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Opinión 31 octubre 2018

¿Por qué no termina de llegar la revolución de los datos para el bien común?

Elena Alfaro, Head of Data & Open Innovation de BBVA comparte en esta columna sus reflexiones tras asistir al World Data Forum de Naciones Unidas, donde se reclama un mayor compromiso de empresas e instituciones para lograr que los datos ayuden a avanzar a la sociedad y llegar a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

He tenido la suerte de participar en el evento World Data Forum, organizado por Naciones Unidas junto con otros ‘partners’, celebrado en Dubai los pasados 22 y 24 de octubre. Este encuentro tiene como foco principal el aprovechamiento de la llamada “revolución de los datos” para fines de desarrollo sostenible con el objetivo claro de contribuir y liderar el cumplimento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Sustainable Development Goals) para 2030. Es su segunda edición, y, al igual que el año pasado (primer World Data Forum en Ciudad del Cabo), han invitado a BBVA a participar como ponente en uno de sus paneles principales.

El panel en el que participé, “Big Data para el Desarrollo Sostenible: qué necesitamos para pasar al siguiente nivel” tuvo lugar en el impresionante auditorio principal, con capacidad para 1.500 personas, y estuvo organizado por UN Global Pulse, una iniciativa del Secretario General de la ONU que nace en 2011, y que trata de impulsar el uso de ‘big data’ y nuevas técnicas de analítica avanzada para la ayuda al desarrollo de poblaciones vulnerables. Cuentan ya con laboratorios en Nueva York, Yakarta (Indonesia) y Kampala (Uganda), y han desarrollado decenas de proyectos innovadores y de impacto. Nosotros, desde BBVA, tenemos relación con ellos desde su fundación, y hemos desarrollado dos iniciativas en colaboración: Medición del impacto del Huracán Odile en México, y Data for Climate Action.

La sesión se centró en la idea de que, aunque hace tiempo que se viene trabajando en el uso de ‘big data’ y nuevas metodologías (‘machine learning’, IA, visualización avanzada…) dentro de la idea de uso de los datos para el bien común (‘data for social good’), realmente no estamos viendo que su uso se haya generalizado por parte de los gobiernos e instituciones. Tampoco hemos visto que desde el sector privado, dado su rol clave como potencial ‘donante’ de datos, haya habido una movilización sustancial y sostenible, quitando casos concretos como son algunas Telcos (caso de Telefónica y Vodafone) y su principal organización, la GSMA, y algunos ejemplos aislados dentro de otros sectores, por ejemplo en banca BBVA y Mastercard. Y la pregunta era, ¿por qué esto es así, y qué podemos hacer para seguir avanzando?

Las conclusiones principales giraron en torno a las barreras y retos así como a las posibles soluciones, que podemos resumir en:

  •     Toma de conciencia, prioridad y financiación: por parte de las instituciones públicas para fomentar el uso y la mejora en su toma de decisiones; y por parte de las empresas privadas, que son grandes generadores de datos que convenientemente anonimizados y agregados pueden ayudar a mejorar la vida de muchas personas y de la sociedad en general, para que comprenda y demande la importancia del uso de datos masivos y de calidad por parte de las instituciones.
  •      Foco en el impacto y en la accionabilidad de los resultados de los análisis así como en la sostenibilidad y recurrencia de sus resultados, versus estudios pilotos que suceden una vez y no se vuelven a repetir.
  •      Mejora en las capacidades de los organismos que hoy día generan los datos y estudios sobre los que se decide. Las técnicas estadísticas no están reñidas con las nuevas tecnologías de ‘big data’, sino que son complementarias, pero requieren un esfuerzo de formación y comprensión que en general no se ha dado.
  •   Acceso a datos, sobre todo los generados por el consumo de servicios digitales y que hoy están en manos de las grandes empresas. Se habló de cómo fomentar la llamada ‘data philanthropy’ sostenible, qué beneficios puede tener esto para una empresa, cómo hacer que esto sea seguro, etc.
  •   Privacidad y seguridad de los datos compartidos y utilizados para los análisis, técnicas de anonimización consensuadas, certificados y estándares de seguridad, etc.

Es curioso darse cuenta de que estos puntos, en esencia, se aplican también a la puesta en valor de los datos en el negocio de las empresas privadas y que tienen mucho que ver con los planes que estamos implementando dentro de BBVA para formar en nuevas capacidades a los empleados, establecer una estrategia global y crear plataformas idóneas para trabajar con datos, junto con una definición clara de su gobierno, gestión y control.

Como impresiones personales, me llevo el honor de haber sido invitada a participar y a dar nuestro punto de vista en este gran evento multilateral, así como por el hecho de que se nos considere como una buena práctica y un “champion” (en palabras de la organización) como institución privada que usa sus datos para el bien común.

Y por supuesto, también me llevo la responsabilidad de seguir ayudando a que todos nos sensibilicemos con el hecho de que podemos hacer mucho más que aplicar la potencia del ‘big data’ y la inteligencia artificial a mejorar la vida de nuestros clientes. También podemos tener una gran aportación e impacto en toda la sociedad.

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