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¿Qué es la liquidez financiera y cómo se calcula?

La liquidez es un concepto financiero que hace referencia a la capacidad que tiene un activo para ser convertido en dinero efectivo sin una pérdida significativa de valor. Cuando se aplica a una familia o a una empresa, engloba el conjunto de activos, incluyendo el dinero en efectivo, de que disponen para hacer frente a sus gastos y deudas a más corto plazo.

Qué es la liquidez financiera y por qué es tan importante

Todos los agentes económicos, en mayor o menor medida, necesitan liquidez en su día a día. Las familias tienen que sufragar sus gastos básicos, como alimentación, facturas o impuestos, entre otros. Y las empresas necesitan pagar los salarios, comprar sus suministros, abonar los impuestos y hacer frente al resto de gastos del negocio.

¿Por qué es importante tener liquidez financiera?

Disponer de suficiente liquidez permite afrontar obligaciones a corto plazo sin tener que vender activos de forma precipitada o recurrir a financiación adicional. Por ello, la liquidez funciona como un margen de seguridad ante necesidades de efectivo y situaciones imprevistas. En el ámbito empresarial, el riesgo de liquidez aparece cuando una organización no puede atender sus obligaciones financieras a medida que vencen.

La liquidez de un activo tampoco es una característica fija: depende, entre otros factores, de la rapidez con la que pueda venderse, de los costes de la operación y del impacto que la venta tenga sobre su precio. Por este motivo, disponer de activos no equivale necesariamente a disponer de liquidez inmediata.

Para hacer frente a estas obligaciones, es importante disponer de suficientes activos líquidos, es decir, aquellos que pueden convertirse en efectivo con rapidez y sin una pérdida significativa de valor. Si una empresa no cuenta con liquidez suficiente para atender sus pagos a corto plazo, puede tener que recurrir a financiación o a la venta de otros activos y, en situaciones más graves, afrontar dificultades para cumplir con sus obligaciones.

¿Cuánta liquidez conviene tener?

Para Olivia Feldman, experta en finanzas personales de HelpMyCash, “todo depende de tu plan y de tu estrategia, pero también depende de las circunstancias económicas en cada momento. Con inflación alta, tener dinero en efectivo implica que estás perdiendo poder adquisitivo, por lo que no es una buena decisión”.

No obstante, para Feldman, no conviene invertir en cualquier producto solo por intentar superar a la inflación: “Hay que entender en qué se invierte el dinero, porque se puede perder mucho más dejándonos llevar por la idea de invertir en un producto que no entiendes, como criptomonedas o fondos de inversión. Si no se entiende en qué se está invirtiendo, lo mejor es no hacerlo”.

Qué es la liquidez financiera y por qué es tan importante

Eso sí, los expertos recomiendan no tener más liquidez de la estrictamente necesaria. Especialmente en situaciones de elevada inflación. “Mucha gente entiende por ahorrar el aparcar el dinero y no tocarlo, y si hacemos eso la probabilidad de que nuestro ahorro pierda poder adquisitivo es muy alta, de casi el 100%”, explica Joaquín García Huerga, director de Estrategia de BBVA Asset Management.

“Esta mecánica la podemos hacer con el dinero del día a día y el dinero para los imprevistos, o con aquel del que necesitemos disponer dentro de poco tiempo, pero no deberíamos hacerlo con todos nuestros ahorros. Deberíamos ahorrar invirtiendo, y esto requiere dedicarle un poco de tiempo a este tema, aunque no contemplemos inversiones sofisticadas. Se trata de comprar activos, financieros o reales, que batan a la inflación en el medio y largo plazo para como mínimo mantener el poder adquisitivo de nuestros ahorros”, añade.

¿Cuál es la diferencia entre liquidez y solvencia?

Aunque están relacionadas, liquidez y solvencia no son lo mismo. La liquidez se refiere a la capacidad para disponer de recursos con los que atender las obligaciones financieras a corto plazo, mientras que la solvencia tiene un alcance más amplio y considera la capacidad para hacer frente a las obligaciones tanto a corto como a largo plazo.

Por ello, una empresa puede ser solvente y, al mismo tiempo, atravesar un problema puntual de liquidez si dispone de patrimonio suficiente, pero no del efectivo necesario para afrontar un pago inmediato. Del mismo modo, contar con liquidez en un momento determinado no permite concluir por sí solo que una empresa sea solvente a largo plazo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) diferencia ambos conceptos al analizar la situación financiera de las empresas y señala que deben evaluarse de forma separada.

