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'Batch cooking': cómo ahorrar tiempo y dinero en la cocina y ayudar al planeta

'Batch cooking': cómo ahorrar tiempo y dinero en la cocina y ayudar al planeta

Cocinar por lotes consiste en elegir varios alimentos y elaborarlos todos a la vez, en dos o tres horas, para luego ir haciendo distintas preparaciones con ellos a lo largo de la semana. La práctica se convierte en una alternativa de alimentación saludable a los precocinados y evita el desperdicio alimentario.

'Batch cooking' es un anglicismo que se traduce al español como cocinar por lotes o remesas, y que consiste en elegir 10 o 12 alimentos, prepararlos (ya sea horneándolos, guisándolos o cociéndolos) de una tacada, e ir utilizándolos como ingredientes de distintas preparaciones a lo largo de la semana.

Esta rutina facilita mucho la organización del menú semanal a personas que no tienen tiempo pero que quieren elaborar sus propios platos, evitando los precocinados. Además, ayuda a optimizar y calcular bien los ingredientes en una lista de la compra cerrada, lo que supone un ahorro económico y reduce el desperdicio alimentario.

'Podcast': Reduce los desperdicios de comida, ayudarás a cuidar el planeta

00:00 05:16

“Sabes que no te va a sobrar nada, porque has planificado”, tercia Javier Sánchez, nutricionista y cocinero en Vive! Escuela de Salud, donde imparte cursos de 'batch cooking', sobre todo para empresas que quieren que sus empleados coman mejor, y para individuos de entre 25 y 40 años, principalmente parejas sin hijos. “Lo más importante es planificar muy bien tanto la compra como lo que vamos a hacer en la cocina”, insiste.

La actividad puede durar entre hora y media y tres horas y, en ese tiempo, la idea es que todas las herramientas culinarias (horno, fuegos, ollas, planchas, cacerolas) estén funcionando a la vez. “Por principio, el 'batch cooking' no incorpora los fritos, puesto que se conservan peor en el tiempo, y sí otras técnicas más sanas como la cocción o el horno”, informa Javier Sánchez. El tomate frito es, quizás, una de las pocas excepciones a esta regla.

De este intensivo salen diferentes alimentos cocinados que se conservan, en fiambreras, en el frigorífico, puede que en el congelador o incluso, en determinados casos, a temperatura ambiente. Y que necesitan una preparación final cuando se van a consumir, como mezclar lentejas y zanahorias previamente cocidas con cebollas y pimiento crudo para hacer una ensalada, o ponerle a la escalibada de verduras ya horneada un poco de queso y gratinar.

“El táper es una receta lista para servir, que requiere, como mucho, calentar. El 'batch cooking' significa adelantar trabajo habiendo cocinado previamente los distintos ingredientes del plato que queremos elaborar”, diferencia Aitor Sánchez, autor del blog de nutrición y dietética Mi dieta cojea. Con esta práctica culinaria salen ingredientes principales, salsas o guarniciones que luego se mezclan según preparaciones diversas.

El 'batch cooking' se relaciona con salud, puesto que quienes lo practican suelen tener esa motivación, aunque está claro que solo será saludable si sus preparaciones también lo son, según precisa Aitor Sánchez. Igual que se podrá llamar cocina de kilómetro 0 siempre que su materia prima proceda de productores locales. Los nutricionistas exhortan a consumir productos de temporada.

"La primera motivación de las personas que acuden a mis talleres es la falta de tiempo asociada a la preocupación por la salud; la segunda, el coste de la luz", revela Javier Sánchez. Un 'batch cooking' en domingo implica hacer el mayor uso semanal de electrodomésticos (para cocinar, y el lavavajillas para fregar lo ensuciado) cuando el precio de la electricidad es más bajo.

Hay alimentos y elaboraciones que se conservan mejor que otros:

  • Proteínas. El pescado y la carne se mantienen mejor en conserva, en guiso o con una salsa. Los huevos, duros o en tortilla de patatas (ni fritos ni pasados por agua ni a la francesa). Las legumbres cocidas (garbanzo, lentejas, judía blanca) pueden almacenarse en tarros de cristal en la despensa.
  • Hidratos de carbono. "La patata se pone un poco negra, y su sabor cambia, si se come días después de preparada; pierde algunas propiedades organolépticas, aunque nutricionales, apenas", describe Javier Sánchez, que aconseja consumirla cuanto antes (si se cocina el domingo, comerla el lunes) o hacerla en un guiso para que se conserve mejor. La misma recomendación vale para la pasta. El arroz, el 'cous cous' o la quinoa se pueden cocer de golpe y repartir en porciones. Aitor Sánchez anima a elegir cereales y pastas integrales, y a utilizar frutas, verduras, hortalizas, legumbres y tubérculos como fuente de hidratos de carbono.
  • Verduras y hortalizas. Los vegetales crudos se pueden incorporar al plato en el momento de servir; otra opción es dejarlos cortados en porciones en el frigorífico, pero sin aliñar, y consumirlos cuanto antes. Cocinados, funcionan perfectamente en un 'batch cooking' zanahorias, calabacines, pimientos, calabaza, brócoli, coliflor, judías verdes, puerros o cebolla.
'Batch cooking': cómo ahorrar tiempo y dinero en la cocina y ayudar al planeta

"En el 'batch cooking', el 'frigo' ya no es tanto lugar de tránsito, con mucha rotación, como almacén de fiambreras, o 'campo de tuppers", según definición de Javier Sánchez. "Supone un mayor riesgo desde el punto de vista higiénico-sanitario puesto que los alimentos se cocinan, se enfrían, se guardan en la nevera y se vuelven a calentar para comer", advierte. "Hay que hacerlo de manera muy higiénica", subraya.

Existen muchas páginas 'webs', 'blogs' y videos en Youtube que proponen menús bien confeccionados y saludables, y son una buena vía para quitarse el miedo e iniciarse en el 'batch cooking'. "Conforme el usuario se sienta más cómodo puede ir introduciendo sus propias recetas, en función de sus gustos", anima Javier Sánchez.