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Actualidad Act. 11 jul 2016

Bud Spencer: una vida de éxito gracias a sus brazos

Lartaun de Azumendi (Colaborador externo)

En un hospital romano y rodeado de su familia más cercana, fallecía Carlo Pedersoli ayer a los 86 años. Su alter ego, Bud Spencer, hace años que afortunadamente se hizo inmortal.

Carlo Pedersoli ha sido y será siempre Bud Spencer para la innumerable legión de fans que fue haciendo a partir de sus apariciones en la gran pantalla en aquellos filmes que coprotagonizara con Terence Hill –Mario Girotti en su partida de bautismo- a partir de los años setenta. Ora en spaghetti westerns, ora dando vida a policías justicieros, el binomio italiano satisfizo las ansias de diversión y esparcimiento de muchísimos niños y mayores a base de una continua ensalada de mamporros. Una gran parte de su público fiel tardó en aprender que el forzudo bonachón y el inteligente follonero no provenían de los Estados Unidos sino de la cercana Italia.

Pedersoli, que escogió su nombre artístico fruto de su admiración por Spencer Tracy y la cerveza Budweiser, fue un gran deportista gracias a sus 194 centímetros de altura y a una enorme disciplina que adquirió en uno de sus periodos vitales en Sudamérica cuando participó en construir la carretera Panamericana. Fue 11 veces campeón de Italia de natación, destacando especialmente en los 100 metros libres, y llegó a ganar hasta 18 medallas en los campeonatos nacionales. Olímpico en tres Juegos (Helsinki’52, Melbourne’56 y Roma’60), formó parte asimismo del magnífico equipo transalpino de waterpolo que se colgaría la presea de oro en los Juegos del Mediterráneo de Barcelona en 1955.

Carlo Pedersoli bracea a mariposa en febrero de 1950. Foto: Wikipedia

Su debut cinematográfico -en 1951- tuvo lugar mucho antes de que adquiriera su merecida fama en la gran pantalla. Se inició con un pequeño papel de guardia romano en la mítica ‘Quo vadis?’ aunque no sería hasta 1967 cuando iniciaría su camino hacia el éxito con Terence Hill con la película ‘Dios perdona… yo no’, la primera de una ristra de superventas entre las que recordamos títulos como ‘Le llamaban Trinidad’, ‘Y si no, nos enfadamos’, ‘Dos super-policías’, ‘Pares y nones’ y ‘Quien tiene un amigo… tiene un tesoro’. Filmes todos ellos en los que junto con su pareja cinematográfica aplicaba una fórmula infalible entre el público de la época: humor + golpes + persecución del mal.

Spencer respiraba tanta bonhomía como inquietud e iniciativa. No sólo se manejó a las mil maravillas en la industria del cine y la piscina sino que solía componer canciones para las producciones en las que trabajaba y llegó a fundar una compañía aérea de carga que hoy forma parte del correo postal italiano.

Carlo Pedersoli ha dejado este mundo consciente de que Bud Spencer no había jugado en la misma en la misma liga que su admirado Spencer Tracy pero se ha llevado la satisfacción de contar con tantos o más fans que el magnífico actor de Milwaukee. Descanse en paz.

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