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Cuatro centros educativos se convierten en referencia de la transformación digital con el apoyo de Educación Conectada

Mónica Coca (Colaboradora externa)

El nuevo Marco de Competencia Digital Docente ha acelerado el reloj en los centros educativos de España. De aquí a 2024, el país deberá certificar las competencias digitales de, al menos, el 80 % de los docentes españoles no universitarios. Tres colegios y un instituto han recibido este anuncio en plena transformación digital de sus aulas con innovadoras soluciones para la vuelta al cole y el apoyo de Educación Conectada de BBVA y Fad Juventud.

El reto que plantea el Marco de Competencia Digital Docente se afronta con cierto optimismo en los centros españoles debido a que los últimos datos sobre digitalización, les sitúan ligeramente por encima de la media europea. Sin embargo, conviene no relajarse, por lo que Educación Conectada, la iniciativa conjunta de BBVA y Fad Juventud, que busca acabar con la brecha digital y dar respuesta a las demandas de la crisis en el sistema educativo, diseñará nuevos materiales para apoyar al profesorado.

En septiembre ya podremos ofrecer cursos a los y las docentes basados en este nuevo marco y acreditados por el Instituto Nacional de Tecnología Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF)”, anunció Beatriz Martín Padura, directora de Fad Juventud, durante la celebración del evento de Educación Conectada, Avanzando en clave digital: nuevo marco docente, buenas prácticas de centro y realidad europea.

Por lo pronto, ya hay varios centros, algunos de ellos participantes en este evento como ejemplo de buenas prácticas, a los que el anuncio del nuevo Marco de Competencia Digital Docente les ha pillado en plena revolución digital. Relatar su historia es una buena manera de inspirar a los que vienen detrás y animarlos a contar con Educación Conectada que, desde su lanzamiento en 2020, ha formado a más de 33.000 docentes, familias y alumnos.

Aulas dinámicas para los más pequeños 

Un aula, varios rincones tecnológicos, dispositivos reciclados y mucha imaginación. Con estos ingredientes, Nieves García Morán, maestra de infantil en el Colegio Público (CP) San Pedro de los Arcos de Oviedo (Asturias), comenzó un proyecto de Aula Dinámica como una continuación de algo que llevaba gestándose desde hacía tiempo.Hace muchos años que he incorporado la tecnología a mi aula de infantil, como una herramienta más dentro de las clases”.

La visita de esta docente al Aula del Futuro del INTEF, proyecto que impulsa los espacios educativos digitales para impartir las clases apoyándose en las TIC, marcó el comienzo de una nueva etapa para Nieves García y sus alumnos. “Allí visualicé unos rincones tecnológicos para un aula en mi centro, ya que disponía de espacio físico donde poder montarla”. Una vez que la propuesta de esta profesora fue aprobada, comenzó la puesta en marcha de un espacio que da un nuevo protagonismo a la tecnología. “Se decidió hacer una revisión de los artefactos digitales de los que disponíamos y ver la viabilidad de su reciclaje”, recuerda.

En principio, el proyecto arrancó con cuatro ordenadores de sobremesa con juegos educativos; cuatro ‘tablets’ con Windows Journal para dibujar y escribir y un croma con trípode y ‘tablet’ para grabaciones en distintos formatos (entrevistas, noticiarios…) realizados por los alumnos. En poco tiempo, se fueron adquiriendo más iPads para el trabajo con programación Scratch Junior, Code, el desarrollo del pensamiento computacional y el trabajo con realidad aumentada (RA), además de una zona para robótica.

La respuesta de los niños y sus familias no ha podido ser más entusiasta. “El trabajo en digital les encanta: grabarse, descubrir el cuerpo humano por dentro con la RA, programar sus robots o participar en los juegos con Scratch que los mayores crean para ellos”, enumera Nieves García. “Las familias participan y disfrutan de sus creaciones, comparten actividades digitales creadas por ellos…. Es un buen modo de compartir aprendizajes”.

