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Actualidad 31 jul 2020

Educación de calidad: ¿Qué pasará después de la pandemia?

Rubén Darío Escobar (Colaborador externo)

Mientras en Colombia y en gran parte del mundo se debate si es o no conveniente el regreso de los niños y jóvenes a las escuelas y colegios tras cinco meses de estar confinados en casa y en momentos en que muchos países pasan por los picos más altos de la pandemia del COVID-19, el tema de la calidad de la educación gana interés.

Cuando en 2015 la ONU definió los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS, incluyó en el puesto cuatro la educación de calidad. Una prueba de la importancia que tiene la posibilidad de brindar acceso a una buena educación a niñas, niños y jóvenes en todo el mundo como paso fundamental para alcanzar una sociedad más equitativa en posibilidades y oportunidades.

Educación confinada

Las cuarentenas generadas a partir de la emergencia por el crecimiento del COVID-19 en el país, ha llevado a que por cinco meses más de tres millones de estudiantes de jardines escolares, primaria, secundaria y algunas universidades estén en sus casas recibiendo clases de manera virtual, muchos de ellos de manera deficiente o nula debido a las malas condiciones de conectividad, por falta de dispositivos o por las condiciones sociales en las que viven o comparten con sus familias.

“Pese a que habíamos identificado ya los grandes retos de la implementación de las tecnologías de la información y de las comunicaciones en el proceso educativo, no hicimos nada y nos dedicamos fue a crear obstáculos entre los diferentes entes y en el marco de esta crisis debemos dar ese paso y acercarnos a la cuarta revolución”, dijo Víctor Malagón, un experto en temas educativos al referirse a la situación actual del país en esta materia.

Y es que Colombia ya venía avanzando, por lo menos en cuanto al aumento de posibilidades de acceso a la educación media reflejado en las cifras que a 2019 presentaba el sector: incremento de más del 14% en el número de estudiantes con jornada única frente al mismo periodo de 2018, alcanzando 1.057.386 estudiantes del sector oficial. Se espera llegar a 1.8 millones de estudiantes en 2022.

Los jóvenes asocian el concepto de educación de calidad con oportunidades de formación tecnológica y a mejores condiciones de convivencia intrafamiliar.

Metas pendientes

En cuanto a la educación básica, la meta optimista es llegar en 2022 a dos millones de niños con educación inicial, aspirando a un crecimiento del 67% y pasar de cinco millones a siete millones de niños en el sistema, que además tengan acceso al Programa de Alimentación Escolar PAE.

“Es claro que, si vamos a trabajar en alcanzar el ODS de educación de calidad, es necesario comenzar a trabajar en inclusión social y étnica, especialmente en lo que tiene que ver con la movilidad social para permitir que jóvenes desde las comunidades más vulnerables se conviertan en referentes para sus familias y para sus entornos”, dice Paula Marcela Moreno, presidenta de la Corporación Manos Visibles, entidad que desde hace varios años trabaja con comunidades del Pacífico colombiano.

Un grupo de jóvenes de diferentes municipios ingresaron en carreras profesionales en la Universidad Icesi, de Cali gracias a un programa de becas de BBVA y Manos Visibles.

Movilidad social

Y es que en este punto se pone de manifiesto el tema de las oportunidades. Para un grupo de estudiantes de poblaciones vulnerables del Pacífico, caracterizadas por carecer de toda clase de servicios, incluyendo planteles de educación superior profesional o técnica, el poder cursar una carrera profesional en una universidad como Icesi resume el concepto de educación de calidad.

“Todos coincidimos en que una educación de calidad nos brinda acceso a una vida sostenible e igualitaria y a mejores oportunidades, pero debe ir más allá de esto, debe adaptarse a las dificultades que se presenten en el aula de clases para permitir asegurar la inclusión y la igualdad en la formación individual”, dice María Paula Cortés, estudiante de segundo semestre de Comercio Internacional en la Universidad Icesi y becaria del Fondo Juventud y Construcción de Paz de BBVA y Manos Visibles.

A causa de la pandemia, las necesidades y los retos de la educación en Colombia han pasado de una oferta creciente en aulas educativas, especialmente en el sector oficial, a la necesidad de cambiar el concepto formativo al llevarlo a las casas de los estudiantes. Para ello, es necesario adaptar los aspectos técnicos en conectividad y en equipos, extender los programas alimenticios de la escuela a los hogares y, principalmente, mejorar las condiciones de convivencia entre padres e hijos.

“La calidad en la educación significa que las niñas, niños y jóvenes puedan tener igualdad de acceso a todas las herramientas disponibles para su desarrollo y aprendizaje, pero todo esto pasa porque las condiciones de espacio y entorno sean aptas y no impliquen riesgos para ellos”, dice Deynner Caicedo, becario en Icesi y estudiante de primer semestre de Comunicación Social.

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