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Banca responsable 26 oct 2017

Guía para cambiar de compañía telefónica sin gastar de más

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El cambio de compañía telefónica puede ser un problema para las finanzas personales, si no se tienen en cuenta determinadas cláusulas de los contratos de permanencia y las condiciones con las que se ha contratado el servicio. Cometer algún error o dejar pasar la letra pequeña puede salir muy caro.

Los contratos con los operadores telefónicos tienen cláusulas que pueden perjudicar a los usuarios cuando quieran cambiar de compañía. No está de más saber algunas de ellas y seguir las siguientes recomendaciones para elegir el servicio que más convenga al bolsillo de cada uno.

Ojo con la permanencia

Es uno de los quebraderos de cabeza más habituales cuando se quiere cambiar de compañía. Lo primero que hay que hacer es comprobar, en el contrato, si se ha cumplido o no el plazo e informarse de la penalización correspondiente, que puede ser bastante elevada, si el cliente se va antes de lo estipulado.

En estos casos, la compañía no debería cobrar la penalización completa o exigir al usuario que pague una multa. La empresa solo debe cobrar la parte proporcional de la penalización, en función del tiempo que quedara para cumplir el compromiso de permanencia. El motivo es que se considera que, mientras el usuario ha utilizado y pagado el servicio, ya se ha recuperado la inversión realizada.

Un teléfono móvil nuevo, ¿más barato?

Es habitual que las operadoras ofrezcan un nuevo teléfono móvil (financiado por alguna entidad crediticia que tiene un acuerdo con la compañía) a los clientes recién llegados. Para comprobar si vale la pena o no comprarlo, lo mejor es sumar el precio del móvil financiado al coste total de la tarifa durante el periodo de financiación. Después, hay que comparar esta cantidad con lo que costaría comprar un móvil en la tienda más un año de la tarifa más barata de la operadora.

Saber bien qué es lo que se necesita

A veces, los usuarios contratan servicios que realmente no están consumiendo. Lo mejor para averiguarlo es utilizar alguna aplicación móvil que monitorice el tráfico como My Data Manager. Esta herramienta hace un seguimiento del uso de datos y de las aplicaciones que más gastan, lo que permite tomar el control del consumo de datos móviles. De esta forma, se conocen los hábitos de consumo propios y se comprueba si se está pagando de más, lo que será útil a la hora contratar una nueva tarifa con otra empresa.

Derecho de desistimiento

Tal y como informa la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en España, cuando se contrata por teléfono o internet con una compañía telefónica, se otorga el derecho de desistimiento durante 14 días naturales. En ese plazo, la persona tiene derecho a echarse atrás sin dar explicaciones. Por lo tanto, si se desiste del contrato antes de que la compañía haya empezado a dar el servicio, esta no debería cobrar al usuario ningún tipo de gasto ni una penalización por falta de permanencia. Hay que estar ojo avizor por si alguna compañía intenta hacer algún cargo extra durante este periodo y reclamar si es necesario.

Consumo responsable

De nada sirve cambiar de compañía o de tarifa, estar pendiente de las condiciones del contrato o comparar precios, si no se hace un consumo responsable del móvil. La partida dedicada a los gastos del teléfono tiene que tener su lugar en el presupuesto mensual y procurar que no se dispare. Para conseguirlo lo mejor es configurar una alarma de datos que avise de que se está alcanzando el tope de la tarifa prevista y restringir el uso de las aplicaciones que más gastan.

Y para mantenerse al día, en el Centro para la Educación y Capacidades Financieras se encuentra disponible toda la información relevante sobre educación financiera en el mundo.

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