Uno de los indicadores más importantes en relación con la liquidez financiera, especialmente en las empresas, es la ratio de liquidez (RL). Se trata de una métrica que indica la capacidad de una empresa para satisfacer sus obligaciones de pago a corto plazo.

Se calcula dividiendo el activo corriente (AC) o a corto plazo, aquel que se puede convertir en dinero en efectivo en menos de un año, entre el pasivo corriente (PC) o a corto plazo, con las deudas con vencimiento inferior al año.

Por lo tanto, la fórmula matemática para calcular la ratio de liquidez sería:

(RL)=AC/PC

y la forma de interpretar el resultado de este cálculo es la siguiente:

> 1
Indica que el activo corriente supera al pasivo corriente, aunque el nivel adecuado depende de la empresa y de su actividad.
= 1
La empresa tiene tantos activos líquidos como el valor de sus deudas a corto plazo.
< 1
El activo corriente es inferior al pasivo corriente, lo que puede indicar dificultades para atender las obligaciones a corto plazo.

Una ratio inferior a 1 puede señalar tensiones de liquidez, aunque debe interpretarse junto con otros indicadores y teniendo en cuenta las características de la empresa.

En realidad, la ratio de liquidez también puede aplicarse a una familia, aunque con ciertos matices. La liquidez de los hogares se limita únicamente a su efectivo y aquellos activos financieros que puedan liquidar de forma rápida, como un fondo de inversión u acciones, y en las deudas también habría que añadir todos aquellos gastos periódicos que no se pueden eliminar a corto plazo.

Calcula y monitorea tu liquidez en tiempo real con la App BBVA

Para llevar este análisis a la gestión cotidiana de las finanzas personales, los particulares pueden apoyarse en distintas funcionalidades de la app de BBVA. La aplicación ofrece una visión global del patrimonio al agrupar cuentas, depósitos, fondos de inversión y otros productos financieros, incluso de otras entidades.

Además, “Mi día a día” clasifica automáticamente los ingresos y gastos para mostrar la capacidad de ahorro y el dinero disponible a corto plazo, mientras que la previsión de movimientos permite anticipar recibos, ingresos o gastos futuros y planificar mejor la liquidez.En el caso de las empresas, este seguimiento puede realizarse a través de Global Net Cash de BBVA, donde es posible consultar el nivel de liquidez de forma automática y actualizada al día. La herramienta agrupa los activos líquidos, categoriza los compromisos de pago a corto plazo y muestra en una sola pantalla el margen de maniobra, alertando si detecta riesgo de tensión de tesorería en los próximos 30 días.

'Podcast' | ¿Qué puede hacer un negocio para mejorar su liquidez?

00:00 10:32

¿Qué activos tienen mayor y menor liquidez?

Activos financieros:

Los activos financieros son títulos de propiedad que proporcionan derecho al titular de recibir un ingreso a futuro. Dependiendo del tipo de activo financiero en el que se invierta, se pueden encontrar activos más o menos líquidos. De mayor a menor liquidez, se encuentran los siguientes:

  • Dinero en efectivo. Es el activo más líquido que existe. Es el dinero depositado en bancos o en la caja, y con él se puede pagar todo tipo de bienes directamente.
  • Acciones. Son títulos de propiedad de una sociedad anónima. Las acciones cotizadas suelen tener una liquidez elevada, aunque depende del volumen de negociación y de las condiciones del mercado.
  • Fondos de inversión. Su liquidez depende de las características de cada fondo. Con carácter general, el inversor puede solicitar el reembolso de sus participaciones, aunque la recepción del dinero no suele ser inmediata y está sujeta a los plazos y condiciones establecidos para cada producto.
  • Bonos gubernamentales. Son títulos de deuda emitidos por los Estados. El inversor puede mantenerlos hasta su vencimiento o venderlos antes en el mercado secundario. Su grado de liquidez depende, entre otros factores, de la demanda y de las condiciones del mercado.
  • Planes de pensiones. Tienen una liquidez limitada, aunque desde 2025 en España es posible recuperar las aportaciones que tengan al menos diez años de antigüedad, junto con los rendimientos correspondientes. Además, pueden hacerse efectivos en determinadas contingencias y supuestos excepcionales previstos por la normativa, como la jubilación, la enfermedad grave o el desempleo de larga duración. En los planes de pensiones de empleo, la disposición de aportaciones con diez años de antigüedad está sujeta a que lo permita el compromiso y lo contemplen las especificaciones del plan.

