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Diseño 23 ene 2019

México analiza el futuro de las ciudades y las claves de una movilidad para las personas

La movilidad urbana ha sido la gran protagonista en la nueva edición del Open Talks Foresight, organizado por BBVA Bancomer. La Ciudad de México está en una etapa en donde las expectativas en el diseño del futuro son enormes, al mismo tiempo que avanzan las oportunidades de experimentación e innovación para la implementación de proyectos de movilidad y desarrollo urbano sustentable.

Laura Ballesteros Mancilla, secretaria ejecutiva de Women in Motion y senadora suplente por el Frente por México, explicó que los cambios en la movilidad urbana han propiciado desde hace algunos años la transformación y disrupción de las infraestructuras en México. En su ponencia “El futuro de las ciudades y su movilidad”, la especialista habló sobre el impulso que se está dando al diseño del futuro en la Ciudad de México para los próximos 25 años, expresando que las ciudades requieren regresar a lo básico, como “la movilidad no motorizada, activación de peatones y vías para ciclistas”.

La especialista en movilidad destacó que actualmente en la Ciudad de México se están planeando rascacielos con una altura inimaginable, con altos niveles de administración espacial y territorial. Esta situación hace que mientras más cerca se esté al piso, pareciera que se vive en un submundo y, por el contrario, si se está más cerca al cielo, existe la percepción de vivir de manera más próspera y con los beneficios de la nueva vida urbana. “Esto –anotó la especialista- es lo que se espera para las ciudades si no se mete un freno con este desarrollo urbano, tecnológico y con una inversión que no necesariamente está alineada con los objetivos en el aquí y en el ahora para las personas que vivimos en ella”.

Pensar en futuro es hacer futuro

Ballesteros resaltó que lo primero que se tiene que hacer  es “trabajar para conciliar un pensamiento del futuro hacia los que están hoy pisando la tierra y viendo un semáforo descompuesto todos los días; es sentarse en una mesa a dialogar, para que se pueda fusionar las diversas visiones y con ello tener caminos en común  hacia el desarrollo de innovación, tecnología y disrupción; que se entienda el aquí y el ahora de los que tienen movilidad en bicicleta o caminan en las ciudades y  no frenar el viejo modelo de transporte y vialidad”.

La Nueva Agenda Urbana como motor de desarrollo humano

En 2016 se publicó la Nueva Agenda Urbana (NAU) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en donde se define apoyar políticas de vivienda que promuevan enfoques integrados abordando los firmes vínculos entre educación, empleo, vivienda y salud, para prevenir la exclusión y la segregación. Al respecto, Ballesteros destacó: “En este documento se tienen tres objetivos fundamentales: promover la calidad de vida; una economía incluyente y competitiva; y el desarrollo urbano resiliente y sostenible, con una máxima a trabajar para los siguientes 30 años”.

La especialista señaló que el desarrollo urbano debe convertirse en un motor de desarrollo económico, social y humano, que resguarde el ambiente y genere bienestar, justicia y equidad. “Por ejemplo –ilustró-, una mujer, jefa de familia, trabaja como recepcionista para mantener a sus hijos. Si en los siguientes años es suplantada por la inteligencia artificial, su trabajo no será valorado más en este terreno, lo que lleva a un gran impacto de esta ola llamada ‘cuarta revolución industrial’ en donde las personas son las más afectadas”.

Un futuro con menos desigualdad en materia de movilidad

Asimismo, explicó que las plataformas de movilidad como Uber y Cabify, conocidas como empresas de redes de transporte, están desplazando a conductores de taxis. “Es un conflicto a resolver por parte de las autoridades para que no existan estas distorsiones, en donde la gente está siendo relegada de su trabajo por existir plataformas y herramientas más eficientes para organizar empresas públicas y privadas. Por eso es importante activar la primera característica de un futuro cercano asequible, un futuro con menos desigualdad en materia de movilidad”.

El diseño de las ciudades para las personas, no para los automóviles

Actualmente, en la Ciudad de México 45 % de la población se mueve en transporte público, 32% caminando, y solo 21% en automóvil.  Ballesteros destacó que se tiene una “distorsión de reparto modal en la infraestructura de la ciudad a favor de un sistema que ocupa solo el 21% en detrimento de más del 75%”.

“El contar con una movilidad para los peatones en la Ciudad de México, así como en las diferentes ciudades de la República Mexicana, se considera un futuro asequible y completamente posible. Estamos en la cuarta revolución industrial en donde la tecnología, la innovación y la disrupción que se está creando tienen la capacidad para hacer eso y más”.

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