Los expertos reunidos en la jornada Blockchain Day 1 coinciden en lamentar que los aspectos más especulativos de la tecnología de cadena de bloques pueden ocultar sus principales utilidades.

Jeff Bezos, fundador de Amazon, resume su filosofía empresarial con dos palabras: Día Uno. Las empresas deben tener siempre una actitud de recién llegadas, dispuestas a la innovación y plenas de ilusión y frescura. En un guiño a Bezos, tres emprendedores apasionados de blockchain (Javier Martín, Mariano Torrecilla y Javier Esteban) organizaron en Madrid la jornada Blockchain Day 1, que reunió a varios de los principales expertos españoles en esta tecnología.

Participantes de uno de los debates de Blockchain Day 1.

Como era previsible, los asistentes estuvieron de acuerdo —o muy de acuerdo— en el potencial de esta tecnología, pero no faltó cierta crítica velada a la evolución que está tomando la inversión en blockchain, con un fuerte componente especulativo ligado a las criptomonedas, con bitcoin a la cabeza.

Muy probablemente quien dejó más clara esta preocupación fue Alex Preukschat, experto en blockchain y coordinador del libro Blockchain: la revolución industrial en Internet:  “No es lo mismo trabajar por pasión, por amor a una idea, que por forrarse, y todo el dinero que ha entrado en las criptomonedas ha producido una distorsión de los objetivos. Hay que volver a los orígenes, pensar en experimentar y en encontrar nuevas soluciones. Estamos corriendo demasiado”.

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Las cifras, realmente, asustan: Ethereum —una plataforma de blockchain, distinta de la que dio lugar a bitcoin y, según los expertos, más completa — tiene un valor de mercado en torno a los 20.000 millones de dólares, 5.000 millones más que, poner un ejemplo, el holding IAG (que incluye entre otras a Iberia y British Airways)… y la mitad de bitcoin, que con casi 40.000 millones de dólares está cerca de codearse con empresas como Iberdrola y Telefónica.

“Todo el mundo quiere hacer dinero rápido y eso evita que nos fijemos en los usos más bonitos e interesantes de blockchain”, lamentó Preukschat. Pero ¿cuáles son?

Un buen punto de partida es, como pidió Julio Faura, de Banco Santander, deslindar blockchain de las criptomonedas. Faura acudió a Blockchain Day 1 para hablar de Enterprise Ethereum Alliance (EEA), donde también participa, junto a otros bancos y empresas de varios sectores, BBVA.

Esta alianza internacional trabaja para profundizar en los usos empresariales de blockchain a través de la plataforma de Ethereum, con la creación de estándares comunes entre todos sus participantes. EEA, que tiene uno de sus puntos fuertes en la aplicación de los smart contracts, es un buen ejemplo que como la cadena de bloques sirve para mucho más que las criptomonedas.

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Trabajar en una plataforma abierta y al mismo tiempo controlada como es esta blockchain privada de EEA dinamiza la innovación “frente a las estructuras corporativas tradicionales, que están pensadas para lo contrario, para la estabilidad”, estima Faura. En el caso concreto de la banca, blockchain permite adaptar a la economía digital procesos “que se habían quedado anticuados porque se diseñaron hace más de medio siglo, cuando apenas había interconectividad”.

El incentivo empresarial más claro que tienen las empresas, de sectores de todo tipo, para adoptar blockchain es de costes y eficiencia. Otra cosa son las empresas de nueva creación, startups tecnológicas, que nacen con blockchain en el corazón de su modelo de negocio. En la jornada fueron presentadas varias de ellas, como Real, que pretende digitalizar y globalizar el mercado inmobiliario a través de blockchain, o Icofunding, que gestiona crowdfunding a través de la cadena de bloques y smart contracts.

Uno de los principales problemas con los que se encuentran este tipo de compañías es una regulación pensada para otro tipo de estructuras, y, en el caso de las finanzas, especialmente dura. Carlos Kuchkovsky, CTO del New Digital Business de BBVA, reclamó en este sentido que España tenga, siguiendo el ejemplo del Reino Unido, un sandbox regulatorio, es decir, unas reglas algo más laxas y con fecha de caducidad para que estas nuevas empresas vayan cumpliendo poco a poco las regulaciones mientras fortalecen su modelo de negocio.

“Estamos avanzando de manera muy positiva en los primeros contactos con las instituciones y creo que vamos a llegar a una buena situación, a un lugar donde las empresas puedan probar avances sin miedo a romper algo realmente importante”, explicó metafóricamente. Los convocados en la jornada iban sobrados de mentalidad, de Día 1; lo necesario es lograr ajustarla a un entorno económico que aún tiene que entender realmente qué es eso de blockchain.

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