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Qué es el dividendo y otras vías de retribución al accionista

dividendo-accionista-BBVA

El dividendo es la fórmula más conocida y extendida que usan las empresas para repartir una parte de los beneficios entre sus accionistas. No obstante, existen otras vías. En el caso de BBVA, la entidad abonará este el 8 de abril un dividendo en efectivo de 23 céntimos de euro brutos por acción. Este pago se suma a los 8 céntimos que pagó en octubre de 2021. En total, 31 céntimos para el ejercicio 2021, el mayor dividendo por acción en efectivo de los últimos 10 años.

BBVA modificó en 2021 su política de remuneración al accionista al elevar el ‘payout’ hasta el 40%-50% del beneficio ordinario anual. La implementación de esta política se hará mediante el pago de dividendos en efectivo (uno a cuenta y uno complementario). Además, BBVA ha puesto en marcha uno de los mayores procesos de recompra de acciones de la banca europea, por hasta 3.500 millones de euros.

En general, la distribución entre los accionistas de los beneficios generados en la actividad empresarial, es un proceso habitual para aquellas sociedades cuyo capital social se divide en acciones o participaciones.

En las sociedades anónimas, el órgano encargado de diseñar y proponer la política de retribución al accionista, así como la forma en que se hará cada uno de los pagos, su importe concreto y el calendario correspondiente es el Consejo de Administración de la compañía. Una vez terminado el ejercicio, es la Junta General de Accionistas quien deberá aprobar la aplicación final del resultado del ejercicio (es decir, su destino a retribuir al accionista, retribución de otros instrumentos de capital, dotación a reservas,...), así como ratificar los pagos realizados a cuenta del ejercicio anterior.

Repasamos aquí algunas de las principales fórmulas de retribución que las compañías tienen a su alcance para remunerar al accionista:

El dividendo

La forma más habitual de reparto de beneficios por parte de las compañías son los dividendos, que consisten en pagos en efectivo, generalmente regulares en el tiempo (trimestral, semestral o anual). Estos dividendos se califican como ordinarios, pues están ligados a la actividad habitual de la compañía y a los beneficios derivados de esa actividad, y pueden ser de dos tipos: a cuenta o complementarios. Hablamos de dividendo a cuenta cuando se realizan pagos parciales de forma anticipada antes de que finalice el ejercicio económico y de dividendo complementario cuando, una vez aprobada la aplicación del resultado y fijado el dividendo total a pagar a los accionistas, la sociedad abona la diferencia entre esta cantidad y la abonada como dividendo a cuenta.

Cuando una compañía decide pagar un dividendo excepcional (normalmente ligado a algún acontecimiento inusual, como puede ser la obtención de plusvalías tras una operación corporativa) y sin intención de mantenerlo de forma regular en el tiempo, se trata de un dividendo extraordinario.

Además del pago en efectivo, existe la modalidad del dividendo opción o ‘scrip dividend’, por su nombre en inglés, que permite al accionista elegir entre la remuneración en efectivo ó en acciones. En este caso, la sociedad entrega, bien acciones procedentes de su autocartera, bien derechos de asignación a los accionistas que pueden ser utilizados para suscribir acciones procedentes de una ampliación de capital o convertidos en efectivo a través de su venta, bien en mercado, bien a la propia sociedad.

La recompra de acciones

La recompra de acciones, o ‘buyback’ por su denominación en inglés, es otra de las vías que tienen las entidades para retribuir a los accionistas. Consiste en comprar un paquete de acciones propias, normalmente en mercado abierto, y amortizarlas (eliminarlas). Esta forma de remuneración no supone devolución de las aportaciones realizadas por los accionistas sino que, al haber menos acciones en circulación, aumenta la participación de cada accionista en la compañía, de manera que aumenta el beneficio por acción (BPA).