Este proceso modélico les ha hecho merecedores del sello Centro Aula del Futuro de INTEF. “El propósito de estas aulas es servir de escaparate para difundir el modelo del Aula del Futuro”, explica García que, a su vez, es embajadora de esta iniciativa en Asturias. “A mi escuela han acudido compañeros y compañeras de otros centros, para ver el aula y experimentar con ella. Así se hacen una composición real de cómo implementarla en los suyos”. En todo este proceso, Educación Conectada y sus herramientas formativas, como los ‘webinars’ o los talleres EduConect, han sido una ayuda fundamental. “El material que ofrecen es muy interesante, bien diseñado y con información muy útil, tanto para el profesorado como para las familias”.

Proyectos innovadores en el entorno rural  

José Luis Pérez Candilejo, profesor del Colegio Rural Agrupado (CRA) Gloria Fuertes de Fuente del Arco (Badajoz) es un miembro muy activo de la comunidad de Educación Conectada. “Conocí Acción Magistral, a través del certamen de premios educativos que celebraba cada año, ya que mandé dos proyectos, en dos años consecutivos. Uno de ellos llegó a ser finalista autonómico y el otro fue ganador en la modalidad de ideas del alumnado”.

El éxito de Pérez Candilejo y sus alumnos ha servido para demostrar el gran potencial de los centros rurales y la importancia de contar con proyectos en línea que les sirvan de guía. “He estado bastante en contacto con Acción Magistral y, luego, con su proceso de cambio y evolución a Educación Conectada”, afirma este profesor. “He podido añadir conocimientos digitales prácticos a mi labor docente y aplicarlos también en el proceso de digitalización del centro a la hora de seleccionar material y recursos, utilizar herramientas, etc.”.

Este joven profesor es un entusiasta de la digitalización de las escuelas, como la que está liderando en su aula, pero no a cualquier precio. “Considero que, para que este proceso sea el adecuado, hay que saber integrar las tecnologías educativas de forma correcta, las que realmente sirvan y sean eficaces para la realidad educativa de cada centro”, declara. Por ese motivo, considera esencial que la digitalización, “comience con la formación de los docentes”. En su caso, el conocimiento adquirido a través de Educación Conectada, “me ha influido muy positivamente, puesto que he aumentado mi percepción sobre la eficacia y utilidad reales de los recursos digitales y me ha permitido formarme de una manera muy adecuada y directa”.

Una revolución acelerada por la pandemia

Desde 2017, a raíz del cambio del equipo directivo, el Instituto de Educación Secundaria (IES) Albalat de Navalmoral de la Mata (Cáceres), ha vivido un proceso de renovación constante. “Teníamos muy claras dos premisas: que necesitábamos potenciar el trabajo colaborativo entre docentes, conscientes de sus beneficios, y que la transición hacia la digitalización vendría a reforzar ese enfoque colaborativo”, cuenta la directora del centro y profesora, Carolina Molina Fernández.

El camino hacia la digitalización trajo ciertas resistencias. “El primer gran reto al que nos enfrentamos fue convencer a algunos profesionales de que utilizar herramientas digitales no iba a suponer un detrimento en la adquisición de los contenidos”, explica Molina. “Digitalizar el aula no significa ser mejor profesor si esto no va acompañado de una reflexión profunda sobre cómo queremos hacer las cosas y qué queremos lograr, y por ello era necesario que muchos de nuestros docentes superaran la incertidumbre ante los cambios”.

Mientras tanto, el alumnado iba asumiendo la digitalización con normalidad en un proceso que se aceleró durante la pandemia. “Para ellos y ellas es habitual utilizar las nuevas tecnologías, de forma que se toman con mucha naturalidad la interacción, por ejemplo, con una máquina de inteligencia artificial”, explica Molina. “Lo interesante para nosotros es que la digitalización permite trabajar otros aspectos competenciales, que forman eso que algunos llaman el ‘currículo oculto’, y que son necesarias para desarrollar lassoft skills’, imprescindibles para la ciudadanía del futuro”.

En esta revolución, solo queda por integrar completamente a las familias, algo que confían hacer con el apoyo de Educación Conectada. “Somos conscientes de que una parte de nuestras familias debe familiarizarse con ese mundo virtual que les resulta demasiado ajeno: y en eso, damos fe de ello, iniciativas como Educación Conectada son imprescindibles”.

