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Cambio climático 17 nov 2017

COP 23: Hora de pasar del dicho al hecho

Bonn acoge hasta hoy la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 23). BBVA participó el miércoles en un encuentro paralelo organizado por Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el que compartió su visión sobre ‘green finance’.

En la lucha contra el cambio climático destacan dos hitos pasados: el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París. Kioto, que entró en vigor en febrero de 2005, planteaba una serie de obligaciones a los países desarrollados para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. El Acuerdo de París del COP21, en vigor desde hace un año, fue firmado por 195 países y contempla una serie de compromisos legalmente vinculantes orientados a contener el incremento medio de las temperaturas por debajo de 2ºC, tomando como referencia los niveles del periodo preindustrial.

Hoy, el mundo está en un punto de inflexión en lo que se refiere a la lucha contra el cambio climático y la sostenibilidad. Y debemos ser capaces de aprovechar esta oportunidad para integrar ambos conceptos en el sistema financiero, tanto desde una perspectiva económica como financiera.

Organizaciones internacionales, reguladores, responsables políticos, inversores, mercados e instituciones financieras están trabajando para conseguirlo. Un ejemplo de ello son las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Divulgación de Información Financiera relacionada con el Clima (TCFD) del Consejo de Estabilidad Financiero.

Del mismo modo, en el primer trimestre de 2018 la Comisión Europea adoptará un Plan de Acción sobre finanzas sostenibles basado en las recomendaciones del Grupo de Expertos de Alto Nivel. Este documento recibirá aportaciones en la consulta pública sobre las obligaciones de inversores institucionales y gestores de activos en relación con la sostenibilidad, puesta en marcha el pasado 13 de noviembre. Además, un grupo destacado de gestores de activos remitió recientemente cartas a los 60 bancos más importantes (incluido BBVA) animándolos a divulgar información relacionada con el clima según las recomendaciones de TCFD.

A corto plazo se van a organizar tres eventos de gran repercusión: el 11 y 12 de diciembre se celebrarán, respectivamente, el Día de las Finanzas Climáticas y la Cumbre sobre el Cambio Climático, un evento al máximo nivel. Además, el Grupo de Expertos emitirá sus recomendaciones finales —que se espera que se divulguen también el mes que viene— sobre la financiación sostenible como elemento destacado de la Unión de Mercados de Capitales en el sistema financiero europeo. El Día de las Finanzas Climáticas sería una fecha perfecta para la publicación de las recomendaciones.

¿Cuáles son los principales retos?

Por un lado, Naciones Unidas ha advertido recientemente sobre la necesidad de empezar a cerrar la enorme brecha que existe entre la reducción de emisiones necesarias para alcanzar la meta de los 2ºC y las reducciones a las que se han comprometido los gobiernos. Por tanto, parece necesario impulsar las Contribuciones Nacionalmente Determinadas.

Por otro lado, el hecho de que los requisitos de cada país pueda diferir parece una medida positiva. Permite establecer diferentes velocidades para países emergentes y desarrollados. Esto ayudará a llegar más fácilmente a acuerdos, lo que permitirá actuar como catalizador para incrementar el nivel de compromiso de cada país en función de sus posibilidades.

Dicho esto, deben destacarse al menos cuatro objetivos a corto y medio plazo:

  1. Una taxonomía común, global y ampliamente aceptada. Tiene que permitir que se establezcan comparaciones para medir riesgos, oportunidades y sus impactos, tanto en los resultados de las empresas como en el bienestar social de los países donde operan.
  2. Un marco legal, regulatorio y de supervisión sólido y consistente, acordado por los gobiernos, los responsables políticos y las organizaciones internacionales. Este marco debería proporcionar estabilidad y certeza a largo plazo. Como tal, la cooperación y la coordinación entre todos los actores son de suma importancia para evitar solapamientos y efectos indeseables.
  3. Unos precios menos volátiles para las emisiones de dióxido de carbono contribuiría a incrementar la estabilidad. Especialmente ahora que China ha vuelto a aumentar sus emisiones.
  4. Las expectativas racionales son clave para una estrategia exitosa a largo plazo: tomar las mejores decisiones para alcanzar las metas futuras, al tiempo que se utiliza toda la información disponible en la actualidad para evitar repetir los errores del pasado.

El compromiso de BBVA

Nuestro objetivo es poner al alcance de todos las oportunidades de esta nueva era. Creemos firmemente que la sostenibilidad es una oportunidad para ayudar a nuestros clientes y conectar con sus valores. Por ello, BBVA ha participado activamente en el encuentro organizado por el BDI en Bonn (Alemania).

Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable de BBVA, destacó que “frenar el cambio climático requerirá un ambicioso esfuerzo colectivo por parte del sector financiero. Los bancos tienen un papel clave que jugar, dada su posición única como facilitadores de los flujos de capital por sus funciones como prestamistas, inversores y asesores “.

BBVA es uno de los 16 bancos que participan en el proyecto piloto del TCFD de la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI). Como tal, seremos pioneros en la puesta en práctica de las recomendaciones del TCFD y la implantación de enfoques prácticos que tendrán un impacto directo sobre nuestra gobernanza, estrategia y gestión del riesgo.

Como recientemente afirmó el exvicepresidente de Estados Unidos, Al Gore: “Esto es una revolución. Debemos cambiar, podemos cambiar y vamos a cambiar…” hacia la plena integración de los valores de sostenibilidad en la economía real y el sistema financiero.

Arturo Fraile es Economista Senior de la Unidad de Regulación y Políticas Públicas de BBVA Research

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