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Adultos 31 oct 2016

La fase de percepción de los pagos de los planes de pensiones

Muchas personas han decidido complementar sus pensiones públicas con otros productos financieros y acumular unos ahorros para su jubilación que les permita gozar de una vejez más agradable y sin ningún imprevisto. Pero, ¿os habéis parado a pensar cómo vais a querer percibir ese ahorro que habéis ido creando a lo largo de vuestra vida? Preocupados por dicho tema, el Instituto BBVA de Pensiones ha investigado la fase de percepción de los pagos teniendo presentes los numerosos riesgos económicos y financieros a los que se enfrentan las personas cuando llega el momento de la jubilación.

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Riesgos durante la jubilación

En muchas ocasiones, y por norma general, ahorrar e invertir no es suficiente para tener una jubilación financieramente agradable. El motivo es que aunque hayan acumulado ahorros para la jubilación, existen diversos riesgos a los cuáles están expuestos. En el estudio han realizado una interesante clasificación en la que podemos ver los principales riesgos a los que se enfrentan las personas. Destacan:

  • Longevidad individual: puede ocurrir que el individuo viva más tiempo de lo previsto y, por ello, experimente una reducción de sus ingresos de jubilación teniendo que reducir su nivel de vida.
  • Longevidad conjunta: que la población sobreviva más de lo que se espera y, por ende, no sean suficientes los fondos para las pensiones.
  • Inversión: posibilidad de que los activos de las pensiones se devalúen.
  • Inflación: riesgo de que los precios aumenten demasiado rápido, lo que resulta en una disminución del poder adquisitivo de los pagos de pensiones e ingresos de jubilaciones.
  • Liquidez: posibilidad de que sus ahorros para la jubilación no sean sencillos de convertir a efectivo (por ejemplo, porque haya una ausencia de un mercado secundario para vender sus riquezas).
  • Salud: que el estado de salud del individuo empeore y se aumenten los gastos de atención sanitaria de forma notable.
  • Legado: la gran parte de la población cercana o entrada en edades de jubilación les “gusta” tener un colchón para dejar a sus herederos. Esto significa que no consumirán toda su riqueza en vida y que, por ende, solo gastarán una parte de sus ahorros.
  • Pensión: riesgo de que se reduzcan los pagos de pensiones porque el sistema de pensiones sea insostenible.

Modalidades de percepción de las pensiones

Los riesgos que presentan los productos destinados a la jubilación varían según la forma de percepción de las pensiones (pagos de sumas globales, conversión en rentas, retiradas de efectivo programadas o graduales y soluciones híbridas que implican cualquier combinación de las anteriores), así como sus ventajas e inconvenientes.

Pagos de suma global

Consiste en percibir los ahorros que hemos ido acumulando como una suma de dinero en efectivo. Una vez recibido, somos nosotros mismos los que debemos planificar como autoasignárnoslo. De esta forma, los jubilados pueden utilizar sus ahorros a su conveniencia: irse de vacaciones, comprar un coche, traspasar dinero a sus hijos, etc. No obstante, en ocasiones no está permitido el acceso completo a los ahorros para la jubilación, ya que la regla dice que deberían ser utilizados para ofrecer ingresos en su jubilación y no formar parte de un mecanismo fiscal, ya que en ocasiones, esta opción de percepción recibe un tratamiento fiscal más favorable.

La total liquidez y flexibilidad para utilizar sus ahorros cuando se desee y la posibilidad de dejar un legado, son algunos de los atractivos que tiene esta modalidad. No obstante, también presenta desventajas. Por ejemplo, no ofrece protección contra el riesgo de longevidad, puede dar lugar a riesgos importantes de inversión y puede ocurrir una mala gestión de ese dinero ya que esta modalidad requiere que las personas dispongan de conocimientos para poder administrarse.

Retiradas de efectivo programadas

Consiste en hacer retiradas periódicas de dinero de forma estratégica o en programar cobros de su cuenta de ahorros acumulados para cubrir los gastos oportunos. El objetivo general de esta opción es intentar reducir el riesgo a quedarse sin recursos en una edad avanzada e ir disponiendo de recursos. En este caso, el pensionista tiene total libertad de decidir cómo invertir sus ahorros entre las diferentes categorías de activos. No obstante, debemos ser conocedores de que su estrategia de inversión lleva ligada un riesgo de inversión dado que los activos generarán una tasa de retorno incierta.

