Qué es un ‘swap’: cómo funciona este derivado financiero
Un 'swap' es un derivado financiero en el que dos partes acuerdan intercambiar los beneficios futuros de dos productos. Se trata de uno de los rendimientos bursátiles que más han crecido en los últimos tiempos.
¿Cómo funciona un ‘swap’ financiero y qué elementos lo definen?
Como derivado financiero, un ‘swap’ es un producto cuyo valor depende de otro activo subyacente, como un tipo de interés, el precio del petróleo o el del oro. Estos derivados se materializan en contratos cuyos efectos varían en función de la evolución del activo del que derivan. Los swaps en concreto son contratos mediante los cuales dos partes acuerdan intercambiar los flujos de pagos generados por sus respectivas posiciones: la primera cede los pagos de su instrumento a la segunda, y recibe a cambio los de la posición de esta última. Existen múltiples modalidades, siendo los referenciados a tipos de interés los más habituales en los mercados financieros internacionales.
Un 'swap' se define técnicamente a partir de los siguientes factores:
- Fecha de comienzo y fecha final: el período de tiempo durante el que ambas partes estarán obligadas a intercambiar pagos.
- Cantidad nocional: el importe de referencia sobre el que se calculan los pagos. Normalmente no se intercambia físicamente; es solo la base del cálculo.
- Tipo o margen de interés de cada parte: las condiciones concretas que determinan cuánto pagará cada uno.
- Índice de referencia para la parte variable: el indicador de mercado al que se vincula el cálculo, como el Euribor.
- Periodicidad o frecuencia de pago: cada cuánto tiempo se liquidan los intercambios (mensual, trimestral, anual…).
- Base de cálculo: la fórmula que se usa para contar los días entre pagos, algo que puede parecer un detalle menor pero que afecta al resultado final.
¿Para qué sirve un ‘swap’ y qué usos tiene en los mercados financieros?
Los 'swaps' tienen varios usos en las finanzas modernas. El primero es intercambiar en el futuro recursos entre dos partes, de modo que en ocasiones un 'swap' puede no ser puramente monetario, sino también de bienes o servicios. Muchos 'swaps' están referenciados al precio del petróleo o del oro.
Un 'swap' también se puede utilizar para tomar posiciones sobre la evolución de un activo. Si un inversor cree que los tipos van a subir, puede usar un 'swap' para beneficiarse de ese movimiento sin necesidad de comprar ni vender el activo directamente.
Por ejemplo, supongamos que tenemos una inversión que nos proporciona un 5% anual fijo y creemos que los tipos de interés van a subir. Podríamos firmar un 'swap' con otra parte que, por el contrario, espera que bajen: nosotros le cedemos nuestro 5% fijo y ella nos cede el tipo variable que marque el mercado más un spread acordado entre las partes.
Un año después, hay dos escenarios posibles:
- Si el tipo variable sube al 6%: cobramos ese 6% en lugar de nuestro 5% fijo. El 'swap' nos ha beneficiado en un 1%.
- Si el tipo variable baja al 4%: cobramos ese 4% en lugar de nuestro 5% fijo. El 'swap' nos ha perjudicado en ese mismo 1%.
En ambos casos, ninguno ha movido su inversión original. Simplemente han intercambiado el riesgo que cada uno estaba dispuesto a asumir.
Como inversor individual, operar con 'swaps' no suele ser una opción práctica para pequeños y medianos patrimonios. Son instrumentos de considerable complejidad y, además, las cantidades mínimas que exige el mercado están pensadas para operar a una escala que va más allá de lo que maneja habitualmente un patrimonio pequeño o medio.
¿Qué es un ‘basis swap’?
Un 'basis swap' es un derivado financiero en el que dos partes intercambian flujos de intereses provenientes de una inversión o deuda, estando ambas partes indexadas a tipos de interés variables distintos. Aunque pueda parecer complejo, es una variante de un 'interest rate swap' (IRS) tradicional.
Preguntas frecuentes sobre los ‘swaps’ financieros
¿Qué es un ‘swap’ en términos sencillos?
Un ‘swap’ es un contrato financiero en el que dos partes acuerdan intercambiar pagos futuros según condiciones pactadas, normalmente ligados a tipos de interés u otros activos.
¿Cuál es el ‘swap’ más común?
El más habitual es el ‘swap’ de tipos de interés (IRS), en el que se intercambia un tipo fijo por uno variable.
¿Para qué sirve un ‘swap’?
Sirve para gestionar riesgos financieros, como la subida de tipos de interés, o para tomar posiciones sobre la evolución de un activo sin comprarlo directamente.
¿Puede un particular invertir en ‘swaps’?
No es habitual, ya que son productos complejos y con importes elevados, más utilizados por empresas e instituciones financieras.
¿Qué diferencia hay entre un ‘swap’ y un ‘basis swap’?
En un ‘swap’ tradicional se intercambia un tipo fijo por uno variable, mientras que en un ‘basis swap’ se intercambian dos tipos variables distintos.
¿Qué riesgos tienen los ‘swaps’?
El principal riesgo es la evolución desfavorable del mercado, que puede generar pérdidas si las condiciones pactadas resultan menos favorables que las del mercado.