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Tecnología 25 abr 2017

Así está cambiando 'insurtech' el negocio asegurador

Economía colaborativa, ‘wearables’, coches autónomos, ‘big data’.., de la mano de las ‘startups’, el negocio asegurador empieza a adaptar su modelo de negocio a una nueva sociedad, y las inversiones en ‘insurtech’ ya superan los 1.700 millones de dólares anuales.

El negocio asegurador depende como pocos de la información. ¿Qué estado tiene realmente una casa asegurada? ¿Lleva una vida saludable ese señor que viene a firmar una póliza de salud? ¿Conduce ese veinteañero de una  forma algo insegura que se da por hecho dada su edad? Hasta ahora, las compañías del sector contaban con relativamente pocos datos con los que contestar a esas preguntas, claves para su negocio. Sin embargo, fenómenos como el big data y el internet de las cosas, unidos a avances tecnológicos más generales, han cambiado totalmente su panorama.

El resultado de todos estos cambios es el insurtech, acrónimo en inglés de insurance (seguros) y tech (tecnología). Se puede definir como la rama de las fintech que se dedica al mundo del seguro. Y es una rama muy fuerte. Las inversiones en startups de insurtech se han multiplicado por cinco en los últimos tres años, de tal forma que, según los datos recogidos por la consultora PwC en el informe ‘Opportunities await: How InsurTech is reshaping insurance’, la inversión acumulada en el sector desde 2010 supera los 3.400 millones de dólares. Por su parte, otra firma especializada, CB Insights, calcula que solo el año pasado la inversión en insurtech superó los 1.700 millones de dólares.

Así cambia el modelo de negocio

La capacidad de tener más y mejores datos, obtenidos en gran parte gracias a sensores y objetos conectados a la red, es uno de los motores del fenómeno insurtech. Esa avalancha de datos, bien gestionados, permiten que las aseguradoras sean más eficaces en sus procedimientos internos y, sobre todo, que ofrezcan mejores productos, midiendo mucho mejor el riesgo, a unos consumidores más exigentes y con nuevas costumbres sociales. Ya no vale la talla única de seguros en el mundo de la economía compartida.

Tomemos por ejemplo los seguros del automóvil, que en España, según los datos de la patronal ICEA, actualizados hasta septiembre de 2016, suponen el 16% del total. Hasta ahora, factores como el sexo, la edad y hasta el color del vehículo determinaban el valor de la póliza. Ahora, con unos sensores en el vehículo, las aseguradoras pueden saber realmente cuándo y cómo conduce esa persona: el riesgo de alguien que nunca supera los límites de seguridad y utiliza el coche para llevar a los niños al colegio no es el mismo que el de un conductor con una velocidad media más alta y que conduce los fines de semana en plena noche.

Salvador Nacenta, socio del sector financiero de PwC, profetiza en un reciente artículo que “los precios de los seguros de coche irán inexorablemente a la baja como consecuencia de incremento de la seguridad y de la reducción de los siniestros derivados de uso de las nuevas tecnologías”. El punto de inflexión será la generalización de los coches autónomos.

Los datos no engañan: el primer accidente del coche autónomo de Google ocurrió después de recorrer 1,45 millones de millas (2,3 millones de kilómetros), lo que supone una tasa de 0,68 accidentes por millón de millas recorridas, muy por debajo de la media de 2,0 que se da en Estados Unidos, donde el 94% de los siniestros se producen por fallos humanos. Las máquinas no son infalibles, pero no se duermen al volante, ni miran el móvil cuando conducen ni discuten con el copiloto.

Nuevo modelo de negocio, nuevos protagonistas

Cambia el modelo de negocio – ‘de la reacción a la prevención’ se ha convertido en algo así como un nuevo mantra en el sector- y también van surgiendo nuevos nichos, como los que ligan los seguros de salud a los datos que proporcionan los wearables y el crowdsourcing asegurador a través de redes peer to peer (P2P).

Empresas como Guevara y Lemonade, cuyo marketing está muy lejos de los mensajes y la estética tradicional de las aseguradoras, demuestran que los seguros mediante colectas no son una utopía. Todo, mientras a más largo plazo el sector espera el impacto de blockchain en su modelo de negocio.

Las startups han tomado la delantera en estas transformaciones, y solo un 14% de las aseguradoras tradicionales, según el mismo informe de PwC, participan en alianzas o incubadoras de insurtech. Axa y Allianz, por ejemplo, han creado sus propias incubadoras, Kamet y Allianz X, pero son las pequeñas compañías las que marcan el ritmo de la innovación. Entre ellas, destacan la suiza Wefox (antes llamada Finance Fox), que el pasado septiembre logró captar en una ronda de financiación 28 millones de dólares; Metromile, que ofrece en siete estados de Estados Unidos seguros de coche de pago por kilómetro recorrido, y la alemana Simplesurance, que vende diversos tipos de seguros en comercios online, integrando sus operaciones con las de éstos.

No hay todavía en el sector un Uber, un Netflix, un Apple, alguien que realmente cambie las reglas, pero sí un enorme interés inversor. ¿Estará la próxima gran empresa tecnológica escondida entre pólizas de seguros?

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