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Sostenibilidad 16 ene 2020

Las seis claves de la carta de BlackRock a las empresas más poderosas del mundo

Larry Fink, presidente y CEO de Blackrock, advierte que esta gestora de fondos (la mayor del mundo) tomará medidas frente a las empresas participadas que no tengan en cuenta la sostenibilidad. “Estaremos cada vez más dispuestos a votar en contra del equipo directivo y los miembros del consejo cuando las empresas no progresen lo suficiente”, avisa en su carta anual a los presidentes y consejeros delegados de las principales compañías del mundo.

El 19 de agosto de 2019 era la Business Roundtable, que reúne a las mayores compañías norteamericanas, la que hacía pública una inédita declaración que defendía la función social de las empresas y más aún, afirmaba que dicha función social debería estar al mismo nivel que la propia defensa de los intereses de los accionistas de las compañías.

Este martes 14 de enero, ha sido Larry Fink, presidente y fundador de BlackRock, el que —en su habitual carta anual— ha endurecido su discurso en defensa de una empresa socialmente más comprometida frente a la emergencia climática.

Pero, ¿cuáles son los ejes que están detrás de esta carta?

1.- El impacto financiero del cambio climático es una realidad

“La evidencia sobre el riesgo climático está obligando a los inversores a reevaluar los supuestos básicos sobre las finanzas modernas”, avisa Fink en su carta en la que reconoce que “ha pasado a ser un factor determinante en las perspectivas a largo plazo de las empresas”. A su juicio, todos los gobiernos, empresas y accionistas deben tener en cuenta el cambio climático.

“La investigación de una amplia gama de organizaciones, incluido el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (entre muchas otras), incluidos los nuevos estudios de McKinsey sobre las implicaciones socioeconómicas del riesgo climático físico, está profundizando nuestra comprensión de cómo impactará el riesgo climático, tanto nuestro mundo físico como el sistema global que financia el crecimiento económico”, sostiene.

Los estudios científicos son concluyentes y alertan de la aceleración de las consecuencias derivadas del cambio climático y la subida de la temperatura en la Tierra. De acuerdo con el informe de emisiones de UNEP 2019, incluso si se implementaran todos los planes nacionales contemplados en el Acuerdo de París, todavía estaríamos en un incremento de 3,2 grados para 2050. Para cumplir con los objetivos (limitar la subida de las temperaturas a no más de 1.5 grados en 2050), las emisiones deben descender en torno a un 7,6 % al año desde 2020 hasta 2030.

2.- El impacto financiero del cambio climático se está produciendo ya

El horizonte temporal se ha acortado. Al menos en lo que respecta al impacto financiero que ya está suponiendo el cambio climático. “A corto plazo, parte del trabajo para mitigar el riesgo climático podría generar una mayor actividad económica”. Larry Fink pone algunos ejemplos al respecto: “infraestructuras municipales desde las carreteras hasta las alcantarillas o el tráfico”, construidas teniendo en cuenta condiciones climáticas que no concuerdan con la nueva realidad climática (y sus consecuencias más desastrosas).

Estas cuestiones están propiciando también una profunda revisión de la valoración del riesgo y de los activos. “Y, dado que los mercados de capitales anticipan los riesgos futuros, asistiremos a cambios en la asignación de capital mucho antes que a los cambios climáticos propiamente dichos. A corto plazo —y antes de lo que muchos prevén— se producirá una importante reasignación del capital”, anticipa Larry Fink en uno de sus párrafos.

3.- La sostenibilidad es rentable

Ya no se trata de ecologismo, de una cuestión de imagen o incluso del concepto más tradicional de la RSC. BlackRock, que gestiona cerca de 7 billones de dólares en activos (7 trillones de dólares en nomenclatura en EEUU), lo tiene claro. “Desde el punto de vista de la inversión, estamos convencidos de que las carteras que integran sostenibilidad y las cuestiones climáticas pueden proporcionar a los inversores mejores rentabilidades ajustadas al riesgo”, advierte. Dicho queda. Es una oportunidad de negocio.

