Futurizon, en el informe The future of football, predice que en las retransmisiones deportivas veremos drones minúsculos revolotear al ras del piso, internarse entre el público o siguiendo la pelota por el aire. Salvo los árbitros, los jugadores o los entrenadores, el común de los mortales ha visto estos espectáculos deportivos en clave arquitectónica; esto es, desde la grada o desde los laterales del campo. Y, aunque nadie se percate, las narraciones también han dependido de esas miradas ¿Qué pasaría si la perspectiva cambiara? ¿Podríamos relatar un partido desde el ojo del árbitro? ¿Sería interesante? ¿O contar lo que observa un dron interesado?

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Todo eso es sugerente, más aún si la imagen viene acompañada de sonidos que nunca se han podido escuchar. Si se oye lo que dicen los jugadores al juez de línea o sus respiraciones antes del gol definitivo, ¿no modificaría esto el comportamiento de los protagonistas? ¿Y la aproximación de la crítica deportiva? Algo así ya sucede en los eSports o en la Fórmula 1 y quizás sea una carta común en el futuro.

Michael Gunton, productor de documentales y ejecutivo de la unidad de historia natural de la BBC, señalaba en una entrevista reciente lo importante que es contar historias desde nuevos puntos de vista. Y vaya si habla con conocimiento de causa: la segunda parte de Planet Earth hace posible acompañar a un escarabajo que sube a una duna desértica, observar el celo del esquivo leopardo de las nieves, seguir a un lagarto que rampa sobre un león o volar junto a un halcón. Hoy se puede hacer una película así gracias a la tecnología. En ello se basa su enorme éxito. Lo que antes se grababa desde un trípode ahora puede filmarse desde innovadores planos.

Esta flexibilidad se debe a la evolución de los dispositivos de grabación: la miniaturización de las cámaras, la alta definición de las imágenes, las posibilidades de la visión nocturna o la visión aérea de los drones. Todo esto conjugado ofrece al director un sinfín de perspectivas que enriquecen su trabajo. Alrededor de esta idea se encuentra el documental australiano Tales by Night que acompaña a cinco fotógrafos naturalistas en sus peripecias profesionales. Art Wolfe, uno de ellos, se sirve de un pequeño rover para acercarse a ras del piso a los leones. El trípode era la perspectiva natural del ser humano y ahora no es la única.

Nada de esto tiene significado sin una narrativa adecuada. Que hay múltiples perspectivas vale, pero saber cuál es la más propicia en cada momento amplía sus posibilidades. Cualquier fenómeno puede ser contado con las herramientas adecuadas. Quizás para entender la estrategia de un equipo de fútbol el esquema aéreo sea el mejor, pero para aprender cómo se comunica un entrenador habría que ver el juego desde su lugar. Las perspectivas son un desafío para describir el proceso. Podemos grabar todas las que nos sean posibles, pero si no se saben sentir e interpretar servirán de poco. De ahí la importancia de narrar bien lo que se ve. La literatura no solo se ha especializado en la ficción, sino que usa sus herramientas para describir paisajes, objetos y las variadas manifestaciones de lo real. Por eso una formación científica, comercial o analítica también debería contar con el aprendizaje en lo que se ha denominado Storytelling.

¿Qué tiene que ver esto con la banca?

Pues que las instituciones financieras ya no son solo figuras físicas. Nuestra perspectiva sobre ellas trasciende el rostro, la oficina o el teléfono. Los dispositivos digitales, los robots y las aplicaciones móviles son el presente y el futuro de esas interacciones. También estas son nuevas perspectivas. Algunas de estas interacciones son totalmente silenciosas, otras se dan fuera de los horarios de trabajo, la mayoría superan el esquema tradicional de atención comercial. Las llaves son claves, los clientes usuarios, las puertas conexiones. Por eso los nuevos casos han de ser narrados adecuadamente para ser estudiados y aprovechados. El cliente del mañana tendrá nuevas formas de contar estas experiencias; muchas de ellas en clave digital, con un nuevo vocabulario y seguramente utilizando otras ideas y formatos.

El cliente del mañana tendrá nuevas formas de contar estas experiencias

Cada vez queda más claro —por ahora— que se han contado las historias desde perspectivas parciales, aunque no necesariamente eso signifique que se haya errado. Lo apuntaba Thomas Kuhn en Los paradigmas de la revolución científica. La teoría perspectivista muestra el lado positivo de todo ello: en el futuro se logrará una visión más completa de la realidad y la tecnología ayuda hoy a vislumbrarlo. Aunque la visión panóptica sea una ilusión —si se sabe narrar— es posible ponerse en los zapatos del otro o entender cómo usa las aplicaciones en sus dispositivos.

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