La UE ha entrado en una etapa de optimismo. Sin embargo, pese a la recuperación económica y los resultados electorales a favor del pro-europeísmo, los países miembros no deberían olvidar algunas lecciones de la crisis. Una de ellas es la erosión del proyecto del euro. ¿Cómo avanzar hacia una mayor integración monetaria en Europa? Por un lado, completando la unión bancaria y, por otro lado, revisando su funcionamiento tres años después de su nacimiento.

2018 se presenta como un año crucial en el que “Europa debe aprovechar el momento para avanzar en las reformas”, como las presentadas recientemente por la Comisión Europa para la designación de un ministro de Finanzas en la UE y la creación de un Fondo Monetario Europeo, ha dicho José Manuel González-Páramo,

El consejero ejecutivo responsable de economía, regulación y relaciones institucionales de BBVA ha afirmado que “hay cierta sensación de complacencia”, por lo que “es importante estar vigilante” ante próximas crisis, durante el I Foro de Geopolítica y Geoestrategia, organizado en el Congreso de los Diputados en Madrid, por el Centro de Estudios de Políticas Públicas y Gobierno de la Universidad de Alcalá y el Real Instituto Elcano.

La unión bancaria, un salto cualitativo para la UE

Durante su intervención en un panel dedicado al Futuro de la Unión Monetaria Europea, junto al ex primer ministro italiano Enrico Letta, y moderado por Federico Steinberg, investigador principal del Real Instituto Elcano, José Manuel González-Páramo ha puesto en valor la dimensión de la unión bancaria dentro de la arquitectura europea.

En su opinión, la unión bancaria ha sido clave para abordar la crisis más profunda del euro. Todo esto en un tiempo récord. La unión bancaria, ha explicado, buscaba en su origen un triple objetivo: aumentar la fortaleza y resistencia de los bancos de la UE, reducir los costes de las quiebras bancarias y reducir la fragmentación de los mercados financieros en Europa.

“Los avances han sido extraordinarios”, ha destacado el consejero ejecutivo de BBVA. ¿En qué punto se encuentra el proyecto? El nuevo marco permanece aún inacabado. De sus cuatro elementos principales – regulación, supervisión, resolución y sistema de garantía de depósitos – sólo los tres primeros están en funcionamiento. Asimismo, considera necesaria una revisión del funcionamiento de la unión bancaria, para asegurar su aplicación en las distintas jurisdicciones del área del euro.

Los avances [en la unión bancaria] han sido extraordinarios

Este marco debe completarse, ha explicado, con la creación de un Fondo de Garantía de Depósitos Único que alcance la mutualización completa de los riesgos, tras un periodo de transición. Además, ha afirmado, se debe establecer un mecanismo de apoyo público común al Fondo de Resolución, que ayude a disociar los riesgos entre deuda pública y sector bancario.

José Manuel González-Páramo, consejero ejecutivo responsable de economía, regulación y relaciones institucionales de BBVA, durante su intervención

Miguel Berrocal

El papel crucial del BCE

Otro hito en la reacción europea a la crisis ha sido el BCE. Sin embargo, el papel clave que ha jugado el BCE para preservar la unidad del euro puede volverse en su contra. ¿El motivo? La asunción de excesivos riesgos puede verse como un elemento de parcialidad para aplicar las políticas de gestión monetaria, ha dicho. En este sentido, considera que en una crisis futura se podrían atribuir al BCE responsabilidades que dañen su credibilidad.

¿Cuál es el camino a seguir para fortalecer el papel de cada una de las instituciones europeas? “El BCE no puede ser permanentemente el eje central de la lucha contra las crisis en Europa”, ha defendido el consejero ejecutivo de BBVA. Otras autoridades deben asumir su responsabilidad, desarrollando un marco legislativo armonizado y con mayores niveles de integración y nuevas transferencias de soberanía a autoridades supranacionales.

El BCE no puede ser permanentemente el eje central de la lucha contra las crisis en Europa

Como ejemplo, la Comisión ha propuesto la creación de un Ministerio de Finanzas de la eurozona – un Tesoro europeo- y la transformación del MEDE en un Fondo Monetario Europeo. José Manuel González-Páramo ha calificado ambas propuestas como positivas, por varios motivos.

En primer lugar, por una razón simbólica: representar la política fiscal y económica del conjunto de la eurozona. En segundo lugar, podría jugar un papel clave en la gestión de los mecanismos de estabilización fiscales. Asimismo, el MEDE, si se convirtiera en una institución permanente de la UE, podría ejercer de ‘backstop’ para el Fondo de Resolución Bancaria. De esta forma, jugaría un papel más relevante, en coordinación con la Comisión, en la prevención de los desequilibrios macroeconómicos.

De izquierda a derecha: Federico Steinberg, investigador principal del Real Instituto Elcano; el ex primer ministro italiano Enrico Letta; y el consejero ejecutivo de BBVA José Manuel González-Páramo

Miguel Berrocal

Comunicación corporativa