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Ahorro> Planes de ahorro Act. 18 jul 2024

¿Cómo diseñar un buen plan de ahorro paso a paso?

Conseguir ahorrar para mejorar la salud financiera es una cuestión de estrategia. Por ello, antes de ponerse manos a la obra, es necesario analizar la situación, diagnosticar los problemas y establecer objetivos. Estos primeros pasos serán la base sobre la que se asentará el futuro plan de ahorro.

Cómo diseñar un plan de ahorro
Mónica Coca (Colaboradora externa)

Hacer un plan de ahorro va más allá del hecho de ir reservando periódicamente algo de dinero en previsión de lo que pueda ocurrir en el futuro. Llevar a cabo una correcta planificación financiera permite gestionar el patrimonio eficazmente para lograr los objetivos que cada persona se proponga. Todo ello teniendo en cuenta que las entidades financieras proporcionan opciones que facilitan esta labor y, además, ofrecen una rentabilidad.

Cuanto antes se empiece con la rutina de ahorro, más fácil resultará acostumbrarse a ella y desarrollar la perseverancia que requiere, siempre con flexibilidad y adaptando el presupuesto a la situación financiera en la que se encuentra una persona en cada momento de su vida. “El hábito hay que crearlo desde el inicio de la vida laboral”, explica José Antonio Herce, presidente del Foro de Expertos del Instituto BBVA de Pensiones. “Podemos hacerlo para multitud de objetivos: un viaje, estudios avanzados, una propiedad... la jubilación, por supuesto. Lo que se pueda, cuando se pueda. La clave es el ahorro precautorio” (es decir, el destinado a dar respuesta a la incertidumbre sobre los ingresos futuros)”.

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Para llevar a cabo un buen plan de ahorro, que permita a las personas mejorar su salud financiera y cumplir sus objetivos, es necesario dar los siguientes pasos.

¿Cómo plantearse unas metas financieras?

Saber qué es lo que se quiere conseguir es fundamental para no abandonar a las primeras de cambio. “Los planes de ahorro requieren de mucha planificación financiera y disciplina”, afirma Mauricio Iracheta, profesor de Mercados Financieros de Afi Escuela de Finanzas en México. “Por ello, en primer lugar, se deben definir objetivos, los cuales van a depender de forma directa de las características y necesidades de cada individuo”.

Los expertos recomiendan comenzar con metas pequeñas y, poco a poco, hacerlas crecer con plazos más amplios hasta cubrir el espectro de objetivos a corto, medio y largo plazo. “Es la mejor manera de distribuir los ingresos a lo largo de nuestra vida, tanto para invertir en nosotros como para asegurarnos unas rentas cuando estemos jubilados”, explica José Antonio Herce.

Controlar los ingresos y los gastos

El plan de ahorro debe reflejar el dinero que entra y, sobre todo, el que sale. La Comisión para el Mercado Financiero de Chile, a través de su portal Educa, recomienda considerar primero los gastos fijos mensuales y las cuotas de las deudas, para después consignar los gastos menos importantes. La entidad recomienda poner especial atención a los “gastos hormiga” que, por tratarse de salidas de capital pequeñas, pero repetidas en la rutina diaria, “pueden provocar desajustes serios en el presupuesto mensual”.

Establecer una estrategia

Una vez que se cuenta con la información, empieza la parte de la planificación. En primer lugar, si hay que reducir gastos, conviene empezar por aquellos que sean prescindibles con acciones como: comparar precios, aprovechar las rebajas, reducir las salidas de ocio, revisar los servicios que se tengan contratados para comprobar si se están utilizando o no o estudiar las tarifas de energía o teléfono con el objeto de considerar posibles opciones de ahorro, entre otras.

Según vaya aumentando el ahorro, llegará el momento de obtener la mayor rentabilidad del capital reservado a través de productos financieros adecuados. “Se deben crear portafolios de inversión con una adecuada diversificación y metas bien definidas de corto, mediano y largo plazo”, expone Mauricio Iracheta. “La combinación de los activos dentro del portafolio dependerá del nivel de riesgo y rendimiento que los ahorradores estén dispuestos a tomar”.

Beneficios de un plan de ahorro

Planificarse financieramente permite disfrutar de una buena salud financiera y tener una reserva para hacer frente a imprevistos, pero hay más ventajas. “El principal beneficio de los planes de ahorro es que los individuos podrán cumplir sus metas de mediano y largo plazo, sin que se deteriore de forma importante su nivel de vida en el presente”, afirma Iracheta. Todo ello, sin perder nunca de vista el futuro a largo plazo. “Con el tiempo, hay que ir cambiando su propósito, orientándolo y blindándolo hacia la jubilación”, matiza Herce.

