En años recientes, las nuevas tecnologías han cambiado la forma como  las empresas se relacionan con sus clientes. La industria financiera no es la excepción. Las fuerzas disruptivas actuales están presionando por una reconfiguración de los modelos de negocio de la industria bancaria. Esto, aunado al empoderamiento de los consumidores en sus decisiones de cómo, cuándo y dónde adquirir productos y servicios, ha impulsado los esfuerzos del Grupo BBVA a nivel global por convertirse en la vanguardia de la transformación de la industria financiera de cara a la nueva era digital.

Un cambio profundo de los canales, productos y servicios ofrecidos que nos haga cada vez menos dependientes de una infraestructura física para la atención de los clientes bancarios. Una evolución que permita no sólo la digitalización de los canales actuales y mejorar los productos ya ofrecidos, sino productos y servicios completamente innovadores y disruptivos en el mercado financiero.

Actualmente, uno de los problemas que enfrenta esta transformación en la industria financiera a nivel internacional es tener que ajustar los nuevos modelos de negocio a reglas diseñadas para los servicios de banca tradicionales. En este sentido, muchos países han comenzado un proceso de análisis y modificaciones de sus distintas regulaciones para dar cabida a nuevos modelos de negocio digitales.

El sandbox regulatorio tiene que ser una plataforma que permita no sólo el acceso a nuevos competidores, como las startups, sino que también permita a las instituciones bancarias probar nuevos modelos de negocio innovadores

En Europa, se ha avanzado en la discusión de nuevas necesidades de regulación específica para modelos digitales. En Latinoamérica, también han tomado conciencia de las necesidades de ajustar la regulación. En México, por ejemplo, existe una propuesta de Ley Fintech en la que han trabajado las autoridades para poder contar con un marco regulatorio específico. Esfuerzo que busca dar cabida a distintas plataformas innovadoras como la de fondeo colectivo, de dinero electrónico y de activos virtuales.

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Entre estas nuevas propuestas, una de las más importantes a nivel global tiene que ver con las plataformas experimentales o sandbox regulatorio, que podrían convertirse en la piedra angular de la innovación fintech en los próximos años. Esta tendría que ser una plataforma que permitiera autorizaciones temporales, por parte de las autoridades, para poder implementar productos o servicios innovadores en ambientes controlados. Con esto se podría mostrar el valor agregado hacia los clientes, la conveniencia y la sostenibilidad en el tiempo de estos nuevos productos o servicios.

Sin embargo, el sandbox regulatorio tiene que ser una plataforma que permita no sólo el acceso a nuevos competidores, como las startups, sino que también permita a las instituciones bancarias probar nuevos modelos de negocio innovadores que no estarían permitidos bajo la regulación actual. De esta manera, apoya para que la innovación provenga tanto de competidores externos ajenos al sistema financiero, como de los propios bancos y sus iniciativas internas.

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Otro punto muy importante a tomar en cuenta es la posibilidad de que las personas puedan abrir una cuenta bancaria desde su teléfono celular sin la necesidad de ir a una sucursal o a un corresponsal bancario. Esto es algo que ya se hace en algunos países pero que si se generaliza en regiones emergentes tiene el potencial de acercar la bancarización de los segmentos menos atendidos por la infraestructura del sistema financiero en su conjunto.

Actualmente, para la apertura de cuentas la regulación pide que el cliente acuda a la sucursal para poder identificarlo, tener su consentimiento explícito y cotejar sus documentos. Sin embargo, hoy ya contamos con tecnologías biométricas como, por ejemplo, reconocimiento de voz, reconocimiento facial y reconocimiento de huella, que permiten realizar estos procesos de manera remota. Si bien no hemos llegado a la situación ideal, es importante que la regulación permita procesos cada vez más intensivos en el uso de tecnologías innovadoras, que nos acerquen cada vez más hacia una apertura de cuentas completamente digitales e inmediatas.

Estas iniciativas a nivel de políticas públicas, promueven y aceleran la transformación digital de la industria financiera mundial y permitirán ofrecer más que productos y servicios aislados, nuevas experiencias a lo largo de la vida cotidiana. Como se suele  decir en BBVA cuando se habla de la transformación digital, en este Grupo se está trabajando para poner al alcance de sus clientes un mundo de oportunidades apalancados fuertemente en las nuevas tecnologías.

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