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¿Cuándo vale la pena endeudarse?

En principio, una persona se endeuda cuando tiene alguna necesidad que cubrir y no dispone del dinero en ese momento. Claro, una cosa es necesitar una cirugía de emergencia y otra muy distinta comprar algún cachivache que en realidad no se necesita. Es importante recordar que endeudarse siempre constituye, en todos los casos, una reducción del poder adquisitivo porque, además de devolver el dinero, es usual que deba pagar algún tipo de interés por él.

Normalmente, una persona debería gastar solo aquello de lo que dispone y endeudarse solo por un monto que sea capaz de devolver. En ese sentido, endeudarse es como ahorrar, pero al revés y por eso también es más caro.

Por ejemplo, una persona puede ahorrar durante un año para pagar la cuota inicial de su auto nuevo o para irse de viaje con su familia a algún destino exótico; o puede pedir un préstamo y comprarse el auto la próxima semana. O puede irse de viaje a fin de mes sin más demora que lo que tarda el banco en aprobarle el préstamo para ello.

En cualquier caso, decida ahorrar o pedir un crédito, durante el próximo año y cada mes, estará separando una parte de su ingreso hasta conseguir el dinero que necesita ahorrar para irse de vacaciones o para pagar la deuda.

“Antes de solicitar un crédito o préstamo hay que tener en cuenta nuestra capacidad de endeudamiento. Es decir, debemos saber cuánto es lo que podemos pagar. La capacidad de pago es un factor clave para determinar la posibilidad de cubrir deudas a corto plazo y, además, es un dato clave que el banco considerará antes de otorgar un préstamo”, explica Juan Carlos Ramírez, gerente de Calidad y Gestión de Pasivos de BBVA Continental.

Lo ideal es no excederse del 40% de los ingresos netos mensuales para cubrir obligaciones financieras”

Ahora, ¿por qué es más caro el préstamo? Porque se pagará una tasa de interés que en la práctica incrementará el costo de lo que se adquirió. Dicha tasa de interés es como el precio extra a pagar por tener la posibilidad de disfrutar hoy, por adelantado, y no dentro de un año, el producto de su esfuerzo de ahorro.

En cualquier caso, la premisa se mantiene: no se gasta más de lo que se tiene ni se debe más de lo que se es capaz de pagar. “Lo ideal es no excederse del 40% de los ingresos netos mensuales para cubrir obligaciones financieras”, agrega el ejecutivo de BBVA Continental.

Evidentemente, existen emergencias de las que nadie está libre y que pueden forzar a una persona a asumir deudas que estén por encima de su capacidad de pago, pero eso siempre se puede conversar con el banco. A diferencia de lo que suponen muchas personas, principalmente por desconocimiento, el banco es el primer interesado en que los clientes puedan pagar su crédito.

Entonces, ¿cuándo vale la pena endeudarse? Cuando la persona decida que puede asumir el compromiso de pago y, mucho más importante, que vale la pena el esfuerzo que supone hacerlo.

Un consejo práctico: intentar no endeudarse para pagar las cuentas regulares como el alquiler, la luz, el agua, las compras de la casa, el teléfono o el colegio de los hijos. Todas esas cosas deben poder ser cubiertas con el ingreso regular y, si este no alcanza, entonces es importante replantear los gastos pues endeudarse en esas condiciones generará un perjuicio más adelante: el pago de la deuda se sumará a esos gastos que ya no se podían cubrir.

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