efectivo cobrado a bajar el saldo que le figura en el resumen, refinanciarlo, o cancelar todo con un préstamo bancario personal.

Entre una y otra variante hay diferencias en la tasa de interés que llegan a superar el 50%, entre lo que cuesta el ‘revolving’ con los plásticos o sacar un préstamo para descomprimir el límite y poder seguir usándolos en las compras cotidianas.

La investigación corrió por cuenta de la consultora D’Alessio IROL y comprende a los dos tercios de la parte media de la pirámide socioeconómica que involucran a la tarjeta de crédito en su pasivo, contra un 13% restante que arrastra otro tipo de deudas financieras.

Hoy, para un equipamiento hogareño que antes se pagaba con el plástico en cuotas sin interés, sacar un préstamo personal que abarate tasa y tenga financiamiento más largo es una buena alternativa.

Mayor espacio para el préstamo personal

De otro informe elaborado por la consultora First Capital Group, publicado por El Cronista, surge que “al cierre de julio, el volumen de créditos personales acumula $ 286.097 millones, lo cual representa un crecimiento interanual del 55,18%, contra $184.368 millones del mismo mes del año anterior”. En tanto con tarjetas de crédito fue de $ 254.936 millones.

La proporción sería que por cada peso prestado hay 1,55 tarjeteados, si bien la actual tendencia es a acortar esa brecha.

En efecto, la radiografía de mitad de año muestra que los préstamos aumentaron en julio 3,19% respecto del junio, contra una caída del 1,56% de los plásticos en el mismo período, lo cual “indica que se están utilizando menos planes de pago en cuotas y menor financiación de los saldos de los resúmenes”, según puso de relieve el reporte del fondo de inversión.

Emisoras de tarjeta como Visa intentan morigerar el encarecimiento que ocasionan los diferimientos de los ‘revolving’, mutándolos en préstamos a reintegrar en 12 o 18 mensualidades a tasa bancaria.

En el medio del traspaso de endeudamiento originado en los consumos, la campaña publicitaria para colocar créditos hipotecarios con cláusula de indexación que emprendió el gobierno nacional, a la que se plegó la banca privada con singulares resultados, se avino en una ardua competencia entre renglones. Los asalariados bancarizados con ingresos entre desde $ 8.500 (en la región norte del país) hasta $ 15.600 (en la sur) se abocaron en afinar el lápiz para evaluar si les convenía sacar un préstamo personal de seis a 60 meses, al 32%, o bajar el saldo de tarjeta para liberarle capacidad de compra, lo cual podría hacer destinándole, por ejemplo, un préstamo personal de $10.000 que tomaría para devolver en 60 meses, con una tasa del 37%, que le daría un pago inicial de $434,16. Agregando IVA, se calcula 55,37% efectivo.

La alternativa sería cubrir el 5% del saldo que le llegara en el resumen y refinanciar mes a mes el 95% restante, pero implicaría sólo abonar intereses y comisiones en el desembolso inicial sin amortizar deuda, y a un costo efectivo anual superior al 100 por ciento, que supone en muchos casos intereses sobre el saldo de deuda superiores al 60% y 70% anual.

La vanguardia de los préstamos personales

El BBVA Francés se colocó en la vanguardia en el otorgamiento de los préstamos personales, con promociones de 6×7, que significa tomarlos a plazos de siete años y pagar a 6, y una tramitación ágil y rápida que facilita el acceso tanto de los clientes como de los que no lo son.

Ofrece, asimismo, en combo de cuenta corriente y tarjetas Gold con $ 25.000 de límite bonificado por seis meses, al 55,37% de costo financiero total efectivo anual, incluido IVA.

Tras este reacomodamiento de la capacidad individual de endeudamiento, seis de cada 10 encuestados por D’Alessio IROL manifestaron que evalúan la situación económica y también las propuestas  que existen en el mercado para tomar un crédito hipotecario.

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