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Viajes 16 sep 2016

Tokio: un futurista viaje al pasado

Tokio ofrece todo lo que un turista puede imaginarse. Más de 13 millones de personas conviven en esta megalópolis que, a pesar de su bullicioso centro, conserva oasis de tranquilidad. En esta ciudad confluye la tecnología más puntera con la tradición ancestral de Japón. Despierta tus sentidos y pasea por sus barrios, adéntrate en su trepidante ritmo, disfruta de su gastronomía y viaja al pasado.

Tokio, ciudad de emperadores

El Palacio Imperial de Tokio, hogar del emperador, es una visita imprescindible para admirar la grandeza y la belleza del complejo residencial. Aunque se destruyó durante la Segunda Guerra Mundial, se ha restaurado manteniendo el mismo estilo.

Los jardines separan la residencia del ajetreo de la ciudad. La parte más destacada es el Higashi Gyoen, o jardín del este. También existen dos puentes sobre un foso, al lado de la torre de vigía, desde donde se puede admirar el palacio.


Más allá de lo terrenal

A pocos kilómetros del Palacio Imperial, Tokio conserva una catedral ortodoxa: la de San Nicolás. Este es el ejemplo de arte bizantino más antiguo de Japón.

Con el cristianismo, convive también el budismo. Al este, el templo Sensoji está dedicado a Kannon, deidad de la misericordia. Aunque los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial también destruyeron parte del complejo, algunas construcciones sobrevivieron y han permanecido intactas.

En el interior del Parque Ueno, entre museos, galerías y un zoo, se encuentra el Santuario Toshogu, del siglo XVII. Este es uno de los principales edificios que se conservan de los tiempos de Edo, nombre que recibió la ciudad de Tokio entre 1603 y 1868, cuando aún no era la capital de Japón.

A cinco minutos de este parque se encuentra el templo de Kanda Myojin, menos transitado pero sin nada que envidiarle a los otros templos. Data del año 730 y se dice que es el sitio al que acudir en busca de prosperidad en los negocios, en la familia y en el matrimonio. Además, su matsuri –festejos dedicados a los dioses– es uno de los más destacados de Tokio.

Un viaje al futuro

Pocos metros separan el pasado del futuro: las calles de Akihabara, el barrio más friki de Tokio, concentran la tecnología más puntera del mundo. En esta zona se encuentran las tiendas de electrónica: cámaras, móviles, videojuegos y todo tipo de gadgets tecnológicos… Si no encuentras lo que buscas allí, es que todavía no existe.

Además de las grandes tiendas y los centros comerciales, las callejuelas de este barrio esconden chollos que difícilmente encontrarás en otros lugares. Akihabara también es el lugar en el que descubrir el manga y la cultura anime.

Y si las retinas han resistido a las luces de Akihabara, no hay que dejar de visitar el barrio de Shibuya, con las mayores tiendas de moda que marcan las tendencias de todo el país. Imprescindible también atravesar el cruce de Hachiko: una intersección con cinco pasos de cebra sincronizados en la que desfila de forma casi coreográfica una marea de gente cada vez que se enciende el verde. Un buen lugar desde donde observarlo sin temer por tú vida es desde el gran ventanal del edificio de Starbucks.

Garbiñe Muguruza en Tokio

Garbiñe Muguruza en Tokio - @GarbiMuguruza

La próxima ciudad olímpica

Tokio acogerá los Juegos Olímpicos de 2020 y la ciudad ya se prepara para recoger el relevo de Río. Unos Juegos que se prevén futuristas pero con ese halo de tradición que también envuelve una ciudad donde el sumo sigue siendo el deporte más venerado en la que el beisbol y fútbol cada vez cuentan con más adeptos. Las artes marciales siguen reinando en Japón aunque deportistas como Kei Nishikori son toda una celebridad. El tenista nipón es el principal reclamo del Torneo de Tokio. El Coliseo Ariake acoge tanto la competición masculina como la femenina, esta última bajo el nombre de Abierto del Pacífico. El recinto, con capacidad para 10.000 espectadores, cuenta con un techo retráctil para cubrir la pista dura en caso de lluvia.

Mucho más que sushi

Toda visita a Tokio implica degustar un buen sushi. Pero como no solo de pescado crudo vive el turista, la gastronomía de la ciudad ofrece gran variedad de especialidades al alcance de todos los bolsillos. A esto hay que añadir que es de mala educación dejar propinas a los camareros. Además, cada vez hay más restaurantes que abren las 24 horas del día, por lo que no será un problema encontrar sitios a cualquier hora. Zonas como Ginza, Harajuku y Omotesando pueden ser una buena opción para probar ramen (sopa de fideos), gyozas (empanadillas) o los yakisoba (tallarines fritos). Otra buena opción es decantarse por una caja bento con el que configurar tu propio menú tradicional a un precio muy asequible.

Y volviendo al pescado, puede resultar toda una experiencia visitar el mercado de Tsukiji, el mercado de pescado más grande del mundo. 3.000 toneladas de productos al día circulan entre sus centenares de puestos. La subasta de atunes es un espectáculo en sí y una buena forma de comenzar la jornada, ya que inicia puntualmente a las 5.00 horas. Para completar la visita es recomendable apostar por alguno de los restaurantes de sus alrededores, sin duda un buen lugar para comer sushi.

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