Naciones Unidas calcula que será necesario movilizar entre 5 y 7 billones (trillones americanos) de dólares al año si queremos cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Además de sectores directamente relacionados con las energías renovables, otros como la movilidad o la salud —basados en modelos de economía circular— caminan ya hacia una necesaria transición y en muchos casos reinvención. Por tanto, lo que hoy está encima de la mesa (de cualquier  consejo de administración con cierta visión estratégica) es cómo abordar esta transición, que va a llegar de forma transversal a los diferentes sectores y a sus cadenas de valor, y que debe ser realizada de una forma ordenada.

Desde el sector financiero, también se tiene claro, “se trata de la mayor oportunidad de negocio para los bancos en los próximos 10 años”, afirmaba recientemente el presidente de BBVA, Carlos Torres Vila. En este escenario, y en particular para esta industria, la sostenibilidad es rentable y hace que los inversores se interesen por ella.

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4.- La sostenibilidad no es sólo cambio climático

Debemos ir más allá del clima. La sostenibilidad debe abarcar aspectos sobre cómo responden las empresas ante todos sus grupos de interés, como el grado de diversidad de su plantilla, la sostenibilidad de la cadena de suministro o la protección de datos de sus clientes. El CEO de BlackRock apuesta además por la adopción de un propósito corporativo, que resulta crítico a la hora de que una empresa logre beneficios teniendo en cuenta las necesidades de todas las partes interesadas.

“En BBVA, tenemos una aproximación integral a los retos de la sostenibilidad, al contemplar no solo el cambio climático, sino otros de carácter medioambiental y social en nuestra estrategia”, explicaba Carlos Torres Vila, en esta ocasión durante su partipación en la Cumbre del Clima, celebrada en diciembre en Madrid. Además esta transición, que tomará décadas debe ser justa y equitativa.

5.- Se avecina una remodelación fundamental de la finanzas

“¿Qué sucederá con las hipotecas a 30 años —un pilar fundamental de las finanzas— si los acreedores no pueden estimar el efecto del riesgo climático en un horizonte temporal tan amplio y si no existe un mercado viable de seguros frente a inundaciones o incendios en las áreas afectadas?”, se pregunta Larry Fink, decidido a aumentar la presión a los equipos gestores al mismo ritmo que sube la temperatura del planeta.

Mientras el fundador de BlackRock afirma en dicha carta que “nos encontramos en los albores de un replanteamiento de las finanzas desde sus cimientos” desde precisamente esa industria financiera, Carlos Torres Vila, definía el cambio climático como “probablemente, la mayor disrupción en los negocios que la humanidad ha afrontado nunca”.

6.-  Giro estratégico en la carteras

Las empresas, los inversores y los Gobiernos tienen que prepararse para una drástica reasignación del capital, según Larry Fink, un movimiento que debería canalizar los flujos de capital a una economía baja en carbono.

El riesgo climático es un riesgo de inversión y la sostenibilidad será clave a la hora de optar por determinadas inversiones. La propia BlackRock vetará a las inversiones en cualquier minera que siga extrayendo carbón para su combustión en centrales térmicas.

En la misma línea y en la industria financiera, “solo siete bancos en todo el mundo tienen objetivos anuales de financiación sostenible más elevados que las cantidades destinadas a  combustibles fósiles”, desvela un reciente informe de World Resources Institute que ha analizado datos de las 50 entidades financieras más grandes del mundo. Es el caso de BBVA, que tiene comprometidos 12.500 millones de euros al año que movilizará y destinará a objetivos sostenibles, frente a 3.400 millones de euros dedicados a la financiación para proyectos basados en combustibles fósiles.

BlackRock es miembro fundador del Grupo de Trabajo sobre la Divulgación de Información Financiera relacionada con el Clima (en inglés, TCFD) y acaba de sumarse a Climate Action 100+, una iniciativa para limitar las emisiones de efecto invernadero que ha sido suscrita por 370 inversores. Esta organización apremia a los 100 principales emisores de gases de efecto invernadero para que reduzcan su impacto medioambiental.

En el sector financiero, el marco de referencia sostenible se concreta, entre otros, en los Principios de Banca Responsable que, bajo el auspicio de Naciones Unidas, han sido firmados por BBVA entre otros bancos fundacionales. Se trata de alinear la estrategia de las entidades con el desarrollo sostenible, materializados en los ODS de Naciones Unidas y también en el Acuerdo sobre el Clima de París.

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