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Comercio Act. 27 feb 2017

Haciendo el agosto: ¿puede vivir realmente un negocio de la estacionalidad?

playa recurso

Los fenómenos estacionales se repiten periódicamente, en períodos iguales o inferiores al año. La estacionalidad nos afecta mucho, y el mundo de los negocios no es precisamente una excepción. Para toda empresa, sobrevivir a la estacionalidad, e incluso salir reforzada de ella, es una labor importante.

Todos los negocios quieren «hacer el agosto», pero de distintas maneras. Unos negocios luchan contra la estacionalidad, otros ganan con la estacionalidad, otros viven de generar estacionalidad, otros combinan variaciones estacionales contrapuestas y otros se adaptan a la estacionalidad.

¿Se puede vivir de luchar contra la estacionalidad?

Sí, se puede vivir de luchar contra la estacionalidad. Ya lo contaba la famosa fábula de la cigarra y la hormiga narrada magistralmente por autores como Samaniego. La hormiga de la fábula lucha contra la estacionalidad de la disponibilidad de alimentos redoblando sus esfuerzos durante el buen tiempo y almacenando alimento para el invierno. Al contrario que la hormiga de la fábula, muchos son quienes trabajan mucho durante todo el año para poder recoger los frutos durante el verano, o para que sus clientes los puedan disfrutar durante esta estación.

Un ejemplo muy claro de ello son todas las personas que se dedican a mantener diversos tipos de elementos dedicados al recreo estacional, fundamentalmente ligado a la temporada veraniega. Por ejemplo, durante el verano existen personas que disfrutan de montar a caballo y que no lo hacen en otra época del año. Los que se dedican al alquiler de caballos ahora hará «su agosto», pero al animal hay que mantenerlo durante todo el año.

La demanda, y por lo tanto los ingresos, de estos negocios pueden ser estacionales, con un pico muy importante en esta época del año; pero los esfuerzos siguen un patrón más o menos continuado. Algo semejante pasa con los que se dedican a cuidar jardines en casas de recreo estival. Sus clientes las disfrutan estacionalmente, pero su trabajo es continuado durante todo el año.

En definitiva, viven de luchar contra la estacionalidad, ya que no se puede empezar a trabajar unos días antes de que el cliente quiera disfrutar de esos servicios. El cuidado de animales y plantas que se disfrutan durante una vacacional pero viven y han de ser cuidados todo el año, es el ejemplo más importante. En esta misma categoría entrarían los negocios dedicados al cuidado de cualquier elemento que necesite de una atención continuada, pero que se disfruta en una o varias épocas concretas del año.

¿Se puede ganar dinero gracias a la estacionalidad?

Mientras hay quien lucha contra la estacionalidad, otros la aprovechan. Hay quien trabaja de forma intensiva mientras hay demanda de su producto, en muchos casos empezando un tiempo antes para dedicarse a actividades preparatorias. Ejemplos de ello son los locales de hostelería volcados con la temporada veraniega, los feriantes, muchos pescadores o determinados tipos de temporeros del campo. Trabajan mucho en una época, normalmente en verano, teniendo una época de temporada baja donde disminuye mucho su trabajo.

Algunos realizan, si procede, durante la temporada de poco trabajo algunas actividades de reforma, de mantenimiento, gestiones y otras actividades que son necesarias para poder realizar la actividad de la temporada alta. Pero durante la temporada baja las necesidades de personal son menores.

Muchos de estos negocios disponen de inversiones que están ociosas durante una parte importante del año. Una política para buscar disminuir la temporalidad del empleo de esas inversiones es procurar desestacionalizar la demanda. Se intenta producir algo durante la época del año de menor demanda. Ejemplo típico de ello son los programas de viajes en temporada baja para personas jubiladas a menor coste o subvencionados por las administraciones.

Cuando se inicia este tipo de actuaciones para no tener una demanda tan estacional se deben tener algunas consideraciones en cuenta. Es muy importante que se cubran los costes de tener abierta la actividad. Si un hotel abre en invierno y no obtiene ingresos como para poder pagar esos gastos que supone tener abierto el establecimiento, le trae más cuenta mantenerse cerrado.

