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Piso compartido o residencia de estudiantes: pros y contras

Piso compartido o residencia de estudiantes: pros y contras

Madres y padres se preguntan cuál es la mejor solución. Y todo lo que obtienen es un mar de dudas. Resolver el dilema entre piso o residencia de estudiantes depende del objetivo y del presupuesto disponible para este gasto. Estas son las ventajas y los inconvenientes de cada opción.

Llega el momento de dejar volar a los hijos. Finalmente han decidido, tal vez después de mucho tiempo dándole vueltas, qué estudios empezarán a cursar. Y se marchan de casa. Por primera vez, seguramente, comenzarán a hacer una vida independiente lejos de la familia y es entonces cuando los padres y madres se preguntan: ¿es mejor una residencia de estudiantes o un piso compartido? El gran dilema.

La decisión no es fácil y depende de muchos factores. Si es o no una buena elección cualquiera de las dos alternativas, es probable que solo se sepa cuando se ha vivido la experiencia. Pero ambas opciones tienen ventajas e inconvenientes. Por eso la decisión es, sobre todo, algo muy personal.

Según un estudio publicado por la consultora JLL y Bolsas y Mercados Españoles (BME), para finales de 2022 se estima que la oferta total en residencias de estudiantes se sitúe en 111.000 plazas, un 14 % más que en 2020. El dato demuestra que las residencias de estudiantes y colegios mayores no están ni mucho menos de capa caída y que son muchas las familias españolas y extranjeras que eligen esa opción para que sus hijos vivan mientras estudian en la universidad.
En muchos casos es más que probable que esas plazas se cubran con estudiantes de primeros años, ya que es una tendencia que, con el paso del tiempo, y una vez que se han acostumbrado a vivir en una ciudad nueva y han hecho amistades, acaben optando por compartir piso.

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El coste económico, clave en la elección

Conseguir el equilibrio económico y el coste económico para las familias suelen ser los principales motivos para elegir una u otra opción. El precio mensual de las residencias de estudiantes puede oscilar entre los 600 y los 750 euros al mes en Madrid y Barcelona y un poco más bajo en otras ciudades como, por ejemplo, Granada, uno de los destinos universitarios más reclamados. Pero, en este caso, se trata de un precio básico al que habría que añadir alrededor de 200 euros por media pensión y 100 más por pensión completa. Y hasta 200 euros más si se quiere disponer de una habitación individual. Las dobles son más económicas. Eso sí, en muchos casos está incluido en este precio el servicio de lavandería, el uso del gimnasio y, en todos, la luz y el agua o el gas, algunos de los gastos fijos que habría que pagar en una vivienda.

Si el precio es elevado, mucho más cuando hay más de un hijo en edad universitaria a los que buscar alojamiento, las ventajas también lo son. La primera de ellas es la posibilidad de hacer amigos con facilidad y en poco tiempo. Las residencias de estudiantes son un buen lugar para relacionarse con personas con intereses similares. El ambiente estudiantil es muy motivador y la facilidad para acceder a ofertas de actividades lúdicas y educativas desde una residencia es más fácil que desde un piso.

Una residencia de estudiantes permite tener más tiempo para centrarse en los estudios, ya que no hay que ocuparse de preparar comidas o hacer limpieza. Las instalaciones, en la mayoría de los casos, incluyen salas de estudio, salón de actos, bibliotecas y espacios de descanso para disfrutar junto a los compañeros de la residencia.

Por otro lado, las residencias de estudiantes y colegios mayores suelen estar muy bien emplazadas, cerca de las universidades, con lo que ello supone de ahorro en tiempo y dinero para el transporte.

Estas instalaciones suelen tener vigilancia las 24 horas y horarios de apertura, con lo que las salidas de los estudiantes están controladas y las familias pueden estar más tranquilas sobre las horas a las que sus hijos entran y salen.

Un piso compartido otorga mayor independencia

La otra opción, los pisos de estudiantes, tiene características totalmente distintas. Son una buena solución para que los jóvenes aprendan a vivir de manera independiente y sepan cómo organizarse. Convivir con compañeros es muy motivador, aunque, claro, también es posible tener malas experiencias.

La libertad en un piso de estudiantes es mayor que en una residencia. No hay horarios de entrada y salida. También se aprende a programar la vida y a adquirir responsabilidades y madurez. Pero, sin duda alguna, la mayor ventaja es el precio. A pesar de la subida de los alquileres, sigue siendo más barato compartir casa que vivir en una residencia.

“Cada año vienen a España más de 50.000 estudiantes extranjeros, y más de 200.000 españoles se trasladan a otra ciudad para cursar sus estudios universitarios”, dice Isabela Cangirana, gestora en la web de alquiler de pisos compartidos para estudiantes Aluni.net. Más de doscientas instituciones educativas tienen suscrito acuerdo de colaboración con esta plataforma para alojar a sus estudiantes. Los precios oscilan entre los 250 euros y los 750 euros al mes, según la ubicación y calidad de cada piso. A través de esta web se ha logrado alojar a más de 35.000 alumnos desde el año 1998 y tienen a disposición de los estudiantes más de 7.000 habitaciones.

“Tenemos varios filtros por si la persona quiere alojarse con estudiantes, con una familia o prefiere un estudio para un solo ocupante. Nuestras ofertas de alojamiento van dirigidas a personas de entre 18 y 35 años, estudiantes o jóvenes profesionales con contrato laboral o en prácticas”, explica Cangirana.

Con cada comienzo del curso universitario hay que tomar esta gran decisión. Al final, serán el bolsillo y las preferencias personales, los factores que decidan si lo mejor es un piso compartido o una residencia de estudiantes.

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