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Planificación> Inversiones Act. 09 ene 2024

Inversiones financieras vs. inversiones estratégicas: ¿en qué se diferencian?

Toda inversión se define generalmente como un proceso de compra de activos con el objetivo de obtener un resultado. Pero ese resultado no tiene por qué ser necesariamente o únicamente financiero. La decisión de una compañía de acometer una inversión puede tener otras motivaciones más ligadas a su estrategia. Inversiones financieras y estratégicas se suelen diferenciar por su horizonte temporal e, incluso, por las áreas de la empresa que intervienen en la decisión.

Inversiones financieras vs. inversiones estratégicas: ¿en qué se diferencian?

Las llamadas inversiones estratégicas suelen tener como finalidad obtener una ventaja competitiva en el mercado, la expansión del negocio o adquirir un conocimiento o una tecnología, por ejemplo. Estas inversiones, explica Francisco Javier Rivas Compains, profesor en el Máster en Dirección Financiera de EAE Business School, pueden llegar a condicionar totalmente el futuro de la empresa hasta el punto de que pueden llegar a desaparecer si no se acometen.

Para Inmaculada Freije, catedrática de Estrategia en Deusto Business School, una inversión estratégica se realiza para inducir al desarrollo de la estrategia misma de la empresa y determina “el alcance de su actividad futura, con el objetivo de crear valor a largo plazo para sus accionistas y otros partícipes sociales o grupos de interés”.

En la actualidad, por ejemplo, la digitalización es un eje clave en la estrategia de muchas empresas. Algunas compañías desarrollan esas capacidades por sí mismas, y otras compran empresas que ya las tienen o formalizan alianzas con ellas. Todas esas inversiones son estratégicas.

En cambio, las inversiones financieras suelen estar más despegadas del negocio de la empresa que las realiza. Pueden tener un impacto en su rentabilidad, pero normalmente no comprometen su futuro. Su objetivo es rentabilizar un capital o recurso financiero de la empresa que ésta no precisa emplear en su actividad.

En palabras de Pablo Guijarro, socio de la consultoría financiera Afi, “en muchos casos, la inversión financiera tiene como fin rentabilizar un exceso de liquidez hasta que esta tesorería se puede invertir con fines estratégicos”. Esa rentabilidad puede venir del propio aumento del valor de la inversión con el tiempo (una ganancia de capital) o bien de rendimientos en forma de ingresos periódicos (dividendos, cupones). También puede tener sentido para preservar el valor de determinados excedentes de liquidez en entornos con tipos de cambio muy volátiles o donde la inflación es muy elevada.

Inversiones financieras vs. inversiones estratégicas: ¿en qué se diferencian?

En general, mientras que una inversión estratégica tiene un horizonte de largo plazo, en el caso de las financieras este horizonte temporal puede ser más diverso, aunque “normalmente se van a materializar en instrumentos con vencimiento a corto plazo, y riesgo de mercado y de crédito muy reducido, para evitar comprometer precisamente la capacidad de apuntalar el crecimiento en el medio y largo plazo mediante la ejecución de inversiones estratégicas”, explica Guijarro, experto de Afi.

Ejemplos de inversiones estratégicas

El ejemplo de inversión estratégica más conocido, debido precisamente al impacto que esta supone para la supervivencia futura de la empresa que la acomete, es la adquisición de un competidor para controlar su cartera de clientes.

Pero existen otros casos. Desde una inversión en I+D+I, hasta el desarrollo de patentes para proteger determinados procesos de producción o un cambio en la tecnología de estos, pasando por la generación de nuevos productos, la creación de alianzas tanto con clientes como con proveedores o la entrada en nuevos mercados, o la participación en una ‘startup’ que desarrolla tecnologías y productos en ámbitos de actuación que son coherentes con el foco de crecimiento de la empresa.

En el caso particular de BBVA, las inversiones realizadas a través de Propel y otras inversiones en fondos de capital riesgo de BBVA Spark son ejemplos claros de inversiones estratégicas para aprender sobre nuevas tecnologías y generar negocio y rentabilidad. También lo son las inversiones en soluciones bancarias digitales para crecer en mercados nuevos y atractivos, como las apuestas por bancos puramente digitales como Atom en Reino Unido, Solaris en Europa o Neon en Brasil, así como el lanzamiento de BBVA Italia.

Otros aspectos que diferencian las inversiones financieras de las estratégicas

Considerando la definición de inversión estratégica y de inversión financiera, así como los casos que mejor las ejemplifican, se pueden establecer una serie de elementos y características que las diferencian:

  • Materialización: Mientras que las inversiones financieras se realizan sobre activos de naturaleza financiera (por ejemplo, una participación en el capital de otra compañía), las estratégicas pueden invertir en conocimientos, patentes, contratos, marcas y otros intangibles junto con activos físicos y cualquier tipo de recurso o capacidad.
  • Alcance: En relación con lo anterior, si las inversiones financieras se circunscriben al ámbito financiero, las estratégicas suelen abarcar todos los ámbitos de los negocios, desde las propias finanzas, hasta marketing, operaciones y demás áreas empresariales.
  • Ámbito de responsabilidad: En las inversiones estratégicas, el órgano responsable es el primer nivel de dirección, mientras que las financieras son responsabilidad del área financiera, aunque su importancia puede hacer escalarlas hasta el consejo directivo.
  • Tiempos: En tanto, las inversiones estratégicas afectan al devenir futuro de la empresa, los plazos para su desarrollo e impacto son mayores, no menos de 5-10 años, según indica el profesor Rivas. Esto también implica que deshacerlas conlleve mayor tiempo de reestructuración por las sinergias implementadas tras la integración en la compañía.