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Medio ambiente 07 feb 2017

Premio por predecir cómo la actividad humana daña los ecosistemas

Gene E. Likens descubrió el impacto de la lluvia ácida sobre el medio ambiente. Marten Scheffer ha demostrado que la actividad humana puede dañar de forma irreversible la naturaleza. Ambos han contribuido de manera decisiva a predecir la reacción de los ecosistemas a las alteraciones provocadas por los hombres, una información imprescindible para proteger nuestro planeta. La Fundación BBVA ha reconocido el trabajo de estos dos ecólogos con el Premio Fronteras del Conocimiento.

Como destaca el acta del jurado, trabajando de manera independiente Likens y Scheffer han contribuido a entender, y a hallar soluciones, para “los cambios graduales, abruptos y potencialmente irreversibles que se producen en los ecosistemas” como consecuencia de las emisiones contaminantes y otras amenazas ambientales.

El trabajo de Likens y Scheffer sirve hoy de guía en la toma de decisiones para afrontar los riesgos de la contaminación, y ya se está aplicando para gestionar ecosistemas de forma segura, e incluso restaurarlos con éxito tras sufrir graves deterioros.

La investigación de Gene E. Likens, del Instituto Cary de Estudios del Ecosistema, en Nueva York (EE.UU.), “ha sido instrumental en el desarrollo de políticas eficaces para reducir el problema de la lluvia ácida”, señala el jurado. Su descubrimiento, publicado en 1974, dio lugar a la aprobación de leyes como la Clean Air Act Amendment, de 1990, “con gran impacto en la legislación ambiental y en la búsqueda de energías limpias”.

“La lluvia ácida es un grave problema ambiental que afecta al agua, al suelo, los bosques…”, explica Likens. “En Estados Unidos ha habido una reducción muy sustancial en el principal compuesto que causa la lluvia ácida, y la acidez de la lluvia y la nieve se ha reducido en un 80%, pero la lluvia ácida ha estado cayendo durante muchos años, lo que ha hecho que los suelos sean mucho más sensibles a otros impactos”.

Salvar los humedales, los bosques tropicales y los arrecifes de coral

La investigación de Marten Scheffer, catedrático de la Universidad de Wageningen, en Holanda, ayuda a predecir el riesgo que corre un ecosistema de sufrir un cambio abrupto, y también a buscar la forma de evitarlo.

Su trabajo puede aplicarse a las consecuencias del cambio climático a escala global, y a fortalecer ecosistemas específicos ante esas consecuencias, como las marismas de Doñana y otros humedales. Su primera aportación fue demostrar que efectivamente se dan estas fuertes transiciones en los ecosistemas, denominadas tipping points (‘puntos de inflexión’ y potencialmente ‘de no retorno’). El investigador holandés halló la primera evidencia empírica de este fenómeno a principios de los años noventa en lagos poco profundos de varias regiones en Europa, cuyas aguas se habían vuelto turbias por el exceso de fertilizantes agrícolas.

Scheffer demostró que reducir los contaminantes no bastaba para restaurarlos: el ecosistema deteriorado había alcanzado un nuevo punto de equilibrio, y era necesaria una “terapia de choque” –en sus propias palabras– consistente nada menos que en extraer los peces del lago.

Ese abordaje sigue usándose hoy incluso en lagos grandes –con redes, explica Scheffer, de varios kilómetros de largo–, y es una estrategia radicalmente distinta de las ensayadas anteriormente.

Scheffer se siente “especialmente feliz” de la utilidad práctica de sus resultados, no solo para la recuperación de lagos, sino para otros ecosistemas donde puede haber tipping points, como los bosques tropicales y los arrecifes de coral.

“En algunos casos es posible aprovechar determinados fenómenos naturales, como El Niño, para recuperar selvas deforestadas

En concreto, su investigación demuestra que en algunos casos es posible aprovechar determinados fenómenos naturales, como El Niño, para recuperar selvas deforestadas: la corriente aporta humedad, y su llegada es el mejor momento para retirar el ganado y tener éxito en la reforestación.

Uno de sus últimos trabajos, publicado en Science en 2015, aplica su modelo al ecosistema de Doñana, y da indicaciones sobre cómo fortalecer las marismas ante el cambio climático. El humedal español –considereado el más importante de Europa junto a la Camarga francesa– está amenazado por varios tipping points; uno de ellos son las toxinas de cianobacterias, que aumentan cuando hay más residuos nitrogenados y fosforados de fertilizantes procedentes de los cultivos próximos de fresas y también cuando suben las temperaturas. Ante la perspectiva de más calor, la estrategia debería ser reducir los fertilizantes.

El paso siguiente de la investigación de Scheffer ha sido buscar indicadores que permitan saber si los ecosistemas están más o menos cerca de “un cambio catastrófico o potencialmente irreversible”, explica el jurado.

“Lo que hacemos es tratar de determinar cuánto de lejos estamos de un tipping point”, explica Scheffer. “Eso te proporciona una medida de la capacidad de un ecosistema para recuperarse tras una perturbación”.

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