A pesar de todas las dificultades provocadas por las brechas de género en distintos ámbitos, como el laboral, las mujeres emprendedoras de Chile y de Fondo Esperanza trabajan a diario para mejorar su calidad de vida y la de sus familias.

El 8 de marzo el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, fecha en que se renueva el compromiso de la sociedad por lograr la igualdad de género y el desarrollo íntegro de las mujeres. En América Latina y el Caribe se concentra el mayor porcentaje de emprendimiento femenino del mundo, un sector que representa 86.000 millones de dólares, según ONU Mujeres.

Uno de los principales obstáculos que se encuentran estas mujeres es la limitación al acceso a financiación. Conscientes de la importancia de la inclusión financiera como aliada en resolver este problema mundial, la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) trabaja para conseguir que más de un millón  de mujeres de América Latina y el Caribe puedan acceder a servicios financieros.

Fondo Esperanza (FE), entidad de la FMBBVA en Chile, representa la comunidad de emprendimiento solidario más grande del país. Esta institución de desarrollo social entiende que parte importante de la reducción de la desigualdad se logra mejorando las condiciones para emprender y trabajar por cuenta propia. Por este motivo, el empoderamiento de las personas vulnerables es parte fundamental del trabajo que desde hace 15 años realiza.

 

Mujeres emprendedoras de Chile.

Fondo Esperanza

Actualmente, de los más de 110.000 emprendedores que integran FE entre Arica y Chiloé, más de 90.000 son mujeres (82%). Todas ellas, hijas, hermanas, madres y abuelas,  que decidieron contar con un trabajo independiente.

Según el departamento de Medición de Impacto de la FMBBVA, un 67% de ellas se dedican al comercio minorista y sus ventas crecen a tasas superiores que las de los hombres. Sus motivaciones para emprender son: tener más tiempo para la crianza de sus niños, darles una mejor educación y manejar su propio dinero, entre otros.

“El 49% de los hogares en situación de pobreza tienen jefatura femenina, donde las mujeres tienen que cumplir múltiples roles

Cuando se apoya a las mujeres a través de finanzas productivas responsables, una metodología propia de la FMBBVA que se adecua a sus realidades, sus vidas mejoran. Por ejemplo, en el caso de los emprendedores de FE, al cabo de un año y medio de participación mejoran un 23,4% en promedio el desarrollo de sus negocios, su bienestar familiar, empoderamiento y su capital social. Las ventas se incrementan en un 60% y sus ganancias en un 86%; mientras que su ingreso per cápita aumenta un 50% en promedio y en un 24% lo hace la capacidad de ahorro.

Respecto a esta realidad, Mario Pavón, gerente general de Fondo Esperanza, indica: “De acuerdo a la última encuesta CASEN, el 49% de los hogares en situación de pobreza, tienen jefatura femenina, donde las mujeres tienen que cumplir múltiples roles, más allá de los que ya tienen en nuestra sociedad. No podemos olvidarlas, debemos reconocerlas, verlas. Tener políticas públicas que se hagan cargo de esta realidad, que fomenten su incorporación al mundo laboral, al mundo del emprendimiento”.

Sin duda, los logros alcanzados por las emprendedoras de FE son notables, pero estos son una excepción. Así lo cree la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que indica que uno de los grandes desafíos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es la creación de más y mejores empleos para las mujeres, la protección social y reducir las tareas domésticas no remuneradas.

Esto mismo se deja entrever en los últimos datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) durante el 2016, que confirma que la brecha de género entre emprendedores sigue estando sobre el 23%. Esto significa que si actualmente en Chile hay 1.155.866 de emprendedores hombres, en el caso de las mujeres son 709.994, evidenciando que el ingreso de ellas al mundo del emprendimiento todavía es desigual.

Un 50% de las mujeres trabajadoras recibe un sueldo menor al de $221.000 mensual, mientras que solo un 15% supera los $500.000 líquido.

En cuanto a los salarios, según el estudio ‘Mujeres trabajando’, una exploración al valor del trabajo y la calidad del empleo en Chile”, realizado por la Fundación Sol, un 50% de las mujeres trabajadoras recibe un sueldo menor al de $221.000 mensual, mientras que solo un 15% supera los $500.000 líquido. Esto puede explicar el alto porcentaje de emprendimiento femenino, especialmente en Fondo Esperanza, donde las personas ven en el negocio propio, una opción para conseguir mejores ingresos.

Los números indican que en Chile aún hay mucha tarea por hacer para alcanzar una real equidad en el mundo laboral y del emprendimiento, en cuanto al género de quien lo desarrolle. Pero mientras ellas trabajan a diario en sus negocios formales e informales para sacar adelante a sus familias, es deber de las instituciones estatales, privadas y no gubernamentales, generarles las condiciones adecuadas para que ellas, gracias a su propio esfuerzo, logren mejorar su calidad de vida.

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