Activos reales:

Los activos reales son activos tangibles que tienen valor debido a su sustancia y propiedades. En general, son más ilíquidos que los activos financieros, aunque según sus características, pueden ser convertidos en dinero de una forma relativamente rápida.

  • Oro y ‘commodities’. Su liquidez depende del activo y del mercado en el que se negocie. En el caso del oro, existe un mercado internacional amplio, aunque su precio puede experimentar variaciones. Por ello, liquidez y volatilidad no deben confundirse: un activo puede negociarse con facilidad y, al mismo tiempo, registrar cambios importantes de precio.
  • Inmuebles. Es el ejemplo de activo real por excelencia. Normalmente, su liquidez depende de su ubicación, sus características y su precio.
  • Terrenos. Su liquidez depende de factores como la ubicación, las características del suelo, la demanda y las condiciones del mercado. Al igual que ocurre con otros activos inmobiliarios, su conversión en efectivo puede requerir tiempo y generar costes asociados a la operación.
Tipo de activo ¿Qué es? Ejemplos Liquidez habitual
Activos financieros Representan un derecho económico o contractual frente a otra persona o entidad. Su valor procede de ese derecho y no de un bien físico. Efectivo y depósitos, acciones, fondos de inversión, bonos o planes de pensiones. Variable. Algunos pueden convertirse en efectivo con rapidez, mientras que otros tienen restricciones o mercados menos líquidos.
Activos reales Son bienes físicos cuyo valor está asociado al propio activo y a sus características. Inmuebles, terrenos, oro y otras materias primas. Generalmente menor. Su venta puede requerir más tiempo y conllevar mayores costes de transacción.

En definitiva, la liquidez financiera es una pieza clave para gestionar las finanzas y afrontar necesidades a corto plazo, tanto en hogares como en empresas. Mantener un nivel adecuado requiere encontrar un equilibrio entre disponer de recursos accesibles cuando sean necesarios y evitar que una parte excesiva del patrimonio permanezca inmovilizada en efectivo. Conocer la liquidez de cada activo y anticipar las obligaciones de pago facilita una planificación financiera más sólida.

Preguntas frecuentes sobre liquidez financiera

¿Qué significa tener liquidez financiera?

Tener liquidez financiera significa disponer de efectivo o de activos que pueden convertirse en dinero con rapidez y sin una pérdida significativa de valor. Permite afrontar pagos y obligaciones a corto plazo sin necesidad de vender otros activos de forma precipitada.

¿Cuál es la diferencia entre liquidez y solvencia?

La liquidez mide la capacidad para atender obligaciones a corto plazo, mientras que la solvencia evalúa de forma más amplia la capacidad para hacer frente a las deudas y compromisos financieros. Una empresa puede ser solvente y, al mismo tiempo, tener dificultades puntuales de liquidez.

¿Cómo se calcula la ratio de liquidez?

La ratio de liquidez se calcula dividiendo el activo corriente entre el pasivo corriente. Este indicador permite analizar si una empresa dispone de suficientes recursos a corto plazo para afrontar sus obligaciones próximas.

¿Qué activos tienen mayor liquidez?

El efectivo y los depósitos a la vista son los activos con mayor liquidez. Otros activos financieros, como acciones, fondos de inversión o bonos, pueden convertirse en efectivo con relativa facilidad, aunque su liquidez depende del mercado, del producto y de sus condiciones de venta o reembolso.

¿Los activos reales tienen menos liquidez que los financieros?

En general, los activos reales, como inmuebles o terrenos, requieren más tiempo y costes para convertirse en efectivo que muchos activos financieros. Sin embargo, la categoría del activo no determina por sí sola su liquidez, que también depende de la demanda, el mercado y las condiciones de venta.

¿Por qué puede ser un problema tener demasiada liquidez?

Mantener más dinero líquido del necesario puede reducir el poder adquisitivo del ahorro cuando los precios suben. Por este motivo, la cantidad adecuada de liquidez depende de las necesidades de corto plazo, los imprevistos y la situación financiera de cada persona o empresa.