Otra consideración importante es que, si se dan ventajas en la época baja al cliente, como un precio menor, una parte de la clientela de la temporada alta puede desplazarse a la temporada baja. Eso puede disminuir algunos costes en verano, época en la que se necesitan muchos recursos para la actividad que pueden ser escasos y caros. Por ejemplo, para un hotel, encontrar durante el verano personal de cocina suficientemente preparado y con la experiencia necesaria puede ser complicado si se necesita mucho personal para atender una demanda muy fuerte. Si una parte de los clientes se trasladan a otra época, en esa época se puede encontrar personal disponible a menor coste. Pero, a cambio, también se está cobrando menos al cliente. Una opción es mantener módulos diferenciados de actividad. Puede haber una época en la que todos los módulos del negocio funcionen a pleno rendimiento y otras en las que unos estén abiertos y otros cerrados.

¿Quiénes viven de generar estacionalidad?

La mayor parte de las variaciones estacionales tienen un claro origen en la naturaleza, cuyos cambios periódicos afectan a las actividades humanas. Sin embargo, existen negocios que se basan en promover activamente el deseo de la gente de realizar algo periódicamente.Ese es el caso de las ferias, los congresos o las exposiciones de carácter periódico.

Quien se dedica a organizar este tipo de eventos tiene que suscitar el interés de la gente en dedicar una determinada época del año a su evento. Su principal reclamo es que vaya mucha gente, coincidir con otras personas y sus productos u obras. Y para que coincida tanta gente en el evento hay que hacer un esfuerzo por convencer a la gente de que lo mejor es «sincronizar» sus agendas para, en esos días, dedicarse todos a lo mismo, a acudir al evento.

Tienen que generar estacionalidad porque para que se produzca la coincidencia normalmente se celebra el mismo tipo de evento en la misma época del año, convirtiendo a cada fecha en una fecha señalada para un grupo concreto de personas de un sector concreto.

Si no fuesen capaces de generar estacionalidad en su demanda, no habría interés en sus eventos, puesto que cada persona estaría interesada en unas fechas concretas. Si no hay coincidencia con otras personas, el evento pierde su utilidad. Imagínense que sería de un congreso en el que cada cual pudiese ir cuando quisiese. No iría casi nadie, puesto que sería mucho más complicado encontrarse con aquellas personas que a uno le interesan.

¿Puede ser interesante combinar variaciones estacionales?

Algunos negocios combinan actividades que tienen variaciones estacionales muy diferentes, a fin de tener en conjunto trabajo durante un año entero. Eso es algo muy antiguo, es lo que han hecho toda la vida los agricultores y los ganaderos. Integraban, dentro de su actividad, un conjunto de actividades que se sucedían a lo largo de un año entero. Puede ser interesante contar con personal especializado durante alguna de las épocas del año, que tenga un conocimiento muy extenso de cómo hacer con precisión alguna de las labores agrícolas o ganaderas.

También puede ser interesante contar con personal de apoyo para realizar labores que requieren realizarse en poco tiempo. Pero, en general, el agricultor o el ganadero dedican su trabajo a un amplio conjunto de actividades que se repiten año tras año. Si bien duran poco, al poco tiempo son sustituidas por otras. Eso también lo hace el comercio minorista. Cada temporada se venden cosas distintas, de manera que cuando terminan de «hacer su agosto», comienzan a preparar la campaña otoñal. Ejemplos de ello son los comercios de alimentación, que venden diferentes alimentos según la temporada, o los de ropa, que van cambiando su oferta según las temporadas. Lo que consiguen estos negocios es desestacionalizar sus esfuerzos, a pesar de dedicarse a actividades con importantes variaciones estacionales.

¿Y qué hacen los otros negocios?

Hay muchos negocios en los que la demanda tiene variaciones periódicas menos severas que otros y en los que tampoco es especialmente sencillo producir en una u otra época del año. Sin embargo, la estacionalidad, en alguna medida, afecta a todos los negocios. Todos los negocios deben realizar algunas adaptaciones a fenómenos de tipo estacional, como que casi todo el mundo quiera coger la mayor parte de sus vacaciones en verano.

La demanda de casi todos los negocios es, en alguna medida estacional, porque las horas del día, los días de la semana o los meses del año hacen variar nuestros hábitos. Hasta la demanda de productos que se demandan de forma continua como la electricidad o los combustibles tiene variaciones estacionales. Por ello, es habitual que existan tarifas de temporadas punta y tarifas de temporada valle incluso en negocios que se prestan de forma continuada en el tiempo.

Ante circunstancias cambiantes, las respuestas óptimas de la empresa también son cambiantes. Es por eso que el éxito de cualquier empresa depende, entre otras cosas, de la adaptación flexible a los cambios. Algunos de ellos son estacionales, se repiten de forma periódica año tras año o a lo largo de un año.

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