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Bienestar social 07 abr 2017

La OMS dedica el Día Mundial de la Salud de 2017 a la depresión

En 1945, los diplomáticos que se reunieron para crear las Naciones Unidas examinaron la posibilidad de crear una organización mundial dedicada a la salud. El 7 de abril de 1948,  entró en vigor la Constitución de la OMS (Organización Mundial de la Salud), fecha que conmemoramos cada año celebrando el Día Mundial de la Salud. Esta ocasión, brinda la oportunidad a la OMS de poner en relieve un tema de salud específico prioritario para la organización y de movilizar la acción entorno a él.

El tema elegido para el Día Mundial de la Salud de 2017 es la depresión. Se trata de la primera causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, entre 1990 y 2013, hubo un incremento del 50 % en el número de personas afectadas por la depresión o la ansiedad. Entre 2005 y 2015 el número siguió aumentando con un 15 % más de personas que se enfrentan a esta enfermedad y alcanzando aproximadamente 300 millones de personas afectadas en todo el mundo.

Además una de cada cinco personas en emergencias humanitarias y conflictos en curso sufre de depresión y una de cada seis mujeres que han dado a luz padece de lo que se llama, depresión post parto. La directora general de la OMS, la doctora Margaret Chan, advierte de que la cifras son una llamada de emergencia a todos los países para que se replantee la importancia que se le da a la salud mental.

La principal barrera para las personas con trastornos mentales es la falta de apoyo y el miedo al estigma debido a los prejuicios y a la discriminación. Esto impide que busquen ayuda y accedan al tratamiento que necesitan para llevar vidas saludables y productivas. Por lo tanto, el objetivo general de la campaña es conseguir que haya una mejor comprensión sobre esta discapacidad y sobre cómo puede prevenirse y tratarse ya que esto reduciría la estigmatización asociada a la enfermedad e impulsaría a un mayor número de personas a pedir ayuda.

La inversión también es un factor esencial. De media, el 3 % de los presupuestos de salud de los países se invierte en salud mental; menos del 1 % en los países de bajos ingresos y un 5 % en los países de altos ingresos. Incluso en los países más ricos casi el 50 % de las personas con depresión no reciben tratamiento.

Además, invertir en salud mental tiene un impacto positivo en el desarrollo económico. La OMS indica que cada dólar invertido en aumentar el tratamiento para la depresión y la ansiedad conlleva a un retorno de 4 dólares en mejor salud mental y capacidad para trabajar. Más de 90 países, han introducido o ampliado programas que proporcionan tratamiento para la depresión y otros trastornos mentales usando la Guía de Intervención para los trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias que incluye la OMS en su página web.

Los bajos niveles de reconocimiento y acceso a la atención de la depresión y otros trastornos mentales comunes implican un gran costo para los países. Según un estudio llevado a cabo por la OMS, que calculó los costos de tratamiento y la salud en 36 países entre los años 2016 y 2030, la falta de acción ante este tipo de enfermedades resulta en una pérdida económica global de un billón de dólares al año que incurren los empleadores, hogares y gobiernos.

La OMS responde a los trastornos mentales con su Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2020 que reconoce que la salud mental es fundamental para el bienestar de todas las personas. El plan fue presentado en el 2008 y fue aprobado por la Asamblea Mundial de la Salud en 2013. El programa utiliza orientaciones técnicas, instrumentos y módulos de capacitación que tienen como objetivo prestar servicios en los países, sobre todo en los que los recursos son escasos.

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