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Vida de ecosistemas terrestres

De la isla de Providencia a Nueva Zelanda, pasando por los manglares de Senegal, la naturaleza atesora un valor incalculable del que la humanidad lleva sacando partido millones de años. Aun así, durante siglos, los sistemas económicos no lo han tenido en cuenta. Hoy, en medio de una crisis ecológica sin precedentes en la historia reciente, esto es más evidente que nunca. Entender y tener en cuenta el capital natural es fundamental para encontrar soluciones al cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Casi el 30 % de las especies conocidas están en peligro de extinción, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y se debe fundamentalmente al impacto humano en el entorno. Con datos como éste, BBVA analiza en el nuevo monográfico Biodiversidad: equilibrio y salud del planeta’ las principales causas y consecuencias de esta crisis de la biodiversidad.

La biodiversidad es la variedad biológica que existe en el planeta, desde las estructuras invisibles como los genes a las superestructuras de los ecosistemas, pasando por todas y cada una de las especies animales, vegetales, de hongos, incluso virus y bacterias que conforman el planeta. La biodiversidad es clave para la supervivencia tanto de las especies como de los seres humanos y, por lo tanto, para la sostenibilidad del planeta.

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La acción del ser humano en los ecosistemas ha provocado que numerosas especies hayan desaparecido o estén en peligro de desaparecer, lo que genera un daño irreversible para la biodiversidad. Según Naciones Unidas, de las 8.300 razas de animales conocidas, el 8% están extintas y el 22% está en peligro de extinción. Unas cifras que sitúan al planeta al borde de lo que algunos científicos han denominado como la sexta gran extinción.

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La crisis del coronavirus está suponiendo un punto de inflexión de la conducta humana en muchos sentidos. Uno de los aprendizajes que nos está dejando la pandemia es el imprescindible cambio en la forma en que nos relacionamos con la naturaleza. “Abriremos la puerta a nuevas pandemias si seguimos manteniendo una relación tóxica con la naturaleza”, afirma el ecólogo Pedro Jordano. Para el secretario del jurado del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ecología y Biología de la Conservación, la biodiversidad “funciona como un amortiguador” que, si se ve alterada, “desencadena en este tipo de problemas” como la expansión de COVID-19.