Aula digitalizada en el Instituto de Educación Secundaria (IES) Albalat de Navalmoral de la Mata (Cáceres) © IES Albalat

La escuela de referencia de Google

Tras haber vivido su propio proceso de transformación, el colegio Madrigal de Fuenlabrada (Madrid) ha conseguido un reconocimiento del que se siente muy satisfecho: el sello Google Reference School. “Para nosotros es un orgullo”, afirma Sergio Sánchez, Google Certified Trainer y responsable TIC del centro. “Formar parte de una red mundial de escuelas, que han demostrado hacer un uso ejemplar e inspirador para otras escuelas, aporta mucho valor a nuestro proyecto de centro”.

Todo comenzó a raíz de un interrogante que Sergio Sánchez necesitaba resolver respecto a los docentes del colegio. “La idea de conocer el nivel de competencia digital de todo el profesorado era uno de mis objetivos para poder identificar necesidades específicas del centro”, explica Sánchez. “A raíz del confinamiento, en el que tuvimos que formar rápidamente a una parte del claustro para el uso de herramientas digitales, descubrimos que esa idea podría ser hecha realidad a través de las certificaciones de educadores de Google”. A partir de ahí, los docentes comenzaron su preparación que resultó ser exigente. “Requirió muchas horas de formación para poder completar los niveles 1 y 2, pero a día de hoy el profesorado está muy agradecido de dominar estas herramientas que facilitan su día a día, tanto en el aula como fuera de ella”.

Una vez formado el profesorado, llegó el cambio a nivel práctico, algo que los alumnos agradecieron. “Lo demandaban porque en su día a día, están rodeados de tecnología”, recuerda este docente. “Son elementos muy motivadores para ellos ya que les permiten ampliar conocimientos y habilidades que en el futuro les serán muy útiles en su vida, tanto en el aspecto personal como en el laboral. Además, trabajamos mucho con ellos la ciudadanía digital y entienden la importancia de usar la tecnología con un objetivo y unas normas que todos debemos cumplir”. Sus familias, aunque al principio se mostraron algo reticentes, entendieron la necesidad de digitalizar las aulas. “Los primeros pasos fueron difíciles, pero una vez que vieron cómo sus hijos seguían aprendiendo y la motivación con que lo hacían, esa barrera desapareció”.

El camino continúa para este inquieto educador que persevera en buscar nuevas formas de enseñar. “Sigo trabajando en la colaboración entre el profesorado para compartir experiencias y proyectos interdisciplinares que hagan que todos trabajemos en la misma dirección”, cuenta Sánchez. “Tenemos mucho avanzado, pero siempre hay que seguir mirando hacia delante y mantenerse pendiente de las novedades porque estamos en un momento en el que todo cambia mucho y muy rápido”.

Tendencias para el futuro

La pandemia ha supuesto un acicate para la digitalización, pero el cambio no acaba ahí, sino que cobra un nuevo impulso con la llegada del Marco de Competencia Digital Docente. El futuro se presenta tecnológico y lleno de novedades, basadas en innovaciones presentes que estos docentes ya conocen. “Estamos convencidos de que todas las tendencias metodológicas que revolucionarán las aulas estarán vinculadas a la Inteligencia Artificial”, asegura Carolina Molina.

En el horizonte que marca el nuevo marco, las Aulas del Futuro se perfilan como una guía para muchos centros. “Muestran muy claramente hacia dónde va la educación”, apunta Sergio Sánchez. A la hora de ponerlas en marcha, Nieves García aboga por la personalización. “Todas las zonas podrán ser combinables y adaptables en función de las necesidades de cada contexto y los recursos de los que el centro disponga”, explica. “La transformación debe ser contextualizada a cada comunidad, a cada Centro y a cada ubicación, para dotarla de realismo y eficiencia”.

Es difícil saber a ciencia cierta cómo serán las clases del futuro, pero lo que está claro es que la enseñanza tradicional de pupitre y pizarra no va a tener cabida en este nuevo modelo. “Yo apostaría muy fuerte por todo el tema de realidad virtual, producción digital, robótica, etc.”, enumera Sánchez. “Creo que es el cambio que viene para los próximos años y que el que no vaya entrando en esta dinámica se puede quedar muy descolgado”.