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Un día para recordar la importancia del consumo responsable

Cada año, el 15 de marzo se celebra el Día Mundial de los Derechos del Consumidor. Como recoge Oxfam Intermón , esta celebración nació el 15 de marzo de 1962, cuando el entonces presidente de EE. UU. John F. Kennedy pronunció un discurso en el que se consideró por primera vez al consumidor como un elemento fundamental dentro del proceso productivo y llamó la atención a los ciudadanos sobre la idea de que solo un consumo responsable es bueno.

No obstante, no sería hasta el 15 de marzo de 1983 cuando se celebrase por primera vez este día. El 9 de abril de 1985 la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó las Directrices de Naciones Unidas para la Protección de los Consumidores, que elevó los derechos de los consumidores a una posición de reconocimiento y legitimidad internacional. Desde entonces, se celebra con diferentes actos y actividades que involucran tanto a mayores como a pequeños.

Objetivo mundial

El consumo responsable es el duodécimo de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que adoptaron el 25 de septiembre de 2015 los líderes mundiales y la ONU para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos. Estos objetivos forman parte de la agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene metas específicas que deben alcanzarse para el año 2030.

Estos objetivos consisten en fomentar el uso eficiente de los recursos y la eficiencia energética, infraestructuras sostenibles y facilitar el acceso a los servicios básicos, empleos ecológicos y decentes, y una mejor calidad de vida para todos. Su aplicación ayuda a lograr los planes generales de desarrollo, reducir los futuros costes económicos, ambientales y sociales, aumentar la competitividad económica y reducir la pobreza.

La Fundación Microfinanzas BBVA forma parte del Grupo Asesor del Sector Privado del Fondo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG-F) desde su constitución en abril de 2015. En 2016, se renovaba el compromiso de la fundación con el Fondo hasta 2019, a la vez que se presentaba el informe “La universalidad y los ODS: Una perspectiva empresarial”. Javier M. Flores, director de la fundación destacó que “ los ODS son una excelente hoja de ruta y su consecución requiere de la colaboración de los gobiernos, del sector privado, la sociedad civil y los ciudadanos por igual, para asegurar que dejaremos un mejor planeta a las generaciones futuras”.

Fotografía de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030

En el Anuario Corresponsables 2017 se recoge cómo BBVA lleva años trabajando para reducir desigualdades y contribuir a sacar de la pobreza y la exclusión a millones de personas en el mundo a través de las microfinanzas productivas. El banco, en lo que a cambio climático se refiere, señala que “Como entidad firmante de los Principios de Ecuador, en todos los proyectos que financiamos llevamos a cabo la debida diligencia que estos estándares exigen en materia social y ambiental. BBVA es el banco español líder en financiación de proyectos de energías renovables y también el más activo en colocación de bonos verdes.”

Bajo el lema más con menos, la ONU, explica el objetivo del consumo y la producción sostenibles: Hacer más y mejores cosas con menos recursos, incrementando las ganancias netas de bienestar de las actividades económicas. Esto se alcanzaría reduciendo el uso de los recursos, la degradación y la contaminación durante todo el ciclo de vida, lo que a la vez tendría como resultado una mejor calidad de vida.

¿Por qué es un objetivo de Desarrollo Sostenible?

Las cifras aportadas por la ONU bastan para comprender la importancia y lo necesario del consumo responsable:

– Se calcula que cada año se tira alrededor de una tercera parte de los alimentos producidos.

– La población mundial podría llegar a los 9.600 millones de personas en 2050. Para poder proporcionar los recursos naturales necesarios para mantener el ritmo de vida actual harían falta casi 3 planetas Tierra.

– Menos del 3 % del agua del planeta es potable, de la cual el 2,5 % está congelada en la Antártida, el Ártico y los glaciares. Por lo tanto, la humanidad cuenta solo con el 0,5 % para satisfacer todas las necesidades de agua dulce de los ecosistemas y del hombre.

– El uso de energía en los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) seguirá creciendo otro 35 % de aquí a 2020. El uso de energía comercial y residencial es el segundo sector de consumo energético mundial que más rápido está creciendo, después del transporte.

– En 2002, la cantidad de vehículos automotores en los países de la OCDE era de 550 millones. Se prevé que este número aumente un 32 % en la propiedad de vehículos de aquí a 2020.

– Los hogares consumen el 29 % de la energía mundial y, en consecuencia, contribuyen al 21 % de las emisiones de CO2 resultantes.

Las metas del objetivo número 12

La Agenda de Desarrollo Sostenible se ha fijado unas metas que cumplir hasta 2030:

  • Aplicar el Marco Decenal de Programas sobre Modalidades de Consumo y Producción Sostenibles teniendo en cuenta el grado de desarrollo y las capacidades de los países en desarrollo.
  • Para 2030, lograr la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales.
  • Para 2030, reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos per capita en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y distribución, incluidas las pérdidas posteriores a las cosechas.
  • Para 2020, lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida y reducir de manera significativa su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo.
  • Para 2030, disminuir de manera sustancial la generación de desechos mediante políticas de prevención, reducción, reciclaje y reutilización.
  • Alentar a las empresas a que adopten prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes
  • Promover prácticas de contratación pública que sean sostenibles, de conformidad con las políticas y prioridades nacionales.
  • Para 2030, acceso a la información y conocimientos pertinentes para el desarrollo sostenible y los estilos de vida en armonía con la naturaleza.
  • Apoyar a los países en desarrollo en el fortalecimiento de su capacidad científica y tecnológica a fin de avanzar hacia modalidades de consumo y producción más sostenibles.
  • Elaborar y aplicar instrumentos que permitan seguir de cerca los efectos en el desarrollo sostenible con miras a lograr un turismo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales.
  • Racionalizar los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles, incluso mediante la reestructuración de los sistemas tributarios y la eliminación gradual de los subsidios perjudiciales, cuando existan, para que se ponga de manifiesto su impacto ambiental.

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