Sin embargo, todavía cuesta convencer a las personas de la conveniencia de tener un buen plan de ahorro. “Por desgracia, la enorme mayoría de la población de países latinoamericanos no está acostumbrada a someterse a planes de ahorro con la finalidad de tener un mejor futuro”, declara Iracheta. “El pensamiento general de las personas en estos países es cortoplacista y no vislumbran los contratiempos que puedan surgir”. Por ello, este experto recomienda campañas de concienciación, incentivos y que, “las autoridades financieras establezcan condiciones de alta competencia en el sector financiero, para que los intermediarios ofrezcan opciones e instrumentos que generen altos retornos para sus clientes”.

Reglas, trucos y métodos para ahorrar

Establecer un plan de ahorro eficaz no tiene por qué ser una tarea ardua o aburrida. Afortunadamente, existen multitud de fórmulas, métodos y trucos que funcionan como una guía para realizarlo de una forma sencilla y entretenida. Estos son algunos de ellos:

Regla 50-30-20:

Se trata de un cálculo fácil para establecer un plan de ahorro, dividiendo los ingresos según estos porcentajes:

-        50 % para gastos básicos que son imprescindibles: vivienda, cesta de la compra, colegios, etc.

-        30 % para gastos puntuales de los cuales se puede prescindir si fuera necesario: salir fuera en vacaciones, realizar actividades de ocio, etc.

-        20 % para el ahorro: el objetivo sería tener un colchón financiero de cara a cubrir gastos imprevistos y evitar sobresaltos.

Con esta sencilla fórmula es mucho más fácil planificar las finanzas en momentos donde se prevé un mayor gasto, como la época de vacaciones o la vuelta al colegio, o una emergencia imprevista, como una avería en el coche o un gasto médico.

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Kakebo:

Es un método para gestionar las finanzas que nació en Japón en 1904 y su clave es la constancia. Se trata de un libro de cuentas para el hogar, en forma de agenda, donde se anotan, en primer lugar, los gastos e ingresos fijos con el objeto de saber cuánto capital quedará disponible para afrontar el resto de los consumos.

Una vez que se tenga esta partida bajo control, cada cantidad que se gaste, por pequeña que sea, deberá anotarse minuciosamente dentro de la sección que corresponda (ropa, alimentación, ocio…). Puede resultar una tarea trabajosa, pero la recompensa es que, a la larga, este método permite ver, de forma clara y sencilla, los gastos que se pueden eliminar para ahorrar y conseguir las metas propuestas.

Págate primero:

Este concepto, acuñado en Estados Unidos y muy popular entre los expertos financieros del país, defiende una forma de enfocar el ahorro como un gasto fijo e imprescindible que se sitúa por encima de todos los demás.

Al realizar la planificación lo primero que hay que especificar es el porcentaje que se va a apartar para el ahorro y después se distribuye el total de los ingresos entre las demás partidas. Para no pasar estrecheces a la hora de afrontar todo tipo de gastos, es importante que se aparte una cantidad realista. “Considerar el monto fijo que la persona estará dispuesta a reservar en su plan de ahorro, de forma permanente, es un aspecto importante”, explica Iracheta. “Esta cantidad deberá ser la suficiente para que se puedan cumplir sus objetivos de acuerdo a los retornos esperados”.

Plan de ahorro y salud financiera

Un buen plan de ahorro es una herramienta eficaz para cuidar la salud financiera. Consciente de su importancia, BBVA pone a disposición de sus clientes, a través de su aplicación móvil, una serie de soluciones que permiten planificar las finanzas, controlar y comparar los gastos y recibir recomendaciones para mejorar la salud financiera.

Entre las herramientas que incluye la aplicación, se encuentran: Mi día a día, que desglosa los gastos e ingresos por categorías; Gastos Previstos, que genera estimaciones de los gastos e ingresos a dos meses vista, Programa tu Cuenta, que permite automatizar el ahorro a través de varias funcionalidades y Mis Metas, cuenta bancaria que ayuda a los clientes a establecer metas de ahorro y cumplirlas. “Lo más importante de todo es crear el hábito”, recomendaba Luz Martín Majón, responsable global de producto digital de BBVA, en el evento Open Talks sobre cómo mejorar la salud financiera. “Apoyarse en herramientas y en tecnología para poder empezar, crear ese hábito de manera automatizada e integrarlo dentro de la salud financiera permite hacerlo sostenible en el tiempo”.

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