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Jardinoterapia: cómo ayudarte a ti mismo y también al medioambiente

Jardinoterapia: cómo ayudarte a ti mismo y también al medioambiente

Esa pequeña maceta en la ventana o ese jardín en el balcón son una metáfora del planeta. Según la jardinoterapia, quien los cuida para que crezcan sanos se está cuidando a sí mismo y aprende a amar la naturaleza. Sobre todo si aplica los criterios de agricultura sostenible.

Quizá cualquier aficionado a la jardinería, o a la naturaleza en general, debería escuchar al filósofo y antropólogo Santiago Beruete. Seguro que compartiría algunas de sus reflexiones y le ayudaría a entender el significado profundo de su amor por el verde vivo.

Dice Beruete que los seres humanos suelen decorar con plantas, jardines o espacios naturales sus sueños positivos, y que tal vez eso se vincule con mitos tan arraigados como el del jardín del Edén y otros paraísos deseados. De ahí que los jardines representen de alguna forma la utopía, la metáfora de la felicidad. De esta forma, el filósofo conecta con la sabiduría popular y el conocido dicho oriental de “si quieres ser feliz un día, emborráchate, pero si quieres ser feliz toda la vida, hazte jardinero”.

Al fin y al cabo, tanto el autor de ‘Verdolatría: la naturaleza nos enseña a ser humanos’ como el refrán están hablando también de la jardinoterapia, entendida como el cuidado de uno mismo a través del mimo a la tierra y las plantas.

Mejora el ánimo y la concentración

Existen estudios que explican ese efecto benéfico. Yohana Martínez, que pertenece a una de las más de 600 empresas de la asociación colombiana Colviveros (una actividad económica de la que dependen 35.000 familias sobre todo del ámbito rural), cita por ejemplo la investigación del Instituto de Tecnología de Melbourne sobre la mejora en el estado de ánimo y de la concentración en el trabajo. Por su parte, la Asociación Americana de Terapia Hortícola suele nombrar al doctor Benjamin Rusch como uno de los pioneros en el uso de la jardinería para tratar a personas con enfermedades mentales ya en el siglo XIX.

Jardinoterapia: cómo ayudarte a ti mismo y también al medioambiente

Empresas de terapeutas y cuidadores profesionales como Serdomas describen beneficios como el estímulo a la actividad física, disminuir la tensión y el estrés, la satisfacción de cuidar y ver crecer a seres vivos, o fomentar la sociabilidad si se comparte la afición con amigos y familiares. En el caso de personas mayores, estos beneficios pueden ser aún más importantes para mantener un mejor estado físico y anímico.

Importante, también destacan el fomento por el amor a la naturaleza de niños y jóvenes, o dicho de otra forma, de una conciencia medioambiental tan necesaria para luchar contra el cambio climático y el maltrato al medio ambiente. De hecho, según la Asociación Española de Centros de Jardinería, uno de los fenómenos más sorprendentes para ellos ha sido el incremento en un 20% de clientes jóvenes a raíz de los confinamientos durante la pandemia.

“Los seres humanos estamos llamados a cuidar, amar y valorar la naturaleza como proveedora de bienestar. Si una mayor sensibilidad hacia la vida no proporciona herramientas suficientes para llevar una existencia más sostenible, será muy difícil que algo más lo haga. Cambios culturales como introducir plantas vivas en casa hacen que puedas entender y amar la vida desde otro lugar, lo que seguramente desembocará en un mundo más sostenible”, apunta Johana Martínez.

Vitamina J

Según la experta, la jardinería, a la que define como “Vitamina J”, puede transformar la mentalidad para ver la naturaleza como la aliada que es y no solo una inagotable proveedora de recursos. “Cuando a través de esa experiencia entendemos que la tierra y las plantas están vivas como parte de la naturaleza, y que su bienestar depende de nosotros, podemos hacer que la familia, la cultura, las actividades diarias, los colegios, las instituciones y la forma de vivir sean más congruentes con el mundo en que vivimos”.

Si cuidar la naturaleza implica también cuidarse a sí mismo y a los demás, ese beneficio medioambiental puede ser mucho mayor cuando la jardinoterapia aplica los criterios de la jardinería y la agricultura sostenible, como el uso de plantas autóctonas mejor adaptadas a las condiciones climáticas locales o evitar el uso de productos de síntesis química para fertilizar o combatir malas hierbas, plagas y enfermedades.

Jardinoterapia: cómo ayudarte a ti mismo y también al medioambiente

Mejor ambiente interior y exterior

Según Fernando García Núñez, de la Federación Mexicana de Jardinería Floral, la extensión y el cuidado de las plantas, tanto en interiores como en exteriores, contribuye a un ambiente doméstico y urbano más sano. La jardinoterapia “hace un uso más eficiente y racional del agua, recicla ese recurso y lo recoge de la lluvia, disminuye la concentración y el uso de fertilizantes, proporciona oxígeno para limpiar el ambiente, captura dióxido de carbono y partículas contaminantes, y aumenta la humedad ambiental. Los vegetales forman pequeñas islas que ayudan a disminuir las temperaturas altas y en las azoteas sirven de capa protectora. También pueden servir de pantalla contra la velocidad del viento, el movimiento del polvo y para amortiguar el ruido de la calle”.

Una forma de añadir más ventajas a este efecto benéfico es, de acuerdo con el experto mexicano, la tendencia de los huertos urbanos que diversifiquen especies y se adaptan a diferentes espacios en casas y ciudades mediante cultivos hidropónicos, en muros y formatos verticales o en contenedores instalados en azoteas y balcones. “Además del efecto ambiental, así mejoramos la nutrición familiar con alimentos sanos, nutritivos, limpios y mejor aceptados en casa, además de integrar a la familia y promover el apego por la agricultura urbana”.

'Podcast': Cultiva tus propias hortalizas en casa

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