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Consumo energético 21 jun 2012

Cómo las redes eléctricas inteligentes pueden ayudar a la economía española

El uso intensivo de las nuevas tecnologías podría permitir unos nuevos ingresos para España de 64.914 millones de euros, generaría 218.000 nuevos empleos y reduciría el impacto ambiental en 36,76 millones de toneladas de CO2.

Las conclusiones del Informe Spain 20.20, elaborado por el Club de Excelencia en Sostenibilidad en colaboración con diez grandes empresas presentes en el país y de diferentes campos empresariales, lo dejan claro. Apostar por las nuevas tecnologías y la innovación tecnológica puede suponer una mejora muy elevada en la economía española.

Los campos de aplicación de las nuevas tecnologías son muy variados y permiten realizar cambios en diversos terrenos. El cloud, la administración electrónica, el e-health, la producción inteligente… La aplicación de las TIC puede llegar desde a los aspectos más complejos hasta a los puntos más sencillos, como el control del consumo energético de los hogares. Las redes eléctricas inteligentes, las smart grids, son uno de esos potenciales terrenos de cambio, con algunas pruebas ya aplicadas a la vida real que demuestran que el cambio es posible.

Según las conclusiones del estudio, la conversión de las redes eléctricas en redes inteligentes de aquí a 2020 permitiría tener en todo momento conocimiento de cómo se está transmitiendo la energía y de cómo se está distribuyendo. No sólo, gracias a contadores inteligentes, las eléctricas podrán saber el consumo de cada hogar (y lo que corresponde a la factura de cada cual), sino que además se podrán establecer medidas de ahorro efectivas, basadas en los patrones de cada cual; aumentar la capacidad de respuesta en caso de cortes, ya que se sabrá de forma muy rápida que se ha producido una incidencia; o detectar anomalías de modo eficiente.

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El principal ahorro será el energético. El sector energético supone el 31,9% de las emisiones de CO2 de España, por lo que volver inteligente la red permitiría reducir ese ratio. Con unas redes eléctricas inteligentes se podría bajar en 10,55 MtCO2 la emisión total de dióxido de carbono asociada al sector energético. Este ahorro energético no sólo tendría un impacto medioambiental, sino también económico. La economía española se beneficiaría de un ahorro de 11.000 millones de euros, del que el 89% vendría dado por estos ahorros energéticos.

Además, la reconversión, defiende el informe, permitiría crear 19.200 nuevos empleos, asociados tanto a la lectura y gestión de esas redes inteligentes como a los nuevos negocios que podrían surgir asociados a las mismas.

El ejemplo de Málaga

Málaga es una de las primeras ciudades españolas que ya ha empezado a aplicar estos criterios, creando la llamada ‘smartcity Málaga’. En cuatro años se han invertido 31 millones de euros, se han incorporado cinco líneas de media tensión y se han introducido las TIC en la distribución, los contadores y la gestión de los recursos energéticos.

El objetivo del proyecto está en conseguir un ahorro del 20% en el consumo energético y en la reducción en 6.000 toneladas anuales de las emisiones de C02. Estas cifras – bastante impresionantes – lo son más si se tiene en cuenta un dato: el proyecto de smartcity malagueño es un test y, como tal, sólo se ha aplicado a una zona de la ciudad.

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