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¿Qué es y cómo calcular la ratio de liquidez en una empresa?

¿Qué es y cómo calcular la ratio de liquidez en una empresa?

Una empresa puede tener visión estratégica de futuro siempre y cuando sea capaz de hacer frente a sus deudas y obligaciones a corto plazo. A esta capacidad se la conoce como liquidez y se puede medir. ¿Cómo? Utilizando un indicador llamado ratio de liquidez.

El patrimonio de cualquier empresa está compuesto por distintos tipos de activos. Los inmuebles, la maquinaria o los vehículos forman parte de la riqueza empresarial. Se los conoce como activos fijos. Pero existen también activos corrientes o circulantes: las mercancías y ciertas inversiones financieras, por ejemplo.

Una de las diferencias más importantes que hay entre unos y otros es su facilidad para convertirse en dinero; es decir, su liquidez. Los activos fijos son más difíciles de transformar en dinero porque suelen tardar más tiempo en venderse. Los activos corrientes o circulantes son más fáciles de vender o, dicho de otra manera, son más líquidos.

Estos matices sobre los activos sirven para definir qué es la liquidez. Al contrario de lo que algunas personas puedan pensar, la liquidez de un negocio no es el dinero en efectivo, sino la capacidad que tiene la empresa para hacer frente a sus compromisos de pago a corto plazo (facturas, cuotas de préstamos, etc.) a partir de sus activos corrientes. Según un reciente barómetro de la compañía aseguradora Crédito y Caución, esta habilidad para cumplir con sus obligaciones fue la principal preocupación de las empresas españolas en el año 2021.

La importancia de la liquidez en la empresa

Lo primero que debe tener en cuenta una empresa es el papel que desempeñan ambos tipos de activos (fijos y corrientes) en el funcionamiento de la compañía.

  • Los activos fijos ayudan a generar la facturación y las ganancias de la empresa. Desde la maquinaria a los vehículos de transporte contribuyen a estos beneficios. Todo aporta.
  • Los activos corrientes permiten hacer frente a los pagos, incluso cuando hay problemas inesperados a corto plazo, pero no crean riqueza o lo hacen en pequeña cuantía. Tener, por ejemplo, dinero en una cuenta corriente en el mejor de los casos solo proporciona ingresos mínimos por intereses.

Las empresas deben buscar un equilibrio entre ambos, pero cualquier compañía debe tener la garantía de que, vendiendo activos en un corto espacio de tiempo, puede satisfacer sus deudas a corto plazo. Muchas veces se tiende a dar a la liquidez una importancia secundaria en la búsqueda de crecimiento, especialmente en años de bonanza. No prestar la debida atención a la liquidez puede ser peligroso, como se ha visto en los años convulsos de la pandemia.

¿Qué es y cómo calcular la ratio de liquidez en una empresa?

Los problemas económicos externos son precisamente uno de los principales peligros para la liquidez de las empresas. Según el informe de situación de la economía española del año 2021, elaborado por el Gobierno de España, la falta de liquidez fue el mayor riesgo de cierre para empresas viables en el bienio 2020-21. Solo la recuperación económica permite un reequilibrio de los balances y una menor necesidad para las empresas de recurrir a financiación externa para hacer frente a sus compromisos de pago.

La ratio de liquidez: cómo calcularla

Para conocer la capacidad que tiene una empresa de generar liquidez se utiliza la ratio de liquidez, una métrica o indicador que relaciona variables y resulta de dividir el activo corriente entre el pasivo corriente.

En el activo corriente se incluyen:

  • Tesorería (dinero en caja, en cuentas bancarias).
  • Derechos de cobro a corto plazo (facturas a cobrar, pagarés, etc.).
  • Existencias (productos terminados).

En el pasivo corriente se consideran todos los compromisos y las obligaciones de pago de la compañía (pago de facturas pendientes, financiación a corto plazo,..).

El análisis de resultados de la ratio de liquidez

El resultado de calcular la ratio de liquidez puede ser mayor que 1, cuando los activos corrientes son superiores a los pasivos, o menor que 1, cuando el pasivo corriente supera los activos.

  • Si la ratio de liquidez es mayor que 1: De primeras, todo resultado mayor que 1 es un indicativo de salud financiera. Es una garantía para poder cubrir todos los pagos, incluso los imprevistos. Pero un resultado excesivamente alto podría indicar un exceso de activos circulantes, que no ayudan a conseguir rentabilidad para la empresa (un activo que no está produciendo ningún rendimiento).
  • Si la ratio de liquidez es menor que 1: Señalaría un problema de liquidez y un riesgo real para hacer frente a las obligaciones que se han contraído en el corto plazo. La empresa en estos casos deberá tomar medidas para mejorarla, como iniciar el proceso de venta de algún activo fijo para convertirlo en líquido, o renegociar sus obligaciones a corto plazo para alargar su vencimiento, por ejemplo.

Hay que tener en cuenta, además, el sector en el que opera cada empresa. Por ejemplo, las empresas comerciales, como un supermercado, que compran y venden productos en periodos muy cortos, necesitan ratios de liquidez elevadas, mientras otras en las que dominan los compromisos de pago a muy largo plazo, pueden operar con ratios más bajas.

Qué nos indica la ratio de liquidez

Como señala el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, ratios como la de liquidez muestran la importancia de la contabilidad previsional, la que anticipa posibles sucesos futuros a través de la elaboración de estados financieros. Esta contabilidad ayuda a tener una visión completa de la rentabilidad, una estructura financiera futura y liquidez, además de comprobar la diferencia entre previsiones y realidades.

Este análisis no debe circunscribirse únicamente a esta ratio de liquidez, también se deben tener en cuenta otros indicadores como la rentabilidad y la solvencia (capacidad de cumplir los compromisos financieros a largo plazo).

Con todo ello, la contabilidad previsional permitirá conocer aspectos fundamentales como:

  • La capacidad para expandirse (afrontar nuevos proyectos de inversión) o si, por el contrario, es preferible vender activos.
  • Qué hacer con los fondos excedentes si existe un exceso de liquidez.

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