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Qué es la liquidez financiera y por qué es tan importante

Qué es la liquidez financiera y por qué es tan importante

La liquidez es un concepto financiero que hace referencia a la capacidad que tiene un activo para ser convertido en dinero efectivo sin pérdida significativa de su valor. Cuando se aplica a una familia o a una empresa, engloba el conjunto de activos, incluyendo el dinero en efectivo, de que disponen para hacer frente a sus gastos y deudas a más corto plazo, por lo que se trata de una cuestión fundamental para la salud financiera de cualquier persona o negocio.

Todos los agentes económicos, en mayor o menor medida, necesitan liquidez en su día a día. Las familias tienen que acometer sus gastos básicos, como alimentación, facturas o impuestos, entre otros. Y las empresas necesitan pagar los salarios, comprar sus suministros, abonar los impuestos y hacer frente al resto de gastos del negocio.

Para ello, es fundamental que el total de activos líquidos, entendiendo como tales aquellos que se pueden convertir en efectivo en un periodo inferior al año sin pérdida de valor, sean superiores a sus gastos y deudas a corto plazo. De lo contrario, podrían enfrentarse a una situación de suspensión de pagos que puede poner en riesgo su viabilidad.

Para Olivia Feldman, experta en finanzas personales de HelpMyCash, “todo depende de tu plan y de tu estrategia, pero también depende de las circunstancias económicas en cada momento. Con una inflación como la actual, tener dinero en efectivo implica que estás perdiendo poder adquisitivo, por lo que no es una buena decisión”.

No obstante, para Feldman, no conviene invertir en cualquier producto solo por intentar superar a la inflación “Hay que entender en qué se invierte el dinero, porque se puede perder mucho más dejándonos llevar por la idea de invertir en un producto que no entiendes, como criptomonedas o fondos de inversión. Si no se entiende en qué se está invirtiendo, lo mejor es no hacerlo”.

Qué es la liquidez financiera y por qué es tan importante

Eso sí, los expertos recomiendan no tener más liquidez de la estrictamente necesaria. Especialmente en situaciones de elevada inflación como la actual. “Mucha gente entiende por ahorrar el aparcar el dinero y no tocarlo, y si hacemos eso la probabilidad de que nuestro ahorro pierda poder adquisitivo es muy alta, de casi el 100%”, explica Joaquín García Huerga, director de Estrategia de BBVA Asset Management. “Esta mecánica la podemos hacer con el dinero del día a día y el dinero para los imprevistos, o con aquel del que necesitemos disponer dentro de poco tiempo, pero no deberíamos hacerlo con todos nuestros ahorros. Deberíamos ahorrar invirtiendo, y esto requiere dedicarle un poco de tiempo a este tema, aunque no contemplemos inversiones sofisticadas. Se trata de comprar activos, financieros o reales, que batan a la inflación en el medio y largo plazo para como mínimo mantener el poder adquisitivo de nuestros ahorros”, añade.

Ratio de liquidez: qué es y cómo se calcula

Uno de los indicadores más importantes en relación con la liquidez financiera, especialmente en las empresas, es el ratio de liquidez. Se trata de una métrica que indica la capacidad de una empresa para satisfacer sus obligaciones de pago a corto plazo: su fortaleza.

Se calcula dividiendo el activo corriente (AC) o a corto plazo, aquel que se puede convertir en dinero en efectivo en menos de un año, entre el pasivo corriente (PC) o a corto plazo, con las deudas con vencimiento inferior al año.

Esta es la fórmula: Ratio de liquidez (RL)=AC/PC.

La forma de interpretarlo es la siguiente:

  • Si el ratio de liquidez es superior a 1, indica que la empresa tiene liquidez suficiente para pagar sus deudas a corto plazo.
  • Si el ratio de liquidez es igual a 1, la empresa tiene tantos activos líquidos como el valor de sus deudas a corto plazo, y podría tener problemas financieros futuros.
  • Si el ratio de liquidez es inferior a 1, la compañía está en situación de suspensión de pagos, ya que no puede pagar sus deudas a corto plazo con sus activos más líquidos. En este caso, las empresas suelen recurrir a procesos concursales para refinanciar sus deudas u obtener más liquidez vendiendo sus activos.

En realidad, el ratio de liquidez también puede aplicarse a una familia, aunque con ciertos matices. La liquidez de los hogares se limita únicamente a su efectivo y aquellos activos financieros que puedan liquidar de forma rápida, como un fondo de inversión u acciones, y en las deudas también habría que añadir todos aquellos gastos periódicos que no se pueden eliminar a corto plazo.

'Podcast': ¿Por qué nos cuesta tanto ahorrar y cómo podemos conseguirlo?

