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Cultivos sin tierra: la hidroponía revoluciona la gastronomía

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La hidroponía es una pata más de los cultivos del futuro y una propuesta más por la sostenibilidad de la agricultura. No se necesita suelo agrícola, solo agua, luz natural o artificial y nutrientes. Los frutos que se recogen son de calidad, los grandes restaurantes los persiguen y podemos, incluso, cultivar nuestra propia ensalada en casa.

Nabucodonosor II construyó en el siglo VI a. C un impresionante edén en la orilla del río Éufrates. Eran los Jardines Colgantes de Babilonia, llamados a convertirse en una de las siete maravillas del mundo. Aquellos jardines exóticos y rebosantes de vegetación fueron los precursores de otros más modernos que existen hoy: los verticales hidropónicos.

La finalidad de ambos no tiene nada que ver, eso sí. Los primeros eran meramente decorativos y estaban diseñados exclusivamente para ser admirados. Los jardines verticales hidropónicos de hoy están vinculados a la agricultura. Pero si aquellos daban frutos y flores que dejaban a los visitantes boquiabiertos, los modernos proporcionan las mayores delicias culinarias y pueden contribuir a una agricultura sostenible.

“Los cultivos hidropónicos son cultivos sin suelo, sin tierra. Los nutrientes minerales se proporcionan en un sustrato estéril o directamente en solución nutritiva. Su mayor ventaja es que el control fitosanitario es más sencillo. La inmensa mayoría de los microorganismos que contienen las plantas provienen del suelo, ya sean microbios beneficiosos o patógenos, por tanto, con este sistema las enfermedades y plagas provenientes del suelo no son relevantes. Hay una mayor eficiencia en el uso de los nutrientes y, sobre todo, del agua. Podría usarse para la expansión de la agricultura a lugares inhóspitos para la vida vegetal, incluyendo estaciones espaciales y otros planetas”, explica Rubén Milla Gutiérrez, profesor de Ecología y Biología Vegetal en la Universidad Rey Juan Carlos.

Los huertos hidropónicos tienen grandes ventajas para el cultivo de productos que van a la mesa. Sin embargo, el tipo de cultivo puede ser desde el simplemente casero hasta los más sofisticados para conseguir alimentos ecológicos, con todos sus nutrientes y, además, varias veces al año (con luz artificial no existen las temporadas). Un huerto hidropónico funciona con las raíces en suspensión en soportes diferentes por donde pasa el agua con los nutrientes necesarios para que los cultivos tengan éxito.

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Alta gastronomía

La hidroponía está comenzando a trastocar la gastronomía, especialmente la alta gastronomía. “Es una forma más tecnificada de hacer agricultura. Puede ser vertical, que es la que hacemos nosotros, y también horizontal, que es la que funciona ya en muchos invernaderos de España”. Inés Sagrario es una de las fundadoras de Achipámpanos, que después ha pasado a llamarse Ekonoke. Cultiva y comercializa hortalizas de primera clase que vende a restaurantes de lujo y a particulares.

La nave donde trabaja tiene 450 m2 en San Sebastián de los Reyes (Madrid) en dos niveles y decenas de estanterías donde crecen en vertical verduras a las que se les da un mimo extremo. “En el espacio de una lechuga nosotros cultivamos seis. Este tipo de cultivo te permite traer la agricultura a la ciudad, aunque es cierto que a la hidroponía en invernadero se le puede sacar más partido aún. Trabajamos con aromáticas, hortalizas de hoja y microvegetales y sacamos unas doce cosechas al año”, explica.

La nave está perfectamente acondicionada para este tipo de cultivo y casi parece más un laboratorio que un lugar donde crecen lechugas. Dentro existe una eterna primavera con luces LED que iluminan constantemente, ausencia de plagas, la cantidad de agua justa y un aire que se regenera constantemente.

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“Los grandes gastos se los lleva el acondicionamiento de la sala”, reconoce. Pero, una vez amortizado, es mínimo. “Las columnas de cultivo no son caras, pero los LED sí lo son. El gasto de agua también es muy pequeño, ya que no hay evaporación y la planta solo se queda con la que necesita. El resto se reutiliza”. Unos sensores controlan el ph del agua, la temperatura y la humedad.

“Nosotros usamos una planta para producir lo que vendemos a fruterías y restaurantes. Los cotiledones nos los compra la hostelería y lo bueno es que pesan muy poquito, con lo cual son rentables. La planta de arriba la usamos para investigación. Ahora estamos trabajando con cultivos diferentes que están en riesgo climático”.

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También para cultivos caseros

El cultivo hidropónico puede llevarse a cabo también en casa. Existen ‘kits’ de hidroponía caseros que pueden hacer que nos comamos la ensalada que hemos cultivado en nuestra propia cocina, por ejemplo, sin pesticidas y con la dosis perfecta de agua. Tienen incorporada una lámpara LED.

“Estos paquetes de cultivo para casa son muy recomendables, sobre todo para concienciar a los más pequeños y darles una educación ecológica, pero hay que tener en cuenta que se necesitan unos conocimientos mínimos para poder curar a una planta que tiene un hongo o a la que le ataca un insecto”, dice Inés Sagrario. “Es más fácil cultivar en una terraza con luz natural que con luz artificial”.

En un informe recogido en el 2015, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) advertía de que los sistemas hidropónicos no requieren pesticidas, demandan menos agua y espacio que los sistemas agrícolas tradicionales y pueden ser apilados, si están equipados con iluminación LED, un tipo de luz crucial para la calidad de un cultivo.

Además, en el cultivo de plantas en sistemas hidropónicos se controla mucho mejor la cantidad y proporción de abonos, lo que proporciona una mejor calidad de la cosecha. Las verduras cultivadas en un sistema hidropónico pueden ser más nutritivas que las que se cultivan en el suelo.

Entre 20.000 y 25.000 hectáreas de tierra están actualmente bajo desarrollo hidropónico en el mundo. Poco a poco, se está convirtiendo en la agricultura del futuro. Si Nabucodonosor levantara la cabeza probablemente no se lo creería.

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