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Cambio climático 07 sep 2017

Ingeniería humana para luchar contra el cambio climático

El cambio climático es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la humanidad. Cambios bruscos de temperatura, hambrunas, enfermedades e inundaciones son algunas de las evidencias que demuestran que las alteraciones del clima no son ningún mito. Estas consecuencias podrían agravarse si no conseguimos reducir el efecto invernadero tal y como advierte Matthew Liao en el libro El próximo paso. La vida exponencial, que se puede descargar gratuitamente en la web del proyecto OpenMind de BBVA.

Un reciente estudio publicado por Frontiers in Marine Sciencie revela que más del 51% de los europeos considera que la actividad humana no es la principal responsable del calentamiento global. España, Italia y Alemania destacan como los países que mejor conocen el problema. Más del 60% de la población de estos países es consciente de que el cambio climático tiene origen humano y está dispuesto a tomar medidas para atajarlo.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Lund (Suecia) ha recopilado diferentes estudios publicados en los últimos años en los que se ofrecen cálculos sobre cómo algunas acciones individuales suponen un gran avance en la lucha contra el cambio climático. Los resultados de este análisis demuestran que las acciones con mayor repercusión son tener menos hijos, no tener coche, no hacer vuelos de larga duración y solo comer productos vegetales.

Matthew Liao, director del Centro de Bioética de la Universidad de Nueva York, va un paso más allá y propone valorar el desarrollo de la ingeniería humana como manera más efectiva en la lucha contra el cambio climático. Para ello, presenta cuatro controvertidas soluciones que corroboran los estudios ya publicados. Antes de desarrollar su teoría, Liao aclara que “la ingeniería humana está pensada como una actividad voluntaria y no obligatoria o forzosa. Es un intento de abordar con enfoques ‘originales’ un problema aparentemente sin solución”.

Intolerancia farmacológica a la carne

Según un informe de la FAO, se calcula que el 18% de las emisiones de efecto invernadero del mundo proceden de granjas de ganadería intensiva. Cada vaca desprende entre 100 a 500 litros de metano al día. La mayoría de estos animales están destinados al consumo humano, por lo que reducir la ingesta de carne roja un 21% en nuestra dieta podría tener efectos importantes sobre el medio ambiente.

Para conseguir que se reduzca el consumo de manera efectiva, Liao propone inducir artificialmente una intolerancia estimulando al sistema inmunológico contra proteínas presentes en la carne de vacuno. Esta intolerancia se puede provocar de forma natural a través de la picadura de la garrapata Lone Star que no resulta perjudicial para los humanos. Con esta picadura se transmite al torrente sanguíneo un carbohidrato llamado alfa-gal haciendo que las personas produzcan anticuerpos para combatirlo. Liao no propone hacerse vegetariano, solo producir intolerancia al animal que más contribuye a las emisiones de efecto invernadero.

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"El 18% de las emisiones de efecto invernadero del mundo proceden de granjas de ganadería intensiva"

Tener hijos más pequeños

La huella humana está estrechamente relacionada con el tamaño de las personas, por lo que un modo eficiente de reducir el impacto ecológico es hacer que los humanos sean más pequeños. Esto se puede lograr es a través del diagnóstico genético preimplantacional (DGP), empleado en clínicas de fertilidad para evaluar embriones con determinadas enfermedades de transmisión genética. El DPG podría utilizarse para seleccionar niños de menor estatura, lo que no implicaría ningún tipo de alteración genética.

El tratamiento hormonal es otro de los métodos propuestos por el filósofo, tanto para modificar los niveles de somatotropina, como para provocar el cierre del cartílago de crecimiento antes de tiempo. Este método ya se utiliza para frenar el crecimiento de niños demasiado altos. También propone activar la copa de genes de uno de los progenitores y desactivar la del otro mediante medicamentos o nutrientes para modificar el tamaño del recién nacido.

Reducir los índices de natalidad 

Aunque la medida con mayor impacto en el medio ambiente es no tener hijos, el verdadero problema es tenerlos en una sociedad donde cada persona emite demasiada polución. Según datos ofrecidos por el Banco Mundial, en 2016 un habitante del Congo emitió 30 kg de CO2 al año mientras que un estadounidense produjo 16,4 toneladas.

La solución pasa por el acceso a la educación para reducir la tasa de natalidad en las zonas con mayor contaminación y ayudar a mejorar el medio ambiente. Liao propone usar potenciadores de las funciones cognitivas, como el Ritalin y el Modafinil para reducir los índices de natalidad en países como Estados Unidos, donde la tasa de embarazos en adolescentes es de las más elevadas. Estos potenciadores pueden incrementar la capacidad de las personas de autoeducarse, algo que afectará a la tasa de natalidad y, de forma indirecta, al cambio climático.

Altruismo y empatía inducidos farmacológicamente

La mayoría de los problemas medioambientales proceden de la ausencia de acción colectiva. Al no considerarse el principal responsable del cambio climático, el ser humano no emprende acciones para actuar contra el mismo. La inducción del altruismo y la empatía puede aumentar las posibilidades de que esto ocurra. Hay indicios de que estos tienen una base biológica susceptible de ser alterada farmacológicamente.

Si desaparecemos, la naturaleza continuará, pero si la naturaleza desaparece, entonces ninguno de nosotros sobrevivirá”

Un ensayo clínico demostró que si se administra la hormona prosocial oxitocina, disponible en farmacias con receta, se logra una predisposición a comportarse con mayor integridad. Además, la oxitocina parece mejorar la capacidad de comprender los estados emocionales de otras personas, característica esencial para la empatía. Estos estudios sugieren que las intervenciones que afectan a la sensibilidad en estos sistemas neuronales también podría incrementar la voluntad de cooperar con normas u objetivos sociales.

Según Liao, las propuestas que presenta en el libro de OpenMind son factibles y supondrían un gran avance en la lucha contra el cambio climático. Gran parte de la tecnología mencionada, como el DPG, ya está siendo utilizada con gran éxito para otros fines. Sin embargo, antes de persuadir a las personas para que se sometan a la ingeniería humana, es necesario minimizar los riesgos que esta entraña.

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