00:00 13:06

Tipos de activo y liquidez

Activos financieros. Los activos financieros son títulos de propiedad que proporcionan derecho al titular de recibir un ingreso a futuro. Dependiendo del tipo de activo financiero en el que se invierta, se pueden encontrar activos más o menos líquidos. De mayor a menor liquidez, se encuentran los siguientes:

  • Dinero en efectivo. Es el activo más líquido que existe. Es el dinero depositado en bancos o en la caja, y con él se puede pagar todo tipo de bienes directamente.
  • Acciones. Son títulos de propiedad de una sociedad anónima. Dado que cotizan en bolsa, su liquidez es inmediata. Es decir, se puede vender en cualquier momento al precio que fije el mercado, de manera que pueden sufrir pérdidas de valor.
  • Fondos de inversión. También se pueden comprar y vender en cualquier momento. No obstante, su conversión en efectivo suele tardar unos días, ya que exige que el fondo tenga liquidez suficiente y que el gestor tenga que vender algunas posiciones para satisfacer la venta.
  • Bonos gubernamentales. Forman parte de la deuda de un estado. Son títulos de deuda, de manera que el inversor se convierte en acreedor de un país. La inversión solo se puede recuperar cuando vence el bono, que suelen ser de diferentes plazos (18 meses, 3 años, 5 años, 10 años, 30 años…) o vendiéndolo en un mercado secundario.
  • Planes de pensiones. Son, sin duda, el instrumento financiero más ilíquido. La ley únicamente permite recuperar el dinero en el momento de la jubilación o en otra serie de supuestos especiales, como una invalidez permanente, desempleo de larga duración o desahucio. Pero no es posible recuperar el dinero bajo demanda ni existe un mercado secundario donde deshacer las posiciones.

Activos reales. Los activos reales son activos tangibles que tienen valor debido a su sustancia y propiedades. En general, son más ilíquidos que los activos financieros, aunque según sus características, pueden ser convertidos en dinero de una forma relativamente rápida.

  • Oro y ‘commodities’. Hasta hace relativamente poco tiempo, tanto el oro como la plata eran considerados como dinero en efectivo o, al menos, convertibles en los bancos. Sin embargo, desde que Richard Nixon decretase su inconvertibilidad en 1971, el oro ha dejado de ser un activo tan líquido debido a su elevada volatilidad. No obstante, todavía es considerado como el activo refugio por excelencia, especialmente en situaciones de elevada inflación.
  • Inmuebles. Es el ejemplo de activo real por excelencia. Normalmente, su liquidez depende de su ubicación, sus características y su precio. Pero, al menos en España, el sector inmobiliario goza de buena salud, lo que indica que es cada vez más fácil vender un inmueble y conseguir liquidez por él. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, la compraventa de viviendas de segunda mano ha aumentado cuatro veces en los últimos 10 años, al pasar de 14.355 mensuales en marzo de 2012 a 47.762 en marzo de 2022. No obstante, hay diferencias entre zonas, siendo Madrid y Barcelona las regiones donde más fácil es vender una vivienda.
  • Terrenos. Es otro de los bienes raíces más importantes, ya que no exigen apenas mantenimiento y su preservación del valor a lo largo del tiempo. Pero, por supuesto, son más ilíquidos que los inmuebles.

La liquidez financiera ha jugado un papel fundamental en la historia de las relaciones económicas del último siglo. De hecho, la mayor parte de las crisis económicas de las últimas décadas se explican esencialmente por el aumento y posterior escasez de liquidez.

Sin ir más lejos, muchos economistas y estudios actuales consideran que el exceso de liquidez global, provocado por una expansión del crédito sin precedentes, fue la principal causa de la crisis de 2008. La deuda privada global ascendió hasta el 128 % del PIB global en ese año, según datos del Banco Mundial, hasta que este nivel de endeudamiento se llevó por delante a la entidad financiera Lehman Brothers y puso en peligro el sector financiero mundial.

La respuesta a la crisis fue inyectar más liquidez al sistema. Los bancos centrales de todo el mundo, especialmente la Reserva Federal de EE. UU. y el Banco Central Europeo, comenzaron una serie de políticas monetarias expansivas que impulsaron la oferta monetaria hasta niveles nunca vistos anteriormente. De hecho, la masa monetaria mundial, que es el indicador que sirve para determinar cuánta liquidez hay en la economía, ha crecido hasta el 143 % del PIB global en los últimos 15 años, desde el 100 % que estaba en 2008, cuando estaba en equilibrio.

Sin embargo, la inflación se ha mantenido constante hasta este año, a pesar de que se ha imprimido más dinero que nunca. Esto ha provocado tensiones económicas graves. En 2022, el Fondo Monetario Internacional, a través de su informe ‘Deuda privada: Un lastre para la recuperación económica mundial’, ya ha advertido de los riesgos del exceso de liquidez global sobre la recuperación económica, debido al repunte de la deuda privada global.