Además, debemos tener en cuenta que en la mayoría de las ocasiones estas retiradas de dinero están ligadas a una serie de limitaciones, como que exista un límite máximo para la cantidad a retirar o una cantidad mínima. En cuanto a sus principales ventajas, destacan la flexibilidad a la hora de decidir cuándo se quiere recibir dicho dinero, permite mantener el control de sus inversiones, ofrece la posibilidad de dejar un legado, etc. No obstante, no es oro todo lo que reluce. Por ejemplo, están muy expuestos al riesgo de conversión a rentas y que, por ende, los precios se muevan en su contra, no existe ninguna protección para el riesgo de longevidad y no protegen de forma automática (pero sí a través del producto de deducción de los ingresos) contra el riesgo de inflación, etc.

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Rentas vitalicias

Las rentas vitalicias son otra solución muy usada debido a la preocupación que existe por complementar adecuadamente las pensiones públicas. Supone un contrato según el cual, a cambio de un pago de suma única global o de una secuencia de primas de pago, una entidad garantiza al sujeto una renta periódica, que puede ser mensual, trimestral, etc. hasta su fallecimiento.

Además, hoy en día existe una amplia variedad de productos de renta vitalicia en el mercado. Como a los anteriores, le afectan una serie de ventajas e inconvenientes. Por ejemplo, comprar una renta supone que el titular pierda el control sobre sus activos de jubilación ya que es una decisión irrevocable entre el titular y la aseguradora. El titular también renuncia a tener una liquidez inmediata ante cualquier imprevisto. No obstante, se cambian los riesgos de longevidad e inversión por riesgos de crédito de la aseguradora, pudiendo esta última deja de cumplir sus obligaciones.

Hipoteca inversa: otro instrumento de financiación para la jubilación

En ocasiones, las personas de entre 60 y 65 años o más, se encuentran en situaciones económicamente complejas en las que, además, no pueden permitirse o no les conceden préstamos. A través de la hipoteca inversa, los propietarios de viviendas tienen acceso al valor de su vivienda sin tener que venderla, pudiendo complementar sus ingresos de jubilación para hacer frente al consumo diario (facturas médicas, gastos diarios, etc.).

A cambio, el propietario recibe un pago de suma global, un pago periódico vitalicio o tiene acceso a una línea de crédito. Sólo cuando fallezca su propietario y cónyuge o se trasladen, la casa podrá ser vendida, y el importe obtenido puede utilizarse para liquidar la hipoteca o incluso pasar a manos de familiares que lo necesiten.

Pero, cuidado, ya que si se usan de forma errónea o con mal asesoramiento, puede presentar algunos riesgos como altos costes (costes de operación, tipos de interés, etc.), no entender a la perfección su estructura legal, la obligación de devolver el préstamo si se traslada de forma permanente porque necesites asistencia a tiempo completo, por ejemplo, y un largo etcétera más.

Entonces, ¿cuáles son las claves a seguir?

En el informe han sugerido una serie de intervenciones por parte de la política pública con el fin de mejorar la capacidad de las personas a la hora de seleccionar la mejor forma de percibir sus pensiones y minimizar los riesgos:

  1. Establecer una renta mínima a partir de los ahorros para la jubilación de índole privada iguales o superiores a la garantía de ingresos públicos. Dicha recomendación surge, aún a sabiendas de que dicha garantía pública puede suponer reducir los incentivos de ahorro para la jubilación.
  2. Afirman que las decisiones financieras de las personas están directamente vinculadas a un nivel de conocimientos u aptitudes financieras. Por lo que personas más capacitadas, educativamente hablando, tomarían mejores decisiones a la hora de elegir entre las diferentes opciones de percepción de los pagos, que otra que no. Es por ello que aconsejan acometer medidas que fortalezcan las capacidades financieras, conocimientos, incluso promocionar la importancia de tomar decisiones sobre la jubilación a largo plazo.
  3. Proponen que se investigue, colaborando tanto la parte pública como la privada, el papel de las rentas diferidas con el fin de mejorar la seguridad de los ingresos de jubilación para aquellos grupos de edades avanzadas, así como estudiar la posibilidad de ofrecer una flexibilidad a los grupos de menor edad.
  4. Analizar el alcance y los límites para compartir el riesgo de longevidad conjunta con y entre los titulares.
  5. Dado que las rentas variables están experimentando una creciente demanda y existen cada vez más productos que prometen “mundos ideales” como los pagos garantizados, es necesario explorar el alcance de tales demandas al mismo tiempo que se